Alberto Varela - Crónicas Atlánticas

Realidades paralelas

Pasaba con Fraga y vuelve a pasar con Feijóo. La oposición se hace trampas al solitario y prefiere inventarse una realidad paralela

Alberto Varela
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El electorado es sabio y cuando escoge a alguien para un cargo público sabe por qué lo hace. El político que no entiende eso está perdido. La interpretación de la realidad que hacemos los medios tiene una influencia muy limitada, y por muchos aturuxos que lancen los amigos si la cosa no funciona no hay propaganda que lo disimule.

Lo mismo ocurre al contrario. No basta con que sindicatos y oposición pinten cada día un panorama catastrófico para que cale la sensación de que hay que cambiar de gobierno. El ciudadano sabe si la cosa va bien, mal o regular y el que se dedica a exagerar para conseguir réditos políticos acaba quedando como una plañidera, caricatura de sí mismo y con cada hipérbole que se marca pierde un poquito más de credibilidad.

En ciertos ámbitos se ataca cada día a una supuesta Xunta interesada en destruir la sanidad pública, aumentar la brecha salarial entre hombres y mujeres y envejecer aún más la población. Según ese relato el gobierno autonómico es insensible ante la desgracia del pueblo y su único interés es el de satisfacer a los ricos y poderosos. Crecen las protestas, el pueblo clama un cambio.

Luego llegan las elecciones y esos que deberían ser desterrados por incompetentes y malvados revalidan mayorías ¿Cómo pueden ser tan ignorantes? Se preguntan entonces los que se habían tragado su propia mentira y no les queda otra opción que creer que el pueblo es como el esclavo que aplaude al amo. Muy poético todo, pero muy alejado de la realidad.

Pasaba con Fraga y vuelve a pasar con Feijóo. La oposición se hace trampas al solitario y en vez de atacar los verdaderos puntos flacos de los gobiernos, que como es lógico los hay, prefiere inventarse una realidad paralela. Es más sencillo criticar al contrario por defectos inventados que convencer al electorado de los méritos propios.

Por cierto, lo que vale para la Xunta vale también para los ayuntamientos, y en muchos casos el centro-derecha ha caído una y otra vez en los mismos errores que la izquierda. Y tampoco aprenden.

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