Carmen Borrego, muy preocupada por la salud de Terelu Campos: «Está hundida»

La hija de María Teresa Campos habla en «Sábado deluxe» sobre los difíciles momentos que está atravesando su hermana

Terelu Campos vuelve a tener cáncer

MadridActualizado:

Terelu Campos no pasa por su mejor momento. Desde que la hija de María Teresa Campos protagonizó una portada del corazón con su hija Alejandra Rubio con motivo de su 18 cumpleaños, las cosas han ido de mal en peor para la televisiva.

Son muchos los enfrentamientos que ha tenido con sus compañeros de plató y no son pocas las críticas que ha recibido en las últimas semanas. No entienden que se esté exponiendo públicamente de esa manera ni la forma que ha tenido de actuar con respecto a su hija, de la que siempre dijo que preferiría que se mantuviese alejada del foco mediático.

Que hablase en otra revista del corazón sobre la hija de Belén Esteban, Andrea Janeiro, tampoco ha ayudado a aliviar las tensiones. La «princesa del pueblo» está muy molesta con su compañera por haberla nombrado en la publicación, cuando sabe que no quiere salir en la prensa. «Si yo no nombro a la persona que más quiero, que no digo ni su nombre, aquí nadie la nombra. Ni tú, Terelu», le espetaba en el plató de «Sálvame» a Campos.

Todas estas tensiones, unidas a las críticas que ha recibido por su etapa como presentadora en «Con T de tarde», han provocado un tremendo malestar en la hija de María Teresa Campos, que no pasa por su mejor momento. Así lo ha contado este sábado su hermana, Carmen Borrego, en «Sábado deluxe».

«No es justo que por ser hija de quien somos nos llevemos todas las hostias del mundo», confesaba Borrego en su intervención muy preocupada por el estado de salud de su hermana por todo lo que está sufriendo. Que la tachen de «altiva, borde y fría» en su etapa de presentadora del espacio de Telemadrid que condujo durante años le ha sentado muy mal y ha sido la gota que ha colmado el vaso. Tanto que, según su hermana, no quiere salir de casa.

Y añadía: «Está muy mal. No quiero ser tremendista, pero yo la veo destrozada, hundida, sin fuerzas. No quiere hablar del tema. Cuando lo sacas, ella se cierra. Pero la conozco y por la cara que pone sé que está mal, muy mal. No quiero ser dramática, pero hubo un momento el otro día que temí que se pusiera enferma».