La presidenta de la Cámara, Bakartxo Tejería (d), expulsa al parlamentario de EH Bildu Josu Estarrona - EFE

Parlamentarios del PP vasco abandonan el pleno después de que Bildu llamara «nazis» a los policías

Alfonso Alonso denuncia que la «voz de ETA» ha regresado a la Cámara autonómica

VitoriaActualizado:

El debate sobre la polémica Ley de Abusos Policiales ha generado momentos de gran tensión en el Parlamento vasco, donde un encolerizado dirigente de EH Bildu no ha dudado en catalogar de «nazis» y «asquerosos» a los agentes de Policía Nacional, Guardia Civil y Ertzaintza presentes. Se trata de Julen Arzuaga, que ha acusado a las fuerzas de seguridad de querer esconder a las víctimas de este tipo de abusos. Su intervención ha motivado la marcha momentánea de los dirigentes del PP, que han llegado a encararse con el radical. Los populares han sido los únicos que han votado en contra de la polémica norma, que ha salido adelante con el apoyo de PNV y PSE y la abstención de Podemos y Bildu.

De hecho, la presidenta de la Cámara, Bakartxo Tejeria, ha expulsado a otro parlamentario de Bildu y ha amenazado con suspender la sesión ante el esperpento protagonizado por Arzuaga, que se ha dirigido en tono despectivo a los integrantes de Jusapol y Sipe presentes en la sesión de hoy. Los sindicatos se han desplazado hasta el Parlamento para protestar contra la aprobación de la norma, que propone la creación de una comisión destinada a identificar a las víctimas de los abusos policiales hasta 1999.

Su presencia ha desencadenado la ira de Arzuaga, que ha denunciado que estas organizaciones «están buscando la total impunidad y encubrimiento para el terrorismo y para las gravísimas vulneraciones de derechos humanos que ellos mismos han perpretrado».«Para mí, ustedes son nazis que protestaban porque hubo un juicio en Núremberg. Para mí, ustedes son los franquistas que luchan para que no haya reconocimiento de sus vulneraciones de derechos humanos. Es indignante, inaceptable y asqueroso», ha manifestado.

Reprobación

Los policías, ertzainas y guardias civiles han pedido la reprobación del parlamentario de EH Bildu por su «impropia salida de tono». El portavoz del SUP, Ramón Cosío, ha dicho que esa actitud resulta «impropia de un parlamentario elegido por la ciudadanía», aunque ha recordado que Arzuaga «tiene un pasado de procesado por su vinculación con la banda terrorista ETA».

Por ello, no le extraña «el tono de las declaraciones empleadas y los adjetivos que utiliza para referirse a los miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado». En esta línea, ha dicho que están «dolidos y ofendidos».

Parlamentarios de EH Bildu durante el debate en el Parlamento Vasco
Parlamentarios de EH Bildu durante el debate en el Parlamento Vasco - EFE

El popular Alfonso Alonso, por su parte, ha denunciado que la «voz de ETA ha vuelto a resonar» en la Cámara vasca: «La voz que insulta, que amenaza, que hace que sintamos escalofríos —ha dicho—. Es la misma que señalaba para la muerte a policías y a ertzainas asesinados por ETA».

Por su parte, los radicales aseguran que miembros de estas asociaciones han hecho una peineta a Arzuaga y le han llamado «miserable». En su intervención, el soberanista ha denunciado que estas organizaciones «están buscando la total impunidad y encubrimiento para el terrorismo y para las gravísimas vulneraciones de derechos humanos que ellos mismos han perpetrado».

Una norma «maquillada»

La coalición de Gobierno somete a votación una ley de abusos «maquillada» para que pueda pasar el filtro del gabinete de Pedro Sánchez. Fue el dirigente socialista quien, a su llegada a La Moncloa, levantó el veto que pesaba sobre la norma, recurrida por el Gobierno del PP al entender que invadía competencias que pertenecen a los jueces.

De hecho, uno de los puntos más polémicos de la ley hacía referencia a la creación de una comisión de valoración destinada en un principio a identificar a aquellas personas que hubiesen sido víctimas de abusos policiales. El papel que se le atribuye a este órgano ha quedado limitado, al tiempo que se pretende dejar claro que su objetivo no es buscar responsabilidades entre los agentes.