Paloma Suárez encarna a Pilar, una mujer que perdió a su marido y a su hijo en la guerra
Paloma Suárez encarna a Pilar, una mujer que perdió a su marido y a su hijo en la guerra - ABC

Concluye el rodaje de «Maquis» en Castilla-La Mancha

Las escenas de interior se han grabado en Madridejos (Toledo) y los exteriores en Luzón (Guadalajara)

Madridejos (Toledo)Actualizado:

La arquitectura tradicional de Madridejos (Toledo), y los paisajes boscosos de Luzón (Guadalajara), han sido retratados por las cámaras de Rubén Buren y Eugenio Tardón para dar vida a la película «Maquis», film de posguerra ambientado en el año 1949. La campaña de crowdfounding que el equipo impulsó para obtener la financiación necesaria, ha llegado casi a los 6.000 euros, un modesto presupuesto que unido a la apuesta económica del propio director, ha permitido pasar a la grabación, dejando pendiente el montaje y la distribución.

No obstante, «la prioridad ha sido sacar la película adelante, gracias sobre todo a la dedicación de las actrices Zaida Alonso y Fátima Plazas», indica el director. La historia de «Maquis» fue llevada en un principio al teatro, y durante una gira hecha por Argentina, Buren pensó en modificar la trama para contar los padecimientos de la etapa posbélica poniendo el acento en aquellas mujeres que perdieron a sus seres queridos en la contienda o desertaron en el monte. Hace 9 años que llegó esta idea, y ya parece que felizmente comienza a tomar forma. «Con cariño y sin prisas» apunta Tardón, director de fotografía.

El equipo es consciente de que está rompiendo moldes. En producción se habla de que «se parte de un espíritu diferente, de una manera diferente de hacer cine convencional». Las grabaciones han sido hechas en blancos, negros y grises, volviendo a la técnica de los años 50, y sin cortes, con predominio del plano secuencia, muy recurrido en aquella época, cuando el celuloide que se gastaba no daba para mucho. Esta técnica, apunta, «favorece la naturalidad y la improvisación de las actrices ya que tienen más tiempo para desarrollar la escena», indica Buren.

Ambiente rural

En «Maquis» el espectador tiene la ú

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ltima palabra, se introduce en el meollo de la historia «como si fuera un voyeur, en ese ambiente rural que tanto nos han contado nuestras abuelas». Buren deja mucha improvisación mientras se come, se bebe, se pelan verduras, y simplemente los personajes viven: «Intento que las emociones las busque el actor sin prisa, dentro de las pautas, pero eligiendo cuándo es el momento de dirigir emocionalmente la escena», explica.

El director de fotografía, Eugenio Tardón, ha ideado una ambientación puramente pictórica, con juegos de luces y sombras proyectadas por velas, quinqués o candelabros. Un paisaje emocional que confunde el arte visual con el arte sentimental. El director cita la frase de Marshall Macluhan «el medio hace el mensaje». Reconoce que es un gran admirador del cine polaco y de Tarkowski. Sobre él afirma que «tiene algo que lo hace único, lo aparta de la realidad pero construye su propio mundo, como un libro».

Todo está pensado para que salga una obra que a la vez que arte «nos haga reflexionar, pero también disfrutar con aquello que no nos han contado: la vida cotidiana, los silencios, los miedos, las canciones y las penas de las mujeres que sufrieron la represión y los que apoyaban al régimen» añade el director, quien invita a que se fomente el diálogo en la sociedad actual para llegar a un punto de entendimiento.

Sobre esta idea, Buren recuerda unas palabras de su bisabuelo, el Ángel Rojo, último alcalde republicano de Madrid, que decían «se puede morir por las ideas pero nunca matar por ellas». En «Maquis» todos los personajes tienen espacio para hablar y crear la sensación de «a mí no me gustaría estar en su lugar», comenta el director.

Durante la parte rodada en Madridejos, ABC preguntó a las actrices sobre el sentido que han querido dar a sus personajes. El espectador percibe con temor una historia de fondo que no se cuenta, pero que siempre vuelve y se intenta tapar. Lo primero es prevenirse de que «las cosas se queden en casa» y «salvar la vida por encima de todo», señala el director. La actriz Paloma Suárez, que encarna a Pilar, una mujer viuda, religiosa, que perdió a su marido y a su hijo en la guerra, comenta que «está siendo un trabajo muy íntimo, con personajes con mucha vida interior». A lo largo del film «se descubre qué les va pasando» y cómo éstas víctimas de la guerra sobrellevan y van superando la soledad. «Cara adentro eran de una forma, cara afuera de otra», concluye.

Rebeldía

Por su parte, Zaida Alonso interpreta a Adela, nuera de Pilar, que «sigue en la lucha, queriendo cambiar la situación política» con una rebeldía que la empuja a conmover la tranquilidad de la casa. La más joven, Sagrario, hija de Pilar, interpretada por Fátima Plazas, simboliza la España idealista que sale de su hogar materno para descubrir otros mundos, como ocurrió con las migraciones ya visibles en los años 50. A su edad, Sagrario «quiere vivir con ilusión» y dejar el sufrimiento de la guerra porque «no quiere cargar con el peso de aquello que piensa que no ha vivido». Plazas afirma que tanto su madre como su cuñada se la disputan, tratando ambas de ser mejor que la otra en su relación con la joven, pero no se preguntan qué es lo que ella quiere ni los sueños que se propone cumplir.

El paralelismo de la circunstancia del personaje con la actual despoblación rural salta a la vista. Preguntada por éste asunto, la actriz, originaria de Lorca (Murcia) afirma, pensando como lo haría Sagrario, que «la emigración a las grandes ciudades se sigue dando en mi generación de manera similar a como se daba entonces. Sin embargo, seguimos viviendo en un país en el que el término ‘provinciano’ sigue siendo despectivo y creo que es un grave error”»

Las localizaciones se han hecho en una antigua vivienda de Madridejos, cuyo morador, Jose Luis Doctor, ha hecho las funciones de director artístico, proporcionando objetos y antiguallas para los decorados. También hay tomas en el claustro del convento de San Francisco del siglo XVII. Las escenas de Luzón, captadas en el corazón de su sierra, finalizaron esta semana.

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