El delegado José Manuel Calvo posa para ABC con la Gran Vía de fondo, que está en plenas obras para ampliar sus aceras
El delegado José Manuel Calvo posa para ABC con la Gran Vía de fondo, que está en plenas obras para ampliar sus aceras - ISABEL PERMUY
Entrevista ABC

José Manuel Calvo señala a los ediles críticos de Ahora Madrid: «Anteponen el cargo a sus principios»

El delegado de Desarrollo Urbano es el concejal de Carmena que más huella va a dejar sobre su gestión en la ciudad. Su broche quiere ser la aprobación de la operación Chamartín, que pretenden boicotear desde dentro de su partido

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Manuela Carmena no conocía a José Manuel Calvo (Madrid, 1984) antes de involucrarse en la candidatura a la Alcaldía de 2015, pero en estos tres años de Gobierno el concejal de Podemos se ha ganado su total confianza. Este doctor arquitecto representa el ala más moderada de Ahora Madrid, el gestor que más huella va a dejar, para bien o para mal (a gusto del ciudadano), en la capital: ha paralizado, rehecho y sacado adelante la operación Mahou-Calderón, Bernabéu, el Edificio España y las viviendas de la cocheras de Cuatro Caminos. Suya es la ampliación de aceras de Gran Vía, los nuevos carril-bici y espera comenzar a finales de año la reforma de la Plaza de España. Su gran broche será (si llega) la aprobación de la Operación Chamartín, aunque aún tiene que esquivar obstáculos, sobre todo dentro de su partido.

—Esta semana, la Izquierda Unida que representa Carlos Sánchez Mato ha dado un golpe en la mesa con la Operación Chamartín para frenarla en el Congreso. ¿Cómo puede afectar a sus planes?

—No va a impedirlo. El nuestro es un gobierno serio que tomó la decisión de anular el plan de Ana Botella y emprender la revisión completa del proyecto para apostar por el transporte público, reducir la edificabilidad y garantizar que las plusvalías generadas reviertan en la ciudadanía.

—¿Cúando lo lleva a Pleno y cuántos votos en contra teme de su partido?¿Tres? ¿Nueve?

—[Ríe] No es algo relevante el número de votos. Habrá una amplia mayoría que apoye el proyecto. No hemos venido a hacer gestos, sino a resolver problemas. Respecto a la fecha, trabajamos para aprobarlo en Junta de Gobierno en julio o, a lo sumo, en septiembre. Antes de final de año deberíamos llevar el expediente a Pleno.

—¿Cómo lleva esa oposición interna?

—No sería la primera vez. Cuando algo se repite, pierde relevancia.

—¿Convencido entonces de que va a aprobar el plan que no se decidió a firmar la alcaldesa Botella, pese a tener mayoría absoluta para hacerlo?

—Sí, sin ninguna duda. Siempre que la Comunidad dé el visto bueno. El Pleno del Ayuntamiento hará la aprobación provisional antes de, espero, finales de este año. Este Gobierno de progreso, de cambio, de izquierdas, ha resuelto seguramente la operación más compleja de nuestra ciudad, que esos gobiernos del PP no fueron capaces de resolver en 25 años.

—El PSOE nunca ha sido partidario de plan. Tampoco con ustedes. ¿Lo tienen ganado con Pedro Sánchez?

—Tendremos que hablar con el nuevo Ministerio de Fomento y la presidenta de Adif y valorar este proyecto. Ese visto bueno hay que ganárselo.

—Entonces, ¿la unión que han conseguido en su grupo con el apoyo a los presupuestos también se trasladará a la Operación Chamartín?

—No lo sé. Lo que sí sé es que va a ser ampliamente apoyado por el conjunto de la Cámara. Si hay algún voto en particular que considera que no debe apoyar el expediente, lo respetaremos, pero será minoritario. Nosotros estamos para gobernar para el conjunto de Madrid, no para atender a las reivindicaciones particulares de algunos sectores. Salvar esta brecha urbana es una obligación del Gobierno.

—Con los presupuestos han tardado siete meses en negociar con el PSOE y sus compañeros más problemáticos, los anticapitalistas como Arce, Galcerán, Carmona y Sánchez Mato ¿Quién lo ha puesto más difícil?

—Todas las negociaciones son difíciles, pero creo que la diferencia es que con el PSOE hemos discutido de propuestas concretas, mientras que las razones de los compañeros que se oponían dentro del grupo eran estéticas: no querían asumir un presupuesto que cumpliera las condiciones impuestas por Hacienda. La alternativa era prorrogar el presupuesto del año pasado cumpliendo también el techo de gasto sin incorporar nuevas partidas para atender muchos proyectos necesarios (obras, subvenciones, ayudas…). Hemos sido capaces de aumentar la inversión de ejercicios anteriores gracias a que utilizamos gran parte del remanente de tesorería con las Inversiones Financieramente Sostenibles.

—¿Y por eso han votado a favor?

—Claro. Por eso y porque creo que todos sabemos que, más allá de las legítimas discrepancias en temas concretos, no apoyar el presupuesto les hubiera dejado fuera del Gobierno.

—¿Han antepuesto sus cargos a sus principios ideológicos?

—Sí. Con la aprobación de estos presupuestos hemos demostrado que hay madurez y solvencia en este equipo, y una cohesión prácticamente unánime en torno a la alcaldesa y la acción de gobierno. Si se ha podido cuestionar, ha tenido que ver sólo con que una parte muy minoritaria del grupo, los «críticos» de Manuela, han estado más pendientes de visibilizar su proyecto político fuera de Ahora Madrid que de sumarse al de la mayoría.

—¿Preferiría no tener a esos «críticos» como compañeros en 2019?

—En las primarias al consejo municipal de Podemos dije que los del grupo Izquierda Anticapitalista podían montar un lío en cualquier momento y generó cierta polémica, pero con el tiempo se ha visto que es así. Las declaraciones de Lorena Ruiz Huerta, que estaba molesta porque su colectivo había decidido no presentar candidatura, sólo sirvieron para distraer la atención de la lista de unidad que se había logrado. O la situación en Andalucía, donde Teresa Rodríguez está poniendo sus intereses por delante de Podemos. Los «anticapis» son a nuestro proyecto político lo que Aguirre es al PP, cada cosa que dicen o hacen da munición a nuestros adversarios.

—Vamos, que no. Queda claro. De no haber llegado a un acuerdo de presupuestos, ¿se hubiera puesto en peligro la estabilidad del gobierno?

—Parece evidente, pero afortunadamente eso no ha ocurrido. Ahora tenemos un nuevo presupuesto para cumplir con los objetivos marcados.