Quito Fierro junto al empresario Pierre Bergé
Quito Fierro junto al empresario Pierre Bergé - ABC

Muere Quito Fierro, el jardinero fiel de Yves Saint Laurent

Secretario general de la Fundación Jardín Majorelle, se crió en el Marrakech dorado, entre artistas, bohemios y millonarios

MadridActualizado:

La noticia del fallecimiento de Quito Fierro, a los 54 años de edad, sorprendió a su entorno más íntimo el pasado 16 de agosto. Semanas atrás había sufrido un derrame cerebral del que se había repuesto, pero -como explica a ABC Sonsoles Diez de Rivera-, dejó al descubierto un mal imparable que le fulminó en pocos días.

Sonsoles gozó de su amistad desde que, en octubre del pasado año, le pidieron que organizara una visita para Fierro en el Museo Balenciaga, pues proyectaba montar una exposición del maestro vasco en el Museo Yves Saint Laurent de Marrakech, donde trabajaba en calidad de secretario general de la Fundación Jardín Majorelle -que engloba el jardín y el museo de Marrakech dedicado a la memoria de YSL.

Quito Fierro
Quito Fierro- Leila Alaoui

Elegantísimo, delgado, sofisticado y con un aire a lo Vincent Cassel, Quito Fierro tenía el íntimo deseo de adquirir un pequeño estudio en Madrid, aconsejado por su buena amiga Sofía Barroso -madre de Sofía Palazuelo, futura nuera del duque de Alba-. La intención era tener una base de operaciones para desplazarse a cualquier lugar de nuestra geografía y visitar París con mayor frecuencia.

Hijo de la decoradora francesa Jacqueline Foissac, fruto de su relación con el empresario español Arturo Fierro Viña, Quito tenía 6 años cuando se instaló con su madre en Marrakech. Foissac huía de la lluvia y de la humedad de Portugal, donde habían pasado un invierno infernal junto al pintor canario Alejandro Reyno, por aquel entonces pareja de la decoradora. Jacqueline se enamoró de la ciudad marroquí y conectó con el alegre grupo que allí se habían aposentado: corrían los últimos años 60 y en Marrakech se encontraba lo más granado del hippie-chic internacional, jóvenes guapos, rebeldes y con dinero, que se habían apasionado con la maravillosa ciudad roja del desierto.

A través de su madre, Fierro conoció a Saint Laurent y a Pierre Bergé, socio, pareja y alter ego de Yves. También al anticuario Adolfo de Velasco, a la musa y diseñadora Loulou de la Falaise, a Paul y Talitha Getty, a los Rothchild... Todos ellos tenían casa en la Medina, pero Jacqueline Foissac prefirió el Palmeral. «Mi madre fue la primera que se asentó allí -contó Fierro a ABC, en la que sería su última entrevista-. Nadie daba un duro por aquel lugar y todos los marroquíes ricos de la corte de Hassan II lo consideraban un lugar para turistas. Pero mi madre montó su casa, conocida como "La Casa Blanca", sin muchos lujos. Recuerdo que teníamos el teléfono 2 de El Palmeral y vivimos sin electricidad durante dos años. Pero cada noche ella ofrecía una fiesta con velas en un inmenso jardín, con el desierto de fondo».

Jardín Majorelle, que engloba tanto el jardín como el museo de Marrakech
Jardín Majorelle, que engloba tanto el jardín como el museo de Marrakech - ABC

Años después, cuando entró en la adolescencia, Quito Fierro se alejó de Marruecos y se instaló en París para estudiar. Pero la vida le volvió a cruzar con Pierre Bergé, que actuó como un padre para, él aconsejándole en sus estudios y dándole trabajo en la Ópera de París, de la que era su presidente. Con el tiempo, le introdujo en la Fundación Majorelle, donde comenzó a ocuparse de la conservación de su jardín y del de ‘«Villa Oasis»’. Para el próximo otoño proyectaba montar una exposición sobre Leila Alaoui, una fotógrafa marroquí que murió en un atentado.

Paul Bowles

«En Majorelle he visto crecer el jardín desde mi infancia, pero su mayor desarrollo ha sido en los últimos 12 años», recordaba a ABC. Y añadía: «Pierre Bergé también compró en Tánger la famosa Librería de Des Colonnes, que ha heredado Madison Cox, su viudo. Pero Madison no quiere mantener este proyecto, porque pierde dinero y yo estoy buscando patrocinador, particular o empresario, que quiera invertir, pues sería una pena que se perdiera. Esa librería es parte de la historia de Tánger, es como un museo de Paul Bowles o de tantos otros de quienes hay que guardar la memoria».

Ahora le ha tocado inesperadamente el turno a él, a este guardián del Jardín de Majorelle que era Quito Fierro. Un personaje fascinante, una suerte de «jardinero fiel» de Yves Saint Laurent y Pierre Bergé.