Roman Abramovich, en el estadio del Chelsea
Roman Abramovich, en el estadio del Chelsea - REUTERS

Abramovich, un «inmigrante ilegal» en Reino Unido

El Gobierno de Londres no ha renovado la visa del magnate ruso, en un momento de máxima tensión con Moscú

IVÁN ALONSO
CORRESPONSAL EN LONDRESActualizado:

Si algo caracteriza a Roman Abramovich, llamado el «multimillonario silencioso», es su afán por defender su intimidad y nunca sobreexponerse. Por eso su residencia habitual suele estar en Jersey, una serie de islas anglo-normandas situadas en el Canal de la Mancha a apenas 20 kilómetros de Francia con 100.000 habitantes y que dependen de la corona británica. Consideradas paraísos fiscales donde la fiscalidad es casi cero y reina la opacidad, parece el lugar apropiado para un magnate ruso que es uno de los hombres ricos más famosos y conocidos del mundo y que en estos momentos es también un inmigrante ilegal en Reino Unido. Los medios británicos han desvelado que su visado caducó el pasado mes de abril y su situación aún no se ha regularizado.

Según los tabloides ingleses ha presentado una solicitud para su renovación, pero el proceso se está demorando más de lo habitual, mientras el Gobierno se niega a «discutir casos individuales». Los analistas creen que el caso de Abramovich forma parte de la guerra diplomática entre Rusia y Reino Unido por el caso del envenenamiento del exespía ruso Sergei Skripal en suelo británico. Acorde al entorno de Abramovich «las autoridades británicas no rechazaron oficialmente expedirle un nuevo visado, pero su dosier está todavía siendo estudiado».

Lo último que se sabe de él es que viajó en su avión privado hace varias semanas, aunque se desconoce si ha salido del país o no. Podría hacerlo perfectamente a cualquiera de sus posesiones a lo largo de todo el mundo. Considerado una de las 50 personas más ricas del mundo, Abramovich hizo crecer su fortuna en la turbulenta década rusa de los 90 adquiriendo activos de petróleo y gas privatizados por el estado que luego volvió a revender al Gobierno ruso ocasionándole grandes ganancias. Desde entonces mantiene una estrecha relación con el presidente Vladimir Putin y es uno de los magnates con mejor posición en el Kremlin a la hora de tomar decisiones. Es propietario de la empresa Evraz, la productora de acero más grande de Rusia, y de la compañía Norilsk Nickel, dedicada a producir metal.

Aunque en Reino Unido es conocido porque en el año 2003 compró el Chelsea, un club de fútbol donde aporta parte de su capital privado para fichajes y su financiación. Bajo su mandato el equipo ha ganado decenas de títulos, entre ellos 5 ligas y una Champions League. Es un asiduo al palco del estadio Stamford Bridge y pasa gran parte de su tiempo en la capital británica, donde posee una mansión en la llamada «milla de los billonarios» en la exclusiva zona céntrica de Kensington Palace Gardens.

Además de esta espectacular casa, una de las muchas que tiene y que le costó 90 millones de libras (más de 110 millones de euros) Abramovich tiene una extensa colección de coches de lujo, entre los que hay un Ferrari a su medida que le costó más de dos millones de euros y dos limusinas blindadas contra balas y bombas; un avión Boeing 767 con sistema antimisiles y una flotilla de yates, la llamada «Armada de Abramovich», que incluye el Eclipse, el segundo barco privado más grande del mundo, que adquirió por más de 600 millones de euros y que tiene, entre otras cosas, dos helipuertos, un sistema especial de láser para ahuyentar fotógrafos y un submarino para escapar en caso de emergencia. Por si fuera poco, es dueño también de un castillo en la Riviera francesa que perteneció a los duques de Windsor.