Cayetano Martínez de Irujo, junto a su novia, Bárbara Mirjan, durante el aniversario de la muerte de la Duquesa de Alba
Cayetano Martínez de Irujo, junto a su novia, Bárbara Mirjan, durante el aniversario de la muerte de la Duquesa de Alba - GTRES

Cayetano Martínez de Irujo, indignado contra sus hermanos por no asistir al funeral de su madre

El jinete organizó una celebración para conmemorar el cuarto aniversario del fallecimiento de la Duquesa de Alba

ABC
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Cuatro años han pasado ya desde que la Cayetana Fitz-James Stuart falleciese. Con motivo de esta fecha tan especial, se organizó en la Iglesia de los Gitanos en Sevilla una misa homenaje en su honor, a la que acudió un buen nutrido grupo de personas que llenó el santuario, entre ellos Victorio & Lucchino, Carmen Tello y sus médicos.

Su hijo Cayetano Martínez de Irujo, encargado de la organización, junto a su novia y sus hijos, Luis y Amina, además de Alfonso Díez estuvieron presentes en dicho acto para conmemorar el triste fallecimiento de la Duquesa de Alba. Sin embargo, hubo muchas ausencias notables en la misa. De los seis hijos de Cayetana de Alba solo acudió el jinete, algo bastante llamativo teniendo en cuenta la importancia de la fecha.

Un plantón que no sentó nada bien a Cayetano Martínez de Irujo, que no podía entender la razón de la ausencia de sus hermanos. «Cada uno es dueño de su conciencia y de sus actos. Dejo que la gente interprete este hecho como crea conveniente. Si los únicos que estábamos allí éramos mis hijos y yo… la iglesia estaba repleta de gente que quería a mi madre», decía, según adelanta «Look».

Para el jinete es muy importante que la gente recuerde cada año a su madre: «Lo único que estoy haciendo es mantener el homenaje a mi madre. No entendería que si a mi padre se le estuvo haciendo durante 15 años a mi madre se le deje de hacer al cuarto». Y proseguía: «Ella en su vida ha tenido dos proyectos, el primero fue conservar el legado artístico y el segundo fue la Iglesia de los Gitanos. Allí es donde está y donde se le guarda recuerdo».

Pese a las grandes ausencias, según Cayetano Martínez de Irujo, la misa fue preciosa. El padre Ignacio, confesor de su madre, fue el encargado de celebrar el acto e hizo, según el jinete, un trabajo fantástico.