Porro y Feijóo saludan tras la toma de posesión, aplaudidos por Alfonso Rueda
Porro y Feijóo saludan tras la toma de posesión, aplaudidos por Alfonso Rueda - DAVID CABEZÓN/XUNTA
POLÍTICA

Corina Porro toma posesión como «delegada de Vigo en la Xunta»

Feijóo augura que la nueva responsable territorial aplicará «un viguismo en positivo» y ejercerá de contrapeso al relato único que Abel Caballero impone desde la alcaldía

SANTIAGOActualizado:

Corina Porro ha tomado posesión este lunes como nueva delegada territorial de la Xunta en Vigo, o como ha avanzado Feijóo, «la delegada de Vigo en la Xunta». Es el mayor guiño del presidente gallego a la ciudad olívica en los últimos meses, consciente de que necesita recuperar la iniciativa del discurso político. Los desastrosos resultados de las pasadas elecciones municipales revelaron al PP el fracaso en la batalla del relato, que en Vigo es unívoco: lo fabrica el alcalde y lo sirve para la amplificación masiva por parte de terceros. Y en ese relato, la Xunta castiga a la ciudad y Abel Caballero es su único defensor conocido. «La Xunta es Vigo y Vigo es la Xunta, no nos engañemos», ha insistido Porro en su discurso tras jurar el cargo ante unas 600 personas en la explanada de las Avenidas, frente a la Delegación Territorial.

En su intervención, Porro no ha mencionado en ningún momento al alcalde. No ha hecho falta. «Que nadie trate de crear una voz única, del mismo tono, del mismo color, de modo que aquel que no concuerde se convierte en un disidente a la causa de la ciudad», ha manifestado, «jamás Vigo y su área han sido eso. Jamás». Otro dardo más. «Las mayorías pueden, a veces, actuar como minorías maltratadas erigiéndose como luchadores contra las fuerzas invisibles del mal», ha advertido Porro, «no se equivoquen, señoras y señores, la Xunta de Galicia está aquí para ejercer sus competencias, que no son otras que (...) los colegios de Vigo, sus centros de salud, sus residencias de mayores o de personas con discapacidad, el ingente apoyo a las empresas y al tejido productivo que genera riqueza y empleo en el área de Vigo, las políticas de proximidad que facilitan el derecho a acceder a los servicios públicos como ciudadanos libres e iguales».

Por último, la exalcaldesa y expresidenta del CES se ha comprometido a «estar siempre tejiendo consensos; con el Puerto de Vigo, con Zona Franca, con Diputación, con el Concello» porque todas las administraciones comparten, a su juicio, «un objetivo común, Vigo». «La política partidaria es una cosa y la administración de los asuntos públicos otra bien distinta. Ese es el criterio en el que siempre me he inspirado».

«Viguismo en positivo»

El presidente de la Xunta ha glosado la figura de Porro subrayando que «pocos políticos se identifican por su nombre propio», y «Corina, sin más», es sinónimo «de empatía, de concordia, de dedicación a los demás y de viguismo en positivo». En opinión de Feijóo, su subordinada «es más delegada de Vigo en la Xunta que de la Xunta en Vigo», y ha augurado que no se convertirá «en una interlocutora complaciente».

«La historia reciente de Vigo no se entendería sin Corina Porro», ha aseverado Feijóo, que también ha loado su «capacidad de escuchar» y de rodearse de gente que practica la «política peonil», informa Efe, «cuando Vigo la llama, responde, cuando la necesita, está ahí», da igual si tiene que renunciar a «cómodas responsabilidades institucionales» como la presidencia del Consello Económico y Social.

Feijóo ha insistido en una realidad silenciada en la ciudad: la Xunta es la administración que más invierte en Vigo. «Los datos son difíciles de refutar», y ha puesto como ejemplo a los sectores naval, pesquero, el nuevo hospital público, la depuradora, la ETEA, la Ciudad de la Justicia o la futura residencia de mayores «que debemos transmitir [de manera] más clara e intensa». De nuevo, el problema del relato con el que se ha topado el PP en los últimos años, y que amenaza con extenderse a sus expectativas electorales en las autonómicas del año próximo.

El giro dado por los populares gallegos desde la Xunta y el partido en Vigo ha sido casi absoluto. Tras el hundimiento del 26-M y la salida de Elena Muñoz hacia el Senado, renunciando a su acta como concejal en el Concello junto al grueso de su lista, el PP ha querido marcar un nuevo tiempo. Para ello, ha encomendado a Porro la reunificación del partido, tras diferentes enfrentamientos intestinos que derivaron en mínimos históricos de apoyo electoral. Cambian las personas —el portavoz municipal es ahora Alfonso Marnotes— pero también las formas.

Porro ha retirado al PP de los procedimientos judiciales contra el Concello, modificando estrategia de oposición basada en la fiscalización extrema del alcalde, a la vista de que no daba rédito alguno. Su designación como delegada de la Xunta saca de la ecuación a Ignacio López-Chaves, un político riguroso, válido para el marcaje férreo al Concello pero que no parece encajar en esta nueva época de distensión.

En paralelo, la Xunta ha trasladado al gerente del área sanitaria de Vigo, Félix Rubial, a Orense, desencallando así un conflicto como el sanitario, que se había convertido en munición de los socialistas contra el gobierno gallego, sin muchas veces saber dónde estaba la reclamación profesional de la política, a la vista de la presencia habitual del alcalde y dirigentes del PSOE en las manifestaciones de los colectivos sanitarios en la ciudad. Con Rubial fuera del cuadro, el Sergas —y por extensión Feijóo— confía en poder ir reduciendo paulatinamente la conflictividad en la atención primaria, que en el área de Vigo tenía uno de sus focos más activos.

Malestar socialista

Al PSOE no le ha gustado la designación de Porro como delegada de la Xunta en Vigo. El domingo movilizó a su portavoz parlamentario, Xaquín Fernández Leiceaga, para que denunciara la utilización partidaria de las instituciones que, a su juicio, está haciendo el Partido Popular. Incluso, los socialistas van a solicitar la convocatoria de una diputación permanente en el Parlamento —dado que la Cámara está de vacaciones— para que Feijóo explique este nombramiento. Es, en efecto, el mismo PSOE que tiene ubicado como delegado de la Zona Franca de Vigo al secretario provincial del partido en Pontevedra, David Regades; o que puso sueldo al número tres de Gonzalo Caballero, el portavoz de la ejecutiva Pablo Arangüena —portavoz ignoto, porque sus comparecencias públicas son casi nulas— , colocándolo como gerente de la empresa pública Suelo Empresarial del Atlántico antes de ser elegido diputado; o al secretario de organización del PSdeG, José Antonio Quiroga, nombrado presidente de la Confederación Miño-Sil.

Desde el PP, su portavoz parlamentario Pedro Puy ha descartado este lunes que se vaya a convocar a la Diputación Permanente por este motivo. «Es una cosa inaudita, no hay ningún motivo objetivo para que este nombramiento genere la más mínima controversia, ya que Corina Porro es la persona indicada para esa posición por su capacidad para dialogar y generar consensos», ha asegurado, «estamos perplejos por la reacción de algún portavoz de la oposición a este nombramiento, una decisión que ha tomado el Gobierno autonómico de acuerdo con la normativa».

Este lunes, Abel Caballero ha ninguneado a Corina Porro al referirse a ella como «una subdirectora general». «Quien tiene que asumir la relación y cumplir los compromisos con esta ciudad es el presidente de la Xunta, que lleva todo su mandato incumpliendo con Vigo», ha indicado el alcalde olívico.