Un médico atiende a una mujer a bordo del buque «Aquarius» - REUTERS / Vídeo: La vida a bordo del Aquarius

¿Qué pasará tras la llegada del buque «Aquarius» a España?

Existen todavía dudas sobre los protocolos que se van a seguir desde el Gobierno, pero previsiblemente todos los inmigrantes a bordo del navío comenzarán el proceso de protección internacional, aunque no todos obtendrán asilo

MadridActualizado:

Después de días de viaje, el buque «Aquarius» (además de los dos barcos de apoyos fletados en las últimas horas) llega a Valencia este sábado. En su interior, viajan 629 personas, de 26 nacionalidades diferentes, que fueron rescatadas en alta mar y que ahora se enfrentan a un laberinto burocrático que marcará su futuro a medio y largo plazo.

Su entrada en España será por razones humanitarias, tal y como indica a ABC Paloma Favieres, portavoz de CEAR. «Entendemos que la forma de autorización de entrada será vía razones humanitarias. Lo que permite la legislación de extranjería es que aquellas personas que no cumplen con los medios de entrada como visados, medios de vida o carta de invitación, entre otros, se puede autorizar por razones humanitarias».

La prioridad es que personas que viajan en el buque reciban atención sanitaria nada más atracar. También determinar quienes son los menores que viajan solos, que pasarán a estar tutelados por el Estado, o atender a las mujeres embarazadas. Después, comenzarán las rondas de entrevistas con el objetivo de dirimir cuál la nacionalidad de cada pasajero para poner en marcha los procedimientos de protección internacional.

Protocolos para obtener asilo

Pese a que los inmigrantes a bordo del Aquarius tengan derecho a solicitar protección internacional, no todos reunirán los requisitos para obtener el asilo. Este derecho corresponde a migrantes que provienen de un país en conflicto o cuando existe «temor» de que puede ser perseguido por motivos de raza, nacionalidad, religión, pertenencia a un determinado grupo social o político o por causas de género u orientación sexual, tal y como establecen la Convención de Ginebra de 1951 y la legislación española y europea.

«Entendemos que a todos se les garantizará el acceso al procedimiento de protección internacional, que es lo importante. Tras ello, el Ministerio del Interior hará su valoración después de un análisis individualizado de las personas», explica Favieres

El proceso de aquellas solicitudes que Interior decida admitir a trámite se resuelve en un plazo máximo de seis meses, tiempo en que el migrante tiene derecho a permanecer el país. Además, podrá trabajar y beneficiarse de servicios sanitarios, sociales y educativos.

Si la resolución es negativa, tendrá que abandonar España en un plazo de 15 días, pero puede recurrir ante la Audiencia Nacional. Si, por el contrario, es favorable existen 3 vías de protección internacional: la concesión de asilo, comunmente denominado como refugiado, (que es permanente), la protección subsidiaria, aquellos que huyen de conflictos, (que se revisa cada 5 años) y la autorización de residencia por razones humanitarias (que, como máximo, puede durar un año antes de revisarlo).

En el caso del «Aquarius», todos aquellos inmigrantes que bien por su nacionalidad o porque no encajen en alguno de los supuestos para obtener el asilo serán, según apuntó la vicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo, trasladados a un CIE o devueltos a su país de origen. Aunque, tal y como ha informado Europa Press estos últimos días, el Gobierno pretende facilitar un permiso inicial de estancia de 90 días durante los que se estudiará cada caso.

«Va a revolver a todos los vecinos europeos»

Hace tan solo unos días el ministro de Asuntos Exteriores Josep Borrell llamaba a la «corresponsabilidad» en la Unión Europea para hacer frente al problema de la inmigración después de que su Gobierno diera luz verde al buque «Aquarius» para atracar en España.

«Es un gesto muy estético, además de positivo desde el punto de vista humanitario, pero inviable por una cuestión física. Es inoperante que el barco venga hasta España porque dejaría de rescatar gente», valora Mercedes Benítez, directora del Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones de Comillas ICAI-ICADE. «Es un buen toque porque va a revolver a todos los vecinos europeos y entiendo que va a forzar a una negociación porque es un problema que hay que repartirse», apostilla esta experta.

EFE
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Benítez incide en la necesidad de comprender la coyuntura en la que se producen estos movimientos y en que el atraque de este sábado no va a generar un «efecto llamada» porque en ello influye cómo se reparte en la actualidad el mapa de las migraciones hacia Europa. En el norte de África, el control de Mauritania y Marruecos se ha endurecido, aunque se siguen produciendo saltos en Melilla y Ceuta. La ruta del Este, se frena en Turquía. Así, «solo queda abierta la ruta de Libia», expone.

«La ruta de Libia es la más peligrosa. Es tremendamente arriesgado y aunque llega gente, lo hace con goteo. Además de todas las muertes en el Mediterráneo que no sabemos. La salida del país es peligrosa por lo cual no es tan sencillo que la gente se arriesgue tanto. España está lejos de la ruta. La clave es que llegan aquí porque un buque les ha rescatado», defiende.

Además, en su opinión, Europa debería echar la vista más hacia África. «La guerra de Siria es algo muy doloroso, y muy mediático. Es absolutamente dramático, pero nadie está mirando a África, donde hay más desplazamientos interiores en conflictos como los de Sudán del Sur o la República Centroafrican», sostiene.