Mariah Carey
Mariah Carey - Gtres

Mariah Carey toca fondo

Según ha confesado su publicista , la cantante ha tocado fondo desde que se le diagnosticase trastorno bipolar en 2011

ABC
MadridActualizado:

Mucho se ha criticado este 2018 a Mariah Carey, sobre todo a raíz de su bochornosa actuación del pasado 31 de diciembre en Times Square, cuando se quedó muda tras varios problemas técnicos y no supo seguir el ritmo del «playback». En aquella ocasión terminó abandonando el escenario, una espinita que se quitó este Fin de Año con una actuación magistral.

Una actuación que Carey lucha por olvidar, en la que las redes sociales no tardaron en cargar contra la cantante, incluso algunos culparon a su físico de arruinar su carrera. Tal vez por eso tomó cartas en el asunto y perdió 13 kilos en 80 días gracias la implantación de una banda gástrica y la ayuda de un reputado espacialista.

Todos los intentos de volver a ser la diva han sido en vano. Mariah Carey no levanta cabeza. Tanto es así que para su próximo concierto, que se celebrará el próximo 5 de julio en el Coliseo Caesars Palace de Las Vegas, la venta de entradas está siendo un auténtico desastre, según aseguran algunos de los organizadores del evento a Page Six. De hecho hay todavía asientos disponibles para la noche del estreno, algo inusual en este tipo de eventos.

Según ha confesado el publicista de Mariah Carey a Page Six, la cantante ha tocado fondo desde que se le diagnosticase trastorno bipolar en 2011. Tal y como reveló la propia Carey a la revista «People», «No quería creerlo, no busqué tratamiento hasta los dos años más difíciles que he pasado», desveló. «Vivía en la negación, el aislamiento y en constante temor. Era una carga demasiado pesada para llevar y simplemente ya no podía hacerlo», confesó la artista, quien reonoció que hasta que no buscó ayuda no podía ni subirse a un escenario.

Actualmente, la diva está en terapia y toma medicamentos para su enfermedad, por la que sufre períodos de depresión, insomnio e hiperactividad. «Estoy tomando medicamentos que parecen ser bastante buenos. No me hacen sentir demasiado cansada o lenta», contó la cantante. No fue fácil para Carey asumir su bipolaridad. «Pensé que tenía un trastorno grave del sueño. Pero no era un insomnio normal y no estaba despierta contando ovejas. Trabajaba, trabajaba, trabajaba... Estaba irritada y tenía miedo constante a decepcionar a la gente. Resulta que estaba experimentando una forma de manía», confesó la artista, quien reconoció haberse sentido «sola y triste, incluso culpable de no estar haciendo lo que necesitaba para mi carrera».