Foto de familia en La Moncloa, con el nuevo ministro de Economía, Román Escolano, arriba a la izquierda
Foto de familia en La Moncloa, con el nuevo ministro de Economía, Román Escolano, arriba a la izquierda - EFE

¿Quién dijo que Rajoy no mueve el banquillo?

El presidente ha realizado 11 cambios dentro de su Gobierno desde que llegó al poder en 2011

MadridActualizado:

Mariano Rajoy es enemigo de los movimientos bruscos, de las decisiones precipitadas y de las grandes crisis de Gobierno, que pongan patas arriba el Consejo de Ministros en mitad de la legislatura. Sus decisiones son más pausadas, más controladas, pero si se mira con perspectiva se comprueba que de su primer Ejecutivo, formado en diciembre de 2011, apenas quedan, además de él mismo, Soraya Sáenz de Santamaría, Cristóbal Montoro y Fátima Báñez. En algo más de seis años ha realizado 11 cambios dentro de su equipo. El último, el de Román Escolano.

A lo largo de estos años han ido dejando el Ejecutivo, por diferentes motivos, Miguel Arias Cañete, Alberto Ruiz-Gallardón, Ana Mato, José Ignacio Wert, José Manuel Soria, Ana Pastor, Alfonso Alonso, José Manuel García Margallo, Pedro Morenés, Jorge Fernández Díaz y Luis de Guindos.

Hasta finales de abril de 2014, el presidente Rajoy no acometió el primer cambio en su Gobierno, obligado por la marcha de Arias Cañete, como candidato a las elecciones europeas. En su lugar entró Isabel García Tejerina, que ha acabado siendo una de las «veteranas» del Ejecutivo.

El 23 de septiembre de 2014, Ruiz-Gallardón dimitió por la desautorización que sufrió en relación con su reforma de la ley del Aborto. En su lugar entró en el Gobierno Rafael Catalá, con un perfil bastante menos mediático y más técnico que su antecesor.

El tercer relevo llegó empujado por un caso de corrupción, la trama Gürtel. La citación de la entonces ministra de Sanidad, Ana Mato, derivó en su renuncia. En su lugar, Rajoy situó a un político con un perfil político muy acentuado, forjado en el País Vasco y en la política diaria del Grupo Parlamentario Popular del Congreso, Alfonso Alonso.

El cuarto cambio se produjo en la recta final de la legislatura, en junio de 2015, tras la renuncia voluntaria de José Ignacio Wert, al frente de Educación. Wert. amigo personal de Rajoy, prefirió ir a París como embajador de España en la OCDE. En su lugar llegó al Gobierno Íñigo Méndez de Vigo.

Fueron cuatro cambios puntuales en toda una legislatura. Uno a uno, y por causas muy específicas, casi siempre precedidos por renuncias. Rajoy siempre ha evitado relevar a un ministro a las bravas, y prefiere que sea él quien presente antes su renuncia.

Con el año del bloqueo se prudujo una circunstancia desconocida: se marcharon tres ministros, pero no hubo nombramientos, al estar el Gobierno en funciones. Así, primero se fue José Manuel Soria, en medio del escándalo por los papeles del Panamá que no acertó a explicar bien. Fue en abril de 2015. Sus funciones las asumió el ministro de Economía.

En el verano de 2016, Ana Pastor dejó Fomento al ser elegida presidenta del Congreso. Y poco después Alfonso Alonso dejaba Sanidad, para ser candidato en las elecciones vascas. Las funciones de la primera las asumió el ministro de Justicia, y las del segundo, la ministra de Empleo.

Rajoy acometió el cambio más profundo en su Gobierno, si es que puede definirse así, al formar Ejecutivo tras ser investido presidente, en noviembre de 2016. Nombró nuevos ministros en Exteriores, Defensa, Interior, Fomento, Energía y Sanidad.

El cambio número 11 se ha producido esta misma semana, con el nombramiento de Román Escolano, forzado por la marca de Luis de Guindos al Banco Central Europeo.

Han sido, pues, destituciones y nombramientos hechos poco a poco, excepto el de noviembre de 2016. Rajoy siempre ha evitado la imagen de una destitución fulminante, y con el tiempo se ha visto que su máxima confianza ha estado depositada en la vicepresidenta, en primer lugar, pero también en su equipo económico. Ha salvado a los responsables de Hacienda y Empleo, piedras angulares de su política, y solo ha sustituido a Guindos cuando ya no ha tenido más remedio.