Martiño Noriega, alcalde de Santiago
Martiño Noriega, alcalde de Santiago - ABC

Crece el miedo entre el populismo gallego al contagio de Pontevedra

Noriega cree que la postura de la Marea respecto a las cuentas perjudica a Santiago

VigoActualizado:

El bloqueo de los presupuestos en Pontevedra, donde la Marea local hizo pinza con PP y PSOE contra el diseño del BNG, mantiene en alerta a los alcaldes populistas que temen un efecto contagio en sus ciudades. En Santiago, a pesar de que las negociaciones están muy avanzadas y se mantienen los plazos de aprobación para principios del mes de enero, Martiño Noriega reconoció ayer que la situación en el Lérez podría salpicar a la capital compostelana.

Consciente de que su gobierno «únicamente puede operar donde tiene llegada, en la dinámica local y en el diálogo con los grupos de la oposición en Santiago», confió en que «el debate finalice en un punto de encuentro» entre su compañero de filas, Luis Rei, y el equipo del alcalde pontevedrés, Miguel Anxo Fernández Lores.

Preguntado al respecto de si llegó a abordar esta cuestión con los nacionalistas compostelanos, Noriega afirmó que «hay cuestiones que no es necesario tratar para saber que pueden afectar». En cuanto a cómo evitar una situación de bloqueo similar a la de Pontevedra, en su caso tiene claro que la única opción que le queda para evitar el contagio es «aplicar un cinturón de seguridad sanitario en el espacio local». Esto es, según explicó, «acceder al diálogo con el BNG e incorporar sus peticiones», señaló a modo de recomendación, quien no quiso ir más lejos en su análisis de la situación por faltarle «elementos de juicio».

Sobre los plazos que maneja para aprobar el presupuesto municipal, su intención es que la ciudad cuente con el nuevo presupuesto aprobado a mediados de enero como plazo límite. Los tiempos juegan a favor con unas negociaciones «muy avanzadas», según confirmó. En concreto, citó al grupo frentista con quien entiende que «hay buena disposición». «Estamos trabajando con toda la generosidad para que el BNG y PSOE puedan sentirse reflejados en las enmiendas», apuntó.

Moción de confianza

Y es precisamente la falta de diálogo lo que le afean al regidor Fernández Lores los grupos de la oposición. El primer edil pontevedrés está dispuesto a todo con tal de no aceptar ni una sola de las 22 enmiendas presentadas en conjunto por PP, PSOE, Marea y Ciudadanos. Así, en el pleno convocado para este viernes volverá a someter a votación el documento elaborado por su equipo sin ninguna modificación prevista. Una situación que aboca irremediablemente a una moción de confianza.

En este sentido, ayer el portavoz municipal de los conservadores en el Lérez, Jacobo Moreira, exigía de nuevo al alcalde «madurez política». En su opinión, someter el documento a una cuestión de confianza, tal y como avanzó, tan solo servirá para «reflejar el declive de un Lores sin capacidad para el diálogo ni la gestión». Entiende Moreira que las tres propuestas que realizó su grupo son asuntos sobre los que están de acuerdo la mayoría de los pontevedreses y, en consecuencia, volvió a tender la mano a los nacionalistas para negociar.

No lo tiene tampoco fácil el alcalde de La Coruña, que aprobó ayer en junta extraordinaria los presupuestos, pero sin haber llegado a ningún acuerdo previo con la oposición. Después de que el PSOE pidiese la retirada completa del documento y de que no se aceptasen las incorporaciones de PP y BNG, el diseño de Ferreiro se enfrenta al filtro de la comisión y el pleno.