Ernesto Agudo

Eva González: «Nunca le pediría a Cayetano que dejase de torear»

La presentadora habla con ABC sobre la maternidad, la relación con su cuñada y las faenas de su marido en los alberos

MadridActualizado:

La última vez que Eva González miró el reloj la noche anterior a esta entrevista, las agujas marcaban las cuatro y media de la madrugada. Hacía dos horas que había llegado a casa tras el programa en directo de «La Voz» del pasado miércoles y la adrenalina le impedía conciliar el sueño. Cualquiera diría que en la presentación del jueves de «Cámbiate mucho» -la nueva colección de Cortefiel, para la que es imagen-, no había dormido demasiado. Y es que, su hijo Cayetano, fruto de su matrimonio con el torero Cayetano Rivera, «a eso de las siete y media ya está despierto». Pero no había nada que un buen peinado, un maquillaje y un vestido de hojas en tonos verdes no pudieran disimular.

Después de seis años, Eva ha cambiado las chaquetillas de cocina por los micrófonos. Está muy contenta y le encanta, pero también reconoce que -ahora que pasa sus días con personas que «llegan a la gente a través de sus canciones»- se siente un poco abrumada. «No tengo mucho talento, la verdad. Ahora que estoy rodeada de tanto, me siento muy poquita cosa», exclamó. «Allí todo el mundo canta, escribe poemas y unas canciones preciosas. Y yo me miro y pienso: ‘‘¡No sé hacer nada!’’». Confiesa que muchas veces está en el plató y flipa recordando las veces que se ha desatado bailando «Despacito» de su querido Luis Fonsi o las entradas que ha pagado para escuchar a Antonio Orozco. «Y pensar que ahora estoy tan cerca de ellos... ¡Es muy fuerte!», exclama.

La semana pasada, ella y su cuñada -Lourdes Montes, la mujer de Francisco Rivera-, se convertían en noticia por su supuesta mala relación. Dice que no sabe de dónde surgió el rumor, pero que entre ella y Montes «todo está bien». «Estas cosas ya no me afectan», asegura. De hecho, Montes ha bromeado sobre «quién era Meghan y quién era Catalina».

¿Cómo compagina el trabajo con la maternidad?

-Como todo el mundo. La televisión roba mucho tiempo, pero como cualquier otro trabajo. La conciliación no es fácil e implica una corresponsabilidad.

Ha comentado en Instagram que es importante educar a los niños para luchar contra la violencia de género. ¿Cómo lo hace con su hijo?

-Los niños tienen que ver igualdad desde pequeños en casa, en el colegio... es la cuna de todo. El niño no tiene que ver roles de chicos o chicas. Eso ya ha cambiado, pero todavía necesitamos incidir en ello. Y también tenemos que mirar atrás, ver todo lo que hemos logrado las mujeres y coger impulso para seguir.

Cayetano y usted no se pueden coger jornadas reducidas.

-No. Tiramos de mi madre que, aunque vive en Sevilla, en cuanto levanto el teléfono ya está subida al tren. Mi hermana también nos ayuda.

Toros desde la barrera

Estos días las necesitan y mucho. Mientras Eva continúa trabajando, Cayetano recorre los alberos en plena temporada taurina. El pasado fin de semana, la presentadora le acompañó en su corrida en Morón de la Frontera. Allí Rivera compartió cartel con Pablo Aguado, que sustituía a Enrique Ponce, quien se recupera de la cogida que sufrió en la feria de Fallas de Valencia. Ver a su marido torear desde la barrera «se vive con nervios -reconoce-, pero saber que está cerca da tranquilidad».

Cayetano Rivera junto a Eva González
Cayetano Rivera junto a Eva González - GTRES

En octubre de 2017, Cayetano sufrió una cogida en Zaragoza. Eva estaba embarazada de cuatro meses y se encontraba en Madrid. Afortunadamente todo terminó bien y el diestro continúa con su pasión. «Yo jamás le pediría a Cayetano que dejase los toros. Es una decisión muy personal que tiene que tomar estando completamente convencido», afirma rotundamente. Y añade: «Ni lo animaría a torear ni lo animaría a dejarlo tampoco». ¿Y cómo se acostumbra a eso? «Es difícil de explicar, al final te acostumbras. Es algo que forma parte de tu vida y de tu día a día. Sabes el riesgo que hay, pero también veo a Caye feliz haciendo lo que quiere. Y no hay nada más bonito en esta vida que perseguir los sueños, sean cuales sean. Si dejase de torear, dejaría de ser él mismo».