Iñaki Urdangarin a su llegada ayer a la Audiencia de Palma para recoger la orden de ingreso a prisión - EFE | Vídeo: Urdangarin: cinco días de libertad ATLAS

Interior prefiere una cárcel pequeña para que Iñaki Urdangarin cumpla su condena

El esposo de la Infanta Cristina y Diego Torres deberán ingresar antes del lunes

Madrid - Palma de MallorcaActualizado:

La Audiencia Provincial de Palma comunicó ayer personalmente a los dos principales condenados por el caso Nóos, Iñaki Urdangarin y Diego Torres, que disponen de un plazo de cinco días -hasta el lunes- para ingresar en prisión de manera voluntaria. En estos momentos la gran incógnita es conocer la cárcel en la que el marido de la Infanta Cristina cumplirá su condena de cinco años y diez meses. Él puede elegir dónde ingresar, pero Instituciones Penitenciarias también trasladarlo luego al centro que considere más oportuno, recuerdan las fuentes consultadas por ABC.

Interior sabe que está ante el ingreso en prisión más delicado de su historia -nunca un exmiembro de la Familia Real había pasado por este trance- y es plenamente consciente de que no puede cometer fallos que afecten a la seguridad ni a la intimidad del condenado. Todo ello, además, hay que combinarlo con una máxima irrenunciable: no puede tener trato de favor.

La dificultad es aún mayor por el hecho de que estos días se están produciendo los relevos en Interior, tras la reciente llegada de Fernando Grande-Marlaska. Al frente de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias está aún Ángel Yuste, pero en las próximas horas será relevado, previsiblemente por Ángel Luis Ortiz González, actual director del gabinete jurídico de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, y con experiencia como juez de Vigilancia Penitenciaria.

Las fuentes consultadas por ABC explican que Interior se inclina por que Urdangarin cumpla su condena en una cárcel pequeña, y si es posible que no esté muy lejos de Madrid para que las comunicaciones sean rápidas y facilitar así el desplazamiento de los familiares. El centro elegido se mantiene en el más absoluto de los secretos para evitar en lo posible concentraciones de medios de comunicación en el momento del ingreso.

Una de las preocupaciones que hay es la gestión de las visitas -una semanal- que tendrá Urdangarin. En una cárcel masificada, a la que acuden cada sábado cientos de personas a ver a sus seres queridos, se plantearían muchos problemas de seguridad y molestias para todos. Por ello probablemente se harán entre semana, cuando la concentración de familiares es menor.

Además, reservar un espacio en un macrocentro para garantizar la seguridad del marido de Doña Cristina implicaría perder muchas celdas residenciales, lo que afectaría a no pocos internos que tendrían que ser trasladados. No se prevén problemas para su integridad personal, ya que tratará con reclusos poco conflictivos.

La otra gran incógnita es cómo reaccionará tras su ingreso. Hay dos posibilidades observadas ya en personas relevantes que han pasado por ese trance: o bien se adaptan e incluso adoptan un papel de liderazgo -Mario Conde sería el mejor ejemplo- o se vienen abajo, como en su día le sucedió al que fuera gobernador del Banco de España Mariano Rubio, ya fallecido.

Algunas cárceles que se han citado como posibles destinos de Urdangarin, como la de Zaballa, en Vitoria, o la de Menorca, son descartadas por las fuentes consultadas. La primera es demasiado grande y la segunda tampoco reúne las condiciones. Badajoz igualmente queda fuera de las previsiones.

Es necesario, además, que el equipo directivo de la prisión en la que ingrese esté perfectamente engrasado y que la plantilla sea estable, de confianza y con buenas relaciones con sus jefes.Se quiere evitar a toda costa una fotografía de Urdangarin en la cárcel, que en el mercado valdría muchísimo dinero, lo que afecta a su derecho a la intimidad, y los funcionarios son claves en este trabajo de prevención.

Hay dos prisiones que han sonado con fuerza: la de Brieva y la de Segovia. La primera tiene la ventaja de tener una pequeña ala con cuatro celdas donde estaría solo. Su seguridad e intimidad estaría garantizada, pero la soledad sería una doble condena. Luis Roldán estuvo allí y solo tenía relación con el funcionario que le daba de comer. La segunda tiene buenas instalaciones, también deportivas, y la plantilla está consolidada. Además, ese centro está orientado especialmente hacia la educación y la formación del interno. Y está cerca de Madrid.