La cantante estadounidense Madonna durante un concierto de su tour «Rebel Hart»
La cantante estadounidense Madonna durante un concierto de su tour «Rebel Hart» - EFE

EurovisiónMadonna, un millón de dólares por nueve minutos en Eurovisión

La reina del pop viajó a Israel el pasado martes a bordo de un avión privado con un séquito de cien personas

enviada especial a tel avivActualizado:

No forma parte de ninguna de las delegaciones que este año compiten por ganar el Festival de Eurovisión, pero Madonna ha sido el centro de atención de todo lo que rodea el concurso. El último incidente lo protagonizó el pasado jueves, cuando, aún sin haber firmado el contrato con la Unión Europea de Radiodifusión (UER) y la televisión pública israelí, estuvo retenida en la entrada del pabellón que este año acoge el festival, en la Expo de Tel Aviv, cuando se dirigía con su equipo a ensayar. Tras varios meses de rumores y semanas de negociación, la artista presentará en el interludio del certamen el nuevo single de su disco «Madame X» titulado «Future», en el que colabora con el rapero Quavo, a quien también se ha visto estos días en Tel Aviv.

La llegada de la reina del pop a Israel se produjo el pasado martes por la noche, y lo hizo con un séquito de más de cien personas y en el avión privado de Sylvan Adams, el multimillonario canadiense-israelí que financia su actuación en Eurovisión. En total, algo más de un millón de dólares por unos nueve minutos que tiene reservados en la pausa para las votaciones. Desde entonces, solo se la vio ayer por la ciudad cuando entraba a un local de fiestas en el puerto, y ha convertido en su hogar la quinta planta de uno de los hoteles más exclusivos de la cadena Dan. Esta no es la primera vez que una gran estrella aprovecha la audiencia del programa de televisión más visto del mundo para lanzar su última creación. Ya lo hizo Justin Timberlake en Estocolmo 2016, donde aprovechó para presentar «Don’t stop the feeling».

Más allá de la cifra que la artista se embolsará tras su paso por Israel, pocos detalles han trascendido de un acuerdo marcado por la distancia entre las partes. Las exigencias de la reina del pop, según medios israelíes, pasaban por contar con su propio director musical, su equipo y un plan de iluminación planificado (y ajeno al del certamen). Peticiones que, junto a los problemas por los derechos de las canciones y de la imagen de la artista, encallaron las negociaciones. Pese a todo, Adams se mostró optimista y auguraba un «final feliz» a las conversaciones.

Arduas negociaciones

Un final que no llegó hasta el pasado jueves, a dos días del evento, con un rúbrica «in extremis» de un contrato que hasta ahora todo el mundo daba por cerrado excepto la UER. Hace semanas que los medios locales habían adelantado el viaje de la ambición rubia a Tel Aviv, confirmado también por los representantes de la artista y Live Nation Israel en abril. Hasta Madonna se pronunció sobre su visita a Eurovisión y respondió contundente a las numerosas llamadas al boicot que ha recibido por parte de algunos de sus fans y compañeros de profesión. «Nunca dejaré de tocar música para adaptarme a la política de alguien, ni dejaré de denunciar las violaciones de los derechos humanos en cualquier parte del mundo», dijo la cantante a Reuters esta misma semana.

La discreción no se ciñe solo al contrato y, salvo las imágenes que la intérprete ha ido compartiendo estos últimos días en sus redes sociales, en las que se podía ver a un coro o a ella misma con un vestuario inspirado en Juana de Arco y diseñado por Jean-Paul Gaultier, pocos detalles se conocen de una actuación para la que, según AFP, Madonna cuenta con más de 40 coristas y 25 bailarines. Además de su nuevo single, Madonna interpretará «Like a prayer» y puede que un avance de otro tema de su próximo CD. Entre los créditos de las s emifinales del festival se hace referencia a un tema titulado «Dark Ballet», que está producido por Mirwais, colaborador habitual de la artista, y que forma parte del repertorio del nuevo álbum y del que ya ofreció un pequeño avance durante su actuación en la MET Gala de 2018.