Catalina de Cambridge
Catalina de Cambridge - Gtres

La maldición que oculta la corona de la Reina Madre

Dice la leyenda que los hombres que porten el diamante, pierden el Trono o sufren infortunios: «Quien posea este diamante dominará el mundo, pero también conocerá todas sus desgracias. Solo Dios, o una mujer, pueden llevarlo con impunidad»

MadridActualizado:

La corona de Isabel Bowes-Lyon, la difunta Reina Madre,lleva incrustado el «Koh-I-Noor», diamante de 108 quilates considerado entre los mayores del mundo y cuyo valor es incalculable. La última vez que el fabuloso diamante fue visto en una ceremonia fue en 1937, en la coronación de Jorge VI.

Una joya que ha sido reclamado en numerosas ocasiones a la Corona británica por los Gobiernos de Pakistán y la India.

El «Koh-I-Noor» ha sido desde épocas ancestrales motivo de disputas y de leyendas. Su nombre, «Montaña de Luz», se lo dio el Príncipe indio Nadir, que conquistó el país con la única intención de apoderarse del diamante. Este, se encontraba en poder del último de los emperadores mongoles de Delhi, Mohamed, quien logró esconderlo entre su turbante poco antes de caer prisionero. Un espía de Nadir le reveló su escondite y fue entonces cuando Nadir fingió perdonar a Mohamed y le invitó a un banquete de reconciliación. Durante el transcurso de éste, el indio propuso hacer un cambio de turbantes como señal de amistad y Mohamed no pudo negarse. Las luces se apagaron y los turbantes comenzaron a desenrollarse. Entonces cayó el diamante al suelo y su luz deslumhró a Nadir, quien exclamó: «¡Oh, Koh-I-Noor!», lo que significa: «Montaña de Luz».

La piedra preciosa, de 27 quilates, está en manos de la Familia Real Británica desde que en 1877 la Reina Victoria fuera nombrada Emperatriz de la India. La joya perteneció a monarcas hindúes, mongoles, persas y afganos. En 2010 el entonces primer ministro británico, David Cameron, tuvo que dar explicaciones sobre el caso en la televisión hindú: «Si accediéramos a todas las peticiones, el Museo Británico se quedaría vacío», dijo.

Dice la leyenda, que todos los hombres que lo tienen pierden el Trono o sufren infortunios, es por ello que el diamante solo puede ser portado por una mujer: «Quien posea este diamante dominará el mundo, pero también conocerá todas sus desgracias. Solo Dios, o una mujer, pueden llevarlo con impunidad».