El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en La Moncloa - EFE | Vídeo: Rajoy reitera que no habrá impunidad para los crímenes de ETA (ATLAS)

El Gobierno quiere convocar el Pacto antiterrorista la próxima semana para «escenificar unidad»

«Emoción contenida» en el Consejo de Ministros al escuchar la declaración de Rajoy sobre las víctimas y el final de ETA

MadridActualizado:

A las diez de la mañana, Mariano Rajoy llegó a la sala de reunión del Consejo de Ministros, en el Palacio de La Moncloa, con una declaración institucional histórica en su carpeta. La banda terrorista ETA, o los restos que quedaban de ella, había aceptado al fin su rendición y disolución, y el presidente del Gobierno estaba decidido a cambiar el foco de atención: el protagonismo no debía ser para los asesinos, sino para sus víctimas.

Este fue el eje principal de una declaración de seis páginas que leyó con gravedad y solemnidad primero ante sus ministros, y más tarde ante los medios de comunicación en el Salón de Tapices de La Moncloa, reservado para las grandes ocasiones.

El mensaje debía ser nítido: «No hubo ni habrá impunidad» para los terroristas. Los ministros, todos menos la titular de Sanidad, de viaje en Lisboa, escucharon con «emoción contenida» una declaración que certificaba la victoria de la democracia española frente a los asesinos, tras medio siglo de terror.

Pacto antiterrorista

Rajoy había perfilado la declaración en su despacho con la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, el ministro portavoz, Íñigo Méndez de Vigo, y su jefe de gabinete, José Luis Ayllón. Fuentes próximas al presidente confirmaron que su intención es hablar con los líderes de los partidos democráticos, ante la próxima convocatoria del Pacto antiterrorista, prevista para la semana que viene.

El Gobierno quiere escenificar la unidad de los demócratas, «fundamental en la derrota de ETA», como subrayó Rajoy en su declaración institucional. «Todas las formaciones políticas supimos estar unidas frente a los asesinos y sus cómplices, por eso hoy podemos decir con rotundidad que la democracia española ha vencido a ETA».

La comparecencia pública de Rajoy se anunció con 40 minutos de antelación. Respaldado por las banderas de España y de la Unión Europea, el presidente quiso que sus primeras palabras fueran «en recuerdo a las 853 personas asesinadas por ETA en 50 años». «Todos ellos fueron asesinados injustamente, cruelmente. Y a todos ellos les debemos hoy un recuerdo y un homenaje. A ellos, a sus familias y a esos cientos de españoles que pudieron sobrevivir a la violencia terrorista pero que sufren para siempre las secuelas de esa crueldad».

La comparecencia del presidente duró diez minutos y medio. Las víctimas estuvieron en el centro de su discurso. «Hoy los protagonistas no pueden ser los asesinos, sino las víctimas», remarcó Rajoy, mientras en Cambo-le-Bains (Francia), a 513 kilómetros por carretera desde La Moncloa, se desarrollaba un encuentro internacional cargado de propaganda y con el típico lenguaje etarra para certificar el final de la banda.

«España empezó a vencer al terrorismo cuando asumió que el único relato posible de la lucha contra ETA era el relato de las víctimas», continuó Rajoy en La Moncloa, mientras lo que quedaba de la banda intentaba imponer su propia historia. «La historia de ETA no es más que el relato de quienes pretendieron instaurar un régimen de terror porque era la única forma de conseguir unos objetivos políticos que no podían lograr de forma democrática», recordó el presidente del Gobierno. «Y fue el testimonio de las víctimas el que desnudó de propaganda y de excusas huecas la auténtica naturaleza criminal del proyecto de ETA».

El relato que quedará «para siempre» de la historia de ETA será, según Rajoy, «el fracaso inapelable de un proyecto político corrompido por la violencia; la historia del fracaso de la violencia frente a la grandeza de la democracia».

Historia de un fracaso

ETA ha reconocido «que toda su historia ha sido un fracaso». Como recordó Rajoy, no ha logrado ninguno de los objetivos políticos que se marcó en su larga historia criminal. Y justo aquí el presidente envió un mensaje a los terroristas, pero también a quienes exigen ahora que se les otorguen beneficios por dejar de asesinar: «Los terroristas no consiguieron ningún rédito por matar, tampoco por dejar de hacerlo hace ya algunos años». Y tampoco –subrayó Rajoy– lo van a obtener ahora por anunciar su disolución.

«Los crímenes de ETA se seguirán investigando; sus delitos se seguirán juzgando y, en su caso, condenando;y las condenas se seguirán cumpliendo. No hubo ni habrá impunidad», advirtió el jefe del Gobierno.

Fuentes de La Moncloa aseguraron después que no habrá cambios en la política de dispersión de presos etarras. «Se cumplirá la ley», y esta, recuerdan, prevé que de forma individual, si un preso muestra arrepentimiento, pide perdón y colabora con la Justicia, puede obtener beneficios penitenciarios. El Gobierno descarta una medida general o una respuesta política. La situación de los presos se seguirá valorando de uno en uno, «en aplicación de la ley».

En su declaración institucional, Rajoy quiso recordar «la labor infatigable» de la Policía, la Guardia Civil y el resto de Cuerpos de Seguridad. También rindió homenaje «al tesón de jueces y fiscales», y no dejó fuera a los medios de comunicación ni a muchas organizaciones cívicas.

El compromiso de la Corona

Rajoy mencionó a la Corona, «siempre comprometida con nuestra democracia y siempre cercana a las víctimas». Y aprovechó la oportunidad para destacar la labor de todos los presidentes del Gobierno que le precedieron, sin excepción: «Todos ellos se desvivieron en la lucha contra el terrorismo. Todos sufrieron la misma indignación y el mismo dolor ante los atentados». «Quiero decir públicamente a ellos y a los que fueron sus ministros del Interior que esta jornada también es de ellos. Su labor, tan ingrata y poco reconocida durante años, rinde hoy sus frutos».

«Hoy no es un día de celebración, es un día de recuerdo y homenaje a los que ya no están con nosotros», concluyó Rajoy. «Pero hoy tampoco es un día para pasar página, ni para bajar los brazos. Seguimos comprometidos en la lucha contra ETA. Hoy sí es un día para reconocernos como una gran Nación que fue capaz de superar momentos de extraordinaria dificultad».