La alcaldesa de Lugo, Lara Méndez
La alcaldesa de Lugo, Lara Méndez - EFE
ELECCIONES MUNICIPALES

El PP pisa el acelerador en Lugo

Los populares ven factible un «vuelco» electoral en la ciudad, clave para lograr la Diputación, tras 20 años de PSOE

La formación espera sacar partido de la sensación de «caos» en el Gobierno local y la fragmentación de la izquierda

SantiagoActualizado:

El próximo mes de junio se cumplirán dos décadas de la primera toma de posesión de José López Orozco como alcalde de Lugo, un cargo que ostentó hasta el pasado 2015 cuando las presiones de los grupos de izquierda le obligaron a dar un paso atrás en favor de la número dos de su candidatura, la actual alcaldesa Lara Méndez. El ascenso de Orozco marcó el inicio de una etapa de veinte años de gobierno socialista en la capital lucense que podrían llegar a su fin el próximo mes de mayo. Esa es al menos la convicción del PP de Lugo, que a cuatro meses de las próximas municipales aprieta el acelerador en la ciudad al ver más factible que nunca un «vuelco» electoral en la urbe amurallada; un giro que de materializarse resultaría clave también para regresar al gobierno de la Diputación provincial.

«La sensación en la ciudad es que tiene que haber un cambio», explican a este diario fuentes del PP lucense, que creen que por primera vez en años el viento sopla a favor de su formación política. Desde el partido muestran confianza en la figura del candidato Ramón Carballo, un aspirante con un elevado grado de conocimiento ciudadano tras haber ostentado el cargo de subdelegado del Gobierno en la provincia hasta la llegada de Pedro Sánchez al Ejecutivo central. La llegada de Carballo también habría servido para calmar las aguas en el seno del propio PP lucense, agitadas desde la celebración del congreso provincial del que resultó vencedora la alcaldesa de Mondoñedo, Elena Candia.

Sin embargo, la principal baza que jugará la oposición lucense en las próximas elecciones es la del descrédito del actual Gobierno local. «No es normal lo que está pasando. Lugo está en una situación terrorífica, es todo un desastre», apuntan fuentes conocedoras de la actividad municipal. No en vano, el equipo de Lara Méndez no ha podido materializar ninguna de sus principales promesas como el derribo de las torres de O Garañón o el restablecimiento del sistema ORA. Con todo, la mayoría de los reproches de los ciudadanos a la gestión del Gobierno socialista nacen de la «incapacidad» del Ejecutivo local de sacar adelante los asuntos derivados de la gestión diaria. Entre los frentes abiertos con los que cuenta el equipo de Lara Méndez figuran las quejas por el retraso en la concesión de licencias —de hasta 19 meses según una denuncia del PP local—, la inédita situación en el cuerpo de bomberos o en la Policía local, aún sin jefe tras seis nombramientos en diez días, o el hecho de que los principales servicios de la ciudad estén en manos de empresas que operan sin contrato, dado que el Gobierno municipal no ha redactado en lo que va de mandato los correspondientes pliegos de condiciones para su renovación. No solo eso. Los vecinos denuncian la «dejadez» del Concello a la hora de resolver problemas como la falta de aparcamiento en los alrededores del centro, alertan de que la maleza en algunas zonas de la ciudad invade las zonas de paso de los viandantes y lamentan que hasta la celebración de la cabalgata de Reyes o el tradicional San Froilán hayan sido noticia por polémicas relacionadas con el ayuntamiento.

Fuentes conocedoras del funcionamiento del Concello atribuyen esta situación de «caos» a la debilidad del equipo de Méndez, con solo ocho concejales de una corporación de 25, sumado al malestar generado entre la plantilla municipal a raíz de la elaboración de una Relación de Puestos de Trabajo (RPT) que provocó la primera huelga del personal del Concello en 40 años. «Si unos servicios están a la gresca con los otros, si se ralentizan los asuntos y si tienes el personal enfrentado y en tu contra, no hay nada que hacer», resumen.

Nuevos actores

La situación del Gobierno lucense no pasa inadvertida para algunos miembros de la dirección gallega del PSdeG, que ya asumen en privado que es factible que el partido pierda en mayo la alcaldía de la ciudad, una urbe que en las últimas elecciones lograron conservar por apenas 400 votos. Desde el PP local, por su parte, confiesan a este diario que en caso de lograr el bastón de mando «no será una tarea fácil» devolver la normalidad al ayuntamiento y resolver todos los asuntos pendientes que se han ido enquistando durante el mandato de Lara Méndez.

Con respecto a hace cuatro años, los populares afrontan una campaña en la que la aparición de nuevos actores en el panorama político puede favorecerlos a la hora de buscar aliados para desbancar al Gobierno socialista. En el caso de Ciudadanos, se da por hecho que la formación naranja seguirá en el Concello con opciones de ampliar su representación dada la proyección de la portavoz municipal, Olga Louzao, a su vez portavoz de Ciudadanos Galicia. Tampoco se descarta la irrupción de Vox, aunque desde el PP local restan importancia a estas dos opciones políticas. Está por ver también si cristaliza el proyecto que el alcalde de Becerreá, Manuel Martínez, ultima para plantarle cara al que fuera su partido en la capital lucense. Un nuevo frente para un Gobierno local que para muchos está en tiempo de descuento.