Aparecen las primeras pistas sobre la desaparición de la esposa de un multimillonario noruego

Anne-Elisabeth Falkevik Hagen, casada con el magnate inmobiliario Tom Hagen, fue vista por última vez hace cuatro meses. Unos secuestradores piden 9 millones de euros en criptomonedas

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Han pasado más de cuatro meses desde la desaparición de Anne- Elisabeth Falkevik Hagen, la esposa de uno de los hombres más ricos de Noruega, y ahora la policía tiene por fin una pista. Las declaraciones de unos vecinos de la pareja, que recordaron posteriormente haber visto a unos hombres con prismáticos y teleobjetivos en el lago Langvannet, en cuya orilla se asienta la casa familiar Falkevik, llevaron a los investigadores a rastrear el lago y, tras perforar el hielo que a estas alturas del año cubre todavía la superficie, han sido hallados varios objetos que podrían conducir a los secuestradores y sobre los que la policía noruega prefiere no informar por el bien de la investigación.

«Hemos encontrado algunos objetos que están siendo investigados y que podrían determinar el caso», ha informado el director del operativo, Tommy Brøske. Cuando se temía ya por la vida de la desaparecida, este hallazgo ha devuelto un poco de esperanza a la familia, convencida de que todavía es posible contactar con los secuestradores.

El 31 de diciembre de 2018, Tom Hagen salió de su oficina y llegó al domicilio familias a las 13:30 horas. Esperaba reunirse allí con su esposa, tenían planes para esa tarde, pero en lugar de Anne-Elisabeth, de la que no halló ni rastro, encontró una nota escrita en la que podía leerse: «Su esposa ha sido secuestrada. Pague 9 millones de euros en criptomoneda Monero. ¡Nada de policía!». Haciendo caso omiso de la advertencia de los secuestradores, su reacción inmediata fue contactar con la policía, que mantuvo el caso en secreto hasta el 9 de enero.

Prueba de vida

En esa fecha decidió hacer pública la desaparición con el objetivo de buscar pistas a través del procedimiento policial habitual, debido a que hasta ese momento no había sido posible obtener una prueba de vida, condición indispensable para iniciar las negociaciones. Desde esa fecha, la policía ha recibido más de 1.300 llamadas de ciudadanos que aseguran tener alguna pista sobre el caso y va descartando lo más rápidamente posible las pistas fallidas.

A mediados de enero, con la investigación pública ya en marcha, la familia recibió un segundo mensaje de los supuestos secuestradores. Según el abogado de los Hagen, Svein Holden, «insistían en que tenían a Anne-Elisabeth pero no han ofrecido pruebas» de que la mujer, de 68 años de edad, siguiese con vida. Se habían comunicado a través de una plataforma digital y la familia se aferró a ese contacto para seguir confiando en la supervivencia durante el secuestro. La familia se mantuvo firme y aseguró que no negociarían el rescate hasta contar con pruebas de supervivencia, Pidieron a los secuestradores además un medio que permitiese una comunicación más fluida y a partir de ahí se ha impuesto la discreción.

«Nuestra hipótesis principal ha sido siempre que fue secuestrada en su casa contra su voluntad, pero la falta de señales es algo que naturalmente nos preocupa, tanto por el tiempo que ha pasado como por que la comunicación ahora se realice en una plataforma más apropiada para ese tipo de pruebas», ha reconocido esta semana el ispector Brøske, que reconoció que los investigadores temen que pueda no seguir con vida y que «algo fuese mal durante o después del secuestro», la hipótesis principal de la investigación por el momento.

Gran patrimonio

Tom Hagen es un inversor del sector inmobiliario que controla además una de las principales eléctricas noruegas y que según la revista económica «Kapital», ocupa el puesto número 172 entre las mayores fortunas del país nórdico, con 174 millones de euros de patrimonio. La pareja, que tiene dos hijos, además de varios nietos. Ha llevado siempre una vida de bajo perfil y Anne-Elisabeth es considerada una gran amante de los perros.

Las autoridades noruegas han implicado a varios cuerpos policiales en la investigación, en la que cuentan además con la ayuda de Europol e Interpol. Todo indica que a la víctima fue sorprendida en el baño de su casa, inmovilizada y evacuada, pero «como en todo secuestro, el tiempo es un factor importante para poder encontrar a la víctima».