El diseñador Felipe Varela en uno de sus desfiles
El diseñador Felipe Varela en uno de sus desfiles - ESTROP-BARCELONA

Así se fraguó el regreso de Felipe Varela a la pasarela

«No costó convencerle. Él quería volver a desfilar», revela Cuca Solana, directora de la Semana de la Moda de Madrid

MADRIDActualizado:

Hace catorce años el couturier Felipe Varela se apeó de las pasarelas para refugiarse en un voluntario ostracismo que le permitió volcarse en su tienda-taller de la madrileña calle de Ortega y Gasset, sin tener que dar discuento alguno sobre el curso de sus creaciones y decisiones artísticas. Lejos de los focos, Varela convirtió sus diseños en su único mensaje y a la Reina Doña Letizia en su mejor portavoz.

A principios de esta semana el anuncio de su regreso a Cibeles pilló a muchos por sorpresa. El modisto madrileño de 47 años presentará su colección para el Otoño-Invierno 2016 durante la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid (MBFWM). La cita será el próximo 22 de febrero, aunque la hora aún no se ha hecho pública. «Para nosotros es muy importante que haya decidido volver a desfilar. Es una idea genial y sobre todo un reconocimiento a esta pasarela», comenta Cuca Solana, la directora de MBFWM, en declaraciones a ABC.

Varela abandonó Cibeles en el 2002 por falta de entendimiento con la organización. Al parecer, no estaba muy conforme con el horario, un poco intempestivo, al que siempre relegaban sus desfiles y prefería dedicar el tiempo que le exigía la preparación del show a sus clientas. Esas desavenencias ya son parte del pasado. El modista ha pagado 4.000 euros por desfilar individualmente en Cibeles, el mismo importe que se le exige al resto de los diseñadores. «Contactamos con él, estuvimos hablando bastante tiempo y al final se ha animado. No costó mucho convencerlo. Le apetecía y como además cumple veinte años en el mundo de la moda quería volver», añade Solana.

Doña Letizia con varios diseños de Felipe Varela
Doña Letizia con varios diseños de Felipe Varela - ABC

Su vuelta a escena no parece en cambio que vaya a quebrantar el hermetismo que envuelve a la firma, en la que trabajan sus ocho hermanos. El diseñador no concede entrevistas, no se prodiga en actos públicos ni mucho menos se deja ver en photocalls. La escasísima relación con la prensa la gestiona su hermana Ruth Varela, quien ocasionalmente concede algún detalle de los modelos que ha lucido la Reina. Fuera de ahí, nada. ABC se pone en contacto con ella para conocer cómo se negoció su regreso a Cibeles, con poco éxito. «De eso no te puedo decir nada. No, no te puedo comentar nada», es lo máximo que alcanza a decir la responsable de comunicación a todas las preguntas formuladas.

Quizá en esa invisibilidad que atañe a todo lo relativo a Felipe Varela radica la clave de su éxito. El motivo por el que la Reina Letizia le ha confiado en exclusiva su guardarropa. Con él, su privacidad está salvo.

Asistencia de Doña Letizia

Y mientras algunos ya vaticinan que la Reina se sentará en el front row para conocer su nueva colección, Cuca Solana lo ve poco probable. «No tiene por qué acudir. Ella estuvo presente en una reunión que organizamos hace unos años con los diseñadores el día que empezaba Cibeles. Pero yo entiendo que si no quiere dar un apoyo explícito a nadie que no lo haga». Por parte de Varela, como era de esperar, dan la callada por respuesta cuando se les pregunta si le han enviado la invitación a Doña Letizia.

La relación entre el sastre y la por entonces princesa podría fecharse en noviembre de 2003. Concretamente el día de su pedida de mano. A Doña Letizia le llamó la atención el atuendo de su futura cuñada, la Infanta Doña Elena. La primogénita de Don Juan Carlos, que por aquel entonces vivía en una calle colindante a la tienda de Varela, lucía un traje gris creado por el couturier. Ese flechazo unido a la insistencia de Doña Sofía de buscar un diseñador de cabecera que fuera discreto y leal, acabaron consagrando a este desconocido sastre.

Boda Real de Don Felipe y Doña Letizia
Boda Real de Don Felipe y Doña Letizia - ERNESTO AGUDO

Y aunque en la Boda Real del 22 de mayo de 2004, la novia apostó por el consagrado Pertegaz, la aguja de Varela ya estuvo presente en la Catedral de Almudena. Tanto las hermanas de Doña Letizia, Telma y la desaparecida Érika, como su madre, Paloma Rocasolano, confiaron en él en aquel día tan señalado. A partir de entonces, los diseños de Varela han encontrado acomodo en prácticamente todos los actos oficiales y privados de la Reina. Desde su primera aparición como Princesa en la entrega de los premios Príncipe de Asturias, en 2004, hasta la Pascua Militar de este año, incluyendo la Proclamación de Don Felipe, bodas de la realeza europea, cenas de galas y visitas de estado varias. El resultado, por lo general, ha sido muy positivo, encumbrando a la Reina a lo más alto de la lista de las mujeres mejor vestidas.

Los que conocen a Varela destacan su perfeccionismo, su perseverancia y su pasión por el gimnasio. París es su gran refugio. En la capital de la luz aprendió los entresijos del patronaje, el diseño y la confección en el Institut Français de la Mode y en la escuela internacional de diseño Esmod. Allí trabajó para Kenzo, Dior, Lanvin y Mugler. Los franceses también reconocen su extraordinaria labor. «Muchas veces cuando voy a París con Givenchy, siempre que llevo una chaqueta de Felipe me preguntan: ‘‘¿Quién te la ha hecho?’’», relata al otro lado del teléfono Sonsoles Diez de Rivera, hija de la marquesa de Llanzol, en cuyo armario se pueden encontrar hasta 25 trajes del diseñador real.

De la vida privada del creador sólo ha trascendido su boda con el galerista cubano Jael Norberto Vázquez, el 5 de diciembre de 2010 en Castellanos de Moriscos (Salamanca). Felipe Varela prefiere que su vida se siga narrando a través de patrones, tejidos y bordados.