Un policía municipal, en el control de Cibeles
Un policía municipal, en el control de Cibeles - IGNACIO GIL

Carmena «roba» a policías de servicios ordinarios de tráfico para controlar Madrid Central

El Ayuntamiento utiliza a agentes del control de la M-30, radares y atestados y los traslada al cierre de Centro

MADRID Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

La presurosa puesta en marcha de Madrid Central, lo que viene a ser el cierre a la circulación de coches privados en el distrito de Centro, está suponiendo una merma de efectivos para servicios ordinarios del resto de la ciudad. Los equipos de control de la M-30, de los radares y de atestados de accidentes cuentan con menos uniformados desde que, el pasado 30 de noviembre, el Gobierno local de Manuela Carmena diera el pistoletazo de salida a esta medida.

Esta semana, la concejal delegada de Movilidad y Medio Ambiente, Inés Sabanés, sacaba pecho sobre los diez primeros días de Madrid Central. Se le «olvidaba», eso sí, mencionar el ejercicio de casi prestidigitación que se está haciendo desde la Policía Municipal para lograr el equilibrio entre una plantilla severamente mermada y semejante despliegue. Por ejemplo, no dijo que cada día se destina a un centenar de agentes de la Unidad Especial de Tráfico (UET) y de la de Atestados, así como otros aproximadamente cincuenta agentes de Movilidad a controlar las incidencias en la nueva APR (Área de Prioridad Residencial) única de la zona centro. «Se está quitando a personal que presta servicio en la M-30, que vigila los radares y tramita los accidentes de tráfico para llevarlos a la campaña de Navidad; es decir, para Madrid Central, porque el plan viene a ser el mismo, no existen dos», indican nuestros informantes.

Los días laborables sí se está percibiendo un descenso de vehículos en esa área;sin embargo, «los fines de semana sí que entran muchos y se producen embotellamientos, entre otros lugares, en la Gran Vía, pese a la supuesta restricción». Es más, si en las primeras jornadas de Madrid Central se consiguió, por miedo y desconocimiento, cierto efecto disuasorio para los conductores, conforme se ha ido desarrollando, se nota que entran más vehículos: «Los ciudadanos ya están mejor informados y saben que no están funcionando las cámaras y que no se les multa, así que muchos hacen caso omiso a la medida. Hasta el 1 de marzo, no hay orden de sancionar a nadie».

Con horas extra

Para colmo, el grueso de ese contingente de efectivos mencionado está conformándose por los que tocan por turnos y obligando a hacer horas extra al resto. Como ha venido ocurriendo este año en eventos y dispositivos especiales, se han solicitado voluntarios, pero apenas hay. La razón es que, aunque se ha firmado el nuevo convenio del Cuerpo entre el Ayuntamiento y solo tres de los cinco sindicatos con representación, el texto aún tiene que ser aprobado en Junta de Gobierno y, por lo tanto, no está en vigor. Así, el malestar en el seno de la Policía Municipal (6.200 agentes) sigue siendo muy importante. También se ha pedido personal voluntario para los despliegues de Nochevieja y de la Cabalgata de Reyes.

Y ya, para rizar el rizo, el protocolo anticontaminación, que vivió su peor momento el miércoles pasado, cuando se activó el escenario 2. Se realizaron controles en los que los agentes se vieron desbordados: pararon a aquellos conductores sin distintivos medioambientales y tuvieron que cotejar, según la antigüedad de la matrícula, la tarjeta técnica de los vehículos:«Como vuelva a ocurrir, a ver qué hacemos...».