Una foto de archivo de Soraya Sáenz de Santamaría
Una foto de archivo de Soraya Sáenz de Santamaría - ABC

Soraya Sáenz de Santamaría, la mujer que más mandó en la España del siglo XXI

La exvicepresidenta del Gobierno le ha comunicado al líder del PP, Pablo Casado, que su ciclo ha finalizado

MadridActualizado:

La mano derecha de el expresidente de España, Mariano Rajoy, ha comunicado este lunes que deja la política. La mujer que más poder tuvo en la España del siglo XXI le ha dicho al nuevo líder de los populares, Pablo Casado, que su etapa finaliza. «He adoptado esta decisión después de una profunda reflexión y desde el convencimiento de que es lo mejor tanto para la nueva dirección del Partido Popular como para mi familia y para mí», ha expresado la que fue número dos en su comunicado.

A Sáenz de Santamaría (Valladolid, 10 de junio de 1971) se le ha llamado «vicetodo», porque la realidad es que ha sido la mujer con más poder político en España en los últimos años. Cuando el BOE publicó la lista de sus competencias en 2011, nada más ser nombrada vicepresidenta única por Rajoy, hicieron falta varias páginas para que cupieran todas, desde la coordinación política, hasta la portavocía del Gobierno, las relaciones con las Cortes, con los medios de comunicación, el CNI, el CIS, el BOE, el Centro de Estudios Políticos y Constitucionales o incluso la crisis de Cataluña.

Pero no solo fueron las competencias que Rajoy puso en sus manos, sino también las numerosas crisis que el presidente le encargó a ella directamente, para apagar los fuegos que se crearon, o que podían producirse. Ocurrió con la crisis del ébola, de los refugiados, de la tragedia de Germanwings, los efectos del Brexit... Soraya Sáenz de Santamaría ha formado parte del reducido núcleo duro que ha arropado al expresidente en La Moncloa en todo momento.

La ya exvicepesidenta es trabajadora incansable, rigurosa como solo puede serlo un abogado del Estado, y exigente en su tarea y en las de su equipo, que dirigió con mano de hierro. De perfil moderado y liberal en lo político, huye de los extremismos y no se identifica con el ala más conservadora del PP, sino con la parte más abierta del partido. Ni tiene obsesiones con el pasado ni le interesan los debates políticos prehistóricos que algunos llevan ahora al Congreso.

Durante los últimos años ha ganado habilidad al esquivar preguntar intencionadas, y ha hecho frente al desafío independentista con una frialdad judicial, tan efectiva como carente de apasionamientos políticos.