Fracasa el último intento de reabrir el caso Biondo

Otra diligencia judicial impide satisfacer el deseo de la familia de mantener vivo el proceso

Madrid Actualizado: Guardar
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Viernes, 9 de octubre de 2015. Santina D’Alessandro y Pippo Biondo acuden al plató de «La vita in directa», el programa de tarde del primer canal de la RAI, amparados por un equipo de crimonólogos contratados por ellos mismos y con la intención de atizar los rescoldos del caso Biondo. Delante de las cámaras, hacen un anuncio que en Italia resulta inquietante: habían presentado ante la magistratura de Palermo (Sicilia) una nueva demanda –«con nuevos datos», argumentaron–, bajo el propósito de que en España se reabriera el caso por la muerte de su hijo Mario.

El 30 de mayo de 2013, una empleada doméstica había descubierto el cadáver del cámara de televisión en el domicilio que compartía con su mujer, la presentadora Raquel Sánchez Silva, junto a la madrileña plaza de Tirso de Molina. Tenía una pañoleta con dibujos rojos y amarillos anudada al cuello. El informe de la autopsia, que fue realizada en el Instituto Anatómico Forense de Madrid tras el ingresó del cuerpo a las 21,15 horas de aquel día de primavera, concluyó que (1) «se trata de una muerte violenta, de etiología médicolegal presumiblemente suicida» y (2) «la causa fundamental de la muerte ha sido la asfixia por ahorcadura». En un auto del 16 de julio de 2013, el Juzgado de Instrucción nº 21 de Madrid acordó el «sobreseimiento libre y el archivo» del caso, dado que «las actuaciones practicadas acreditan que el hecho denunciado no reviste caracteres de infracción criminal». Para los Biondo, sin embargo, la investigación de la muerte de su hijo se había cerrado en falso.

Raquel y el silencio

Martes, 27 de octubre de 2015. Raquel Sánchez Silva llega al hotel Ritz, en Madrid, ataviada con una túnica blanca firmada por Duyos y una gargantilla de brillantes de la casa Bulgari. Esa noche oficia como maestra de ceremonias en la fiesta que conmemora el XXV aniversario de la revista «Cosmopolitan» en España. Posa radiante en el photocall, pero no ofrece ni una sola oportunidad a los periodistas para que le hagan preguntas. Se da la vuelta y se marcha en compañía de Matías Dumont, su actual pareja. Apenas ha pasado un mes desde que alumbrara a sus dos mellizos y está estupenda. Sin embargo, fiel a su costumbre de los últimos tiempos, no concede nada más allá de su sempiterna sonrisa. Su única y rotunda explicación de la muerte de su marido ya la dio en septiembre de 2013, tal y como recogió este periódico: el informe policial concluye que fue un suicidio porque « nadie le quitó la vida a Mario».

La presentadora, en la noche del martes, no se pemitió ni un solo momento de debilidad, ni siquiera para anunciar que, pese a los empeños de la que fuera su familia política, en España el caso Biondo sigue cerrado. En una nueva diligencia del Juzgado de Instrucción nº 21 de Madrid, con fecha del 23 de octubre de 2015 (cinco días antes de la fiesta de «Cosmopolitan»), se da fe de que habida cuenta de los escritos y documentos proporcionados por el procurador en nombre de Don Giuseppe Biondo (Pipo) y otros, se «está a lo acordado en el auto del 16 de julio de 2013».

Desde que Pippo y Santina recibieron la noticia de la muerte de su hijo, no han dejado de buscar un motivo, un indicio, algo que explicara el terrible suceso. Para ellos, lo que se ha instruido e investigado en nuestro país no es suficiente. Ni siquiera aceptan las conclusiones de una segunda autopsia que Gery Ferrara, fiscal adjunto de Palermo, encargó al profesor Paolo Procaccianti, director del Instituto de Medicina Legal de la capital siciliana. Tras esta segunda necropsia, realizada en diciembre de 2013, el forense italiano llegó a las mismas conclusiones que su colega español. Hace tres semanas, al ser requerido por ABC, el profesor Procaccianti confirmó que «mi opinión es muy crítica con lo que se hizo en España, pero esto no significa que yo tenga una idea diferente de las conclusiones de los españoles». Y añadía: «Mi dictamen no coincide con lo que se cuenta en los medios italianos. Lo que siento es que no haya un consenso. Se hacen muchas interpretaciones y ya es hora de acabar con esto».

El pasado mes de julio, y ante la petición del fiscal Ferrara, el juez para las Audiencias Preliminares Lorenzo Matassa había accedido a que las investigaciones de la muerte del cámara siguieran seis meses más. Ahora el plazo está a punto de concluir y esta última diligencia parece ser definitivada. A los Biondo apenas les queda munición para rearmarse y mantener vivo el proceso.