La tensión se masticaba en esta reunión de Rajoy y Sánchez en febrero de 2016, durante el bloqueo
La tensión se masticaba en esta reunión de Rajoy y Sánchez en febrero de 2016, durante el bloqueo - ÁNGEL DE ANTONIO

Rajoy busca un acercamiento con Sánchez tras la disolución de ETA

El presidente del Gobierno y el líder del PSOE estaban distanciados por el bloqueo de pactos de Estado

MadridActualizado:

La relación entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez ha pasado por más bajos que altos, y en los últimos meses se encontraba en un momento de depresión profunda. Su sintonía en Cataluña, para defender juntos el Estado de Derecho ante los golpistas, no se trasladó a otros ámbitos, como quería el presidente del Gobierno, y al final el contacto entre La Moncloa y Ferraz se congeló. Pero Rajoy ha encontrado un buen motivo ahora para intentar un nuevo acercamiento: la disolución de ETA.

El presidente quiere visualizar que el PP y el PSOE siguen juntos en un asunto de Estado como la lucha antiterrorista y en la etapa que se abre ahora tras la disolución de la banda. La línea de comunicación con Sánchez ha quedado totalmente abierta.

Fuentes de La Moncloa aseguraron que el Gobierno tiene «máximo interés» en mantener la unidad de los partidos demócratas frente al terrorismo, «como ha sucedido siempre, con sus altos y bajos». De momento, Rajoy quiere consolidar la unidad de forma directa con Sánchez y Rivera. La convocatoria del Pacto antiterrorista, que el Gobierno tiene prevista para los próximos días, será una primera señal de que los partidos constitucionalistas siguen unidos. Rajoy quiere zanjar así cualquier duda sobre una supuesta «contrapartida» a la banda por su disolución, como podría ser un acercamiento generalizado de presos. Desde La Moncloa se ha advertido de que la banda no obtendrá «nada» tras su último comunicado.

La disolución de ETA ha servido así para que Rajoy y Sánchez retomen la comunicación perdida. En los últimos meses, Rajoy se sintió «decepcionado» cuando comprobó el «nulo interés» de Sánchez por alcanzar pactos de Estado que el Gobierno considera fundamentales, como el de las pensiones o el de Educación, según fuentes de La Moncloa. La falta de disposición del líder socialista para avanzar en la reforma de la financiación autonómica les separó más aún.

Pactos estratégicos

Fuentes parlamentarias explican que los pactos de Estado tienen, además, un interés político estratégico para el PP y el PSOE, ya que enviarían un mensaje de Estado y responsabilidad frente a la posición «amateur» de otros partidos, como Ciudadanos. De ahí la frustración añadida en La Moncloa, al creer que al PSOE le mueve más el desgaste total del presidente.

Rajoy y Sánchez nunca se han gustado. Su relación siempre ha estado presidida por la distancia. Tras la reelección del secretario general del PSOE ambos tardaron días en hablar, con lo que parecían anticipar la ruptura total de relaciones entre ambos. No fue así. La situación en Cataluña les unió por necesidad.

En su primer encuentro tras la reelección de Sánchez sorprendieron a sus propios equipos al reunirse durante dos horas y media en el Palacio de la Moncloa. Tras el encuentro se destacó su coincidencia «sustancial» en lo que tenía que ver con Cataluña. Era solo el preludio de las negociaciones para aplicar el artículo 155 de la Constitución. Conscientes de la excepcionalidad del momento ambos líderes salvaron sus diferencias y alcanzaron un nivel de sintonía y comunicación fluida que nadie habría podido imaginar tiempo atrás.

Sin embargo, la confianza no fue absoluta en Cataluña, y la frialdad volvió a ganar espacio en la relación. El detonante de este distanciamiento fue la estrategia respecto a Puigdemont. En Ferraz aseguran que las explicaciones que les daba en privado el Gobierno eran las mismas que trasladaron a la prensa: que la captura de Puigdemont se iba a producir en suelo alemán por las certezas de que Alemania facilitaría la extradición de Puigdemont en los términos análogos a los del delito de rebelión.

Ese día el líder del PSOE ya manifestó públicamente su malestar por esta cuestión. Aunque a la vez dejaba claro que no rompería de forma abrupta con el Gobierno en lo que respecta a Cataluña: «En todo caso, nosotros seguimos apoyando al Estado».

Desde el entorno del secretario general del PSOE se asegura que la última vez que se vieron fue en la cena en el Palacio Real con motivo de la visita de Estado del presidente de la República de Portugal.

Otro exponente del distanciamiento fue la propuesta española para el fortalecimiento de la Unión Económica y Monetaria, sobre lo que Sánchez pidió a Rajoy un consenso, sin éxito.