El amor a tres bandas que Jane Birkin planeó

La actriz y cantante desvela sus sueños de emparejar a los dos hombres de su vida: Serge Gainsbourg y Jacques Doillon

Corresponsal en ParísActualizado:

La publicación de los diarios íntimos de Jane Birkin (71 años) -«Munkey diaries, 1957-1982»- desvela por vez primera el proyecto personal y más íntimo de la cantante y actriz de origen británico: hacer realidad varias modalidades de un trío amoroso con el compositor Serge Gainsbourg (fallecido en 1991) y el director de cineJacques Doillon (74), los hombres a los que más quiso.

La legendaria historia de amor de la pareja Birkin-Gainsbourg ya se ha contado en múltiples ocasiones, con la grabación de «Je t’aime moi non plus» como momento estelar. Se conocieron en 1968, durante el rodaje de «Slogan», y vivieron una tumultuosa relación durante 12 años, sin que la ruptura los alejara de una manera definitiva. Entonces se creía que el final de la pareja más cool y escandalosa de su época se debió, sobre todo, a la tumultuosa personalidad de Gainsbourg, a sus devaneos amorosos con un rosario de señoras de mucho trapío -Elisabeth Levitsky, Brigitte Bardot, Françoise Pancrazzi, Juliette Greco, Bambou o Constance Meyer, entre otras- y a su gusto inmoderado por la bebida. El músico llegaría a comprender y justificar el final de su relación con Birkin de la siguiente manera: «Jane se ha ido por mi culpa. Soy insoportable. He llegado a pegarla. Ella merece otra cosa». Tuvieron una hija en común, Charlotte Gainsbourg, nacida en 1971. Antes, entre 1965 y 1968, Birkin estuvo casada con el compositor británico John Barry, padre de su hija Kate, quien se quitó la vida en 2013 al tirarse a la calle desde una ventana de su apartamento de París.

En otros brazos

Tras abandonar a Gainsbourg, Jane Birkin buscó consuelo en los brazos de Jacques Doillon, y lo obtuvo durante una larga década. Ella habría encontrado en su lecho la «comprensión» que necesitaba tras el fracaso patético de su relación con Gainsbourg. En 1982 alumbró a su tercera hija, Lou Doillon.

Hasta aquí la historia oficial. Ahora los diarios de Birkin descubre realidades mucho más complejas. En verdad, confiesa la cantante, para ella la relación ideal hubiera sido el ménage à trois, el trío amoroso con los dos hombres de su vida. Birkin reconoce que mientras estaba con Serge Gainsbourg sentía una irresistible atracción física hacia otros hombres, comenzando por Doillon. Cuando Gainsbourg descubrió las tentaciones de su esposa, adoptó un comportamiento de «gran señor» -eso sí, de cara a la galería-, llegando a decir que Doillon sería el compañero ideal para Birkin.

A prueba

Temeraria, pero diplomática, Birkin decidió entonces organizar una cena íntima con ambos, con el fin de tantear el terreno sobre un posible «entendimiento» del compositor y el cineasta. Pero acabó echándose atrás: enseguida comprendió que sus compañeros de lecho pasional no compartían su visión «idílica» del trío amoroso. «Sé muy bien que, haga lo que haga, nunca seré feliz sin Serge», escribió Birkin en su diario.

A caballo entre el domicilio conyugal (Gainsbourg) y el domicilio del amante y futura pareja de hecho (Doillon), Jane Birkin llegó a imaginar otra «solución»: que ellos vivieran juntos y ella hiciera su vida, eso sí, visitándolos regularmente. La cantante cuenta el proyecto de este modo: «Hemos cenado los tres, juntos. He sido muy feliz, con Jacques y Serge juntos. Creo que ha sido el momento más feliz de mi vida. Si Serge pudiese amar a Jacques, incluso si se marchasen juntos, no estaría triste sabiendo que ellos estaban unidos. Sé que ellos serían felices. Por mi parte, no quiero un amante de cinco a siete, tampoco quiero perder un amigo, pero tengo tantas ganas de vivir…».

Hélas -como dicen los franceses-, desgraciadamente, Gainsbourg no amaba ni deseaba amar a Doillon ni a ningún otro hombre. El proyecto imaginario de Birkin no fue más allá de una ocurrencia fantasmal.

Rota finalmente su relación con Doillon, Jane Birkin conoció a otros hombres, como el novelista Olivier Rollin, para terminar finalmente sola, consagrada en cierta medida a celebrar sus años de amor y locuras íntimas con Serge Gainsbourg, que ha vuelto a estar en el corazón de su carrera artística desde hace una década de plenitud creadora y soledad sentimental.