BELEN DIAZ

Isabel Preysler rejuvenece en su figura de cera

«Tiene los mismos ojos que yo, no le veo ningún fallo», declaró la socialité en la presentación

MadridActualizado:

Suele decirse que nadie es tan guapo como en su foto de perfil ni tan feo como en su figura de cera. Sobre esta segunda afirmación se admiten reservas. Es cierto que algunos museos han labrado auténticos esperpentos tan lejanos de la realidad que requerían una etiqueta para identificar al personaje. En otras ocasiones, el parecido es más que razonable.

Cuando uno se detiene ante la de Isabel Preysler, presentada el pasado jueves en el Museo de Cera de Madrid, el resultado no acaba de convencer. La delicada y fina silueta de la reina de corazones está bien trabajada, pero hay algo en las facciones del rostro de cera que no cuadra. Para empezar, la figura parece al menos diez años más joven que la de carne y hueso, por mucho que siempre se haya esforzado en borrar el paso del tiempo de su físico. Los pómulos, el mentón y el gesto no resultan demasiado familiares. Ella en cambio se ha mostrado satisfecha con su hermana de cera, «engendrada» en un año, después de que en octubre de 2017 el equipo del museo se desplazara a su casa para tomar las medidas. «Tiene los mismos ojos que yo, no le veo ningún fallo», respondió a la prensa el día de la presentación. Sí, quizá los ojos y esa media sonrisa son de lo mejorcito de la figura.

Respecto al vestuario, donado íntegramente por Preysler, han elegido el vestido de lunares palabra de honor que lució para la inauguración de una tienda de Porcelanosa en Oviedo en 2011. El pelo es natural y del mismo color que la melena de la socialité. La reproducción se ha situado en el espacio del museo que un día perteneció a Angelina Jolie y Brad Pitt. La figura de Mario Vargas Llosa ha sido desplazada desde el pasillo que ocupan las grandes figuras de la literatura para reencontrarse con su novia de cera

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