El día que Forn admitió el fraude

«Para reconocer ahora una mentira, podían haberse ahorrado el 155 y la prisión»

Salvador Sostres
BarcelonaActualizado:

«Junqueras, como siempre, ha elegido el papel más cómodo. Mientras nosotros le hacemos el trabajo sucio de practicar la prueba, él se las da de mártir, de preso político y de mitinero», señalan fuentes de la defensa del exconsejero de Interior, Joaquim Forn. Corroborando esta idea, al final de las declaraciones de ambos políticos, Junqueras se acercó al letrado de Forn, Javier Melero, para decirle: «Lo has hecho muy bien. Todo suma».

Mientras el líder de Esquerra se declaraba un preso político, Quim Forn desmontaba el referendo del 1 de octubre asegurando que fue ilegal y que no tuvo ninguna validez, y desmentía la presunta república catalana asegurando que la declaración de independencia ni se votó en el Parlament ni se publicó en el DOG (el BOE de la Generalitat). «Para acabar reconociendo que todo fue una mentira», dice Jordi Graupera, que competirá con Forn para la alcaldía de Barcelona, «podían haberse ahorrado la aplicación del artículo 155 y la prisión».

Los convergentes aprecian en Junqueras la misma actitud que en los días previos a la declaración de independencia del 27 de octubre de 2017. Mientras Puigdemont buscaba una salida consensuada con Esquerra para convocar elecciones autonómicas y evitar males mayores, los republicanos se ponían de perfil esperando que el expresidente efectivamente las convocara, pero pudiendo decir que ellos no quisieron ceder y presentarse ante los catalanes como los únicos independentistas auténticos, acusando a Convergència de haberse rendido. Por todo ello, el presidente del PNV, Andoni Ortúzar, dijo en aquellos días aciagos que «Junqueras se ha comportado como un cochero».

El abogado de Esquerra, Andreu Van den Eynde, uno de los penalistas con menos prestigio de Cataluña, le ha aconsejado a Junqueras que manche con mítines y acusaciones el juicio en el Supremo para ganar la causa en Europa. La mayoría de los demás letrados juzgan suicida esta estrategia, porque «quien no se defiende da por buenas las acusaciones o como mínimo no demuestra su inocencia y por lo tanto se expone a la más severa condena», según considera uno de ellos. Otro de los letrados afirma que «en la medida en que los acusados que sí quieran defenderse van a ir dejando en evidencia que la declaración de independencia fue una pantomima para engañar al público más independentista, a la supuesta heroicidad de Junqueras se le acabarán viendo el oportunismo y las costuras».

En Esquerra afrontan las elecciones generales con el tándem consolidado de Joan Tardà y Grabriel Rufián. Ante el desplome de Podemos, confían en ganarlas por primera vez en su historia. Convergència no tiene aún candidato y asume que no tendrá un buen resultado, pero entiende que las elecciones en las que todo se lo juega son las autonómicas, para las que todavía no hay fecha. «Y entonces, del modo que menos se lo esperen, volveremos a ganar a Esquerra. Como siempre». Para certificar tal presagio, el presidente de una empresa de encuestas sugiere jocosamente que «los sondeos en Cataluña tendrían que incluir el algoritmo de la embarrada final Esquerra, porque siempre llega y siempre pierden».

En este sentido, uno de los compañeros de banquillo del líder republicano, que asistió atónito a su declaración, sostiene que «Junqueras cree que pasará seis años en prisión y que habrá como con Mandela una gran masa de catalanes suspirando por su retorno, lo que demuestra que no conoce a los catalanes».

Mucho menos fantasioso, y sin renunciar a sus ideas, pero asistido por un penalista, Melero, que es la otra cara de la moneda de Andreu Van den Eynde en absolutamente todo, y especialmente en cuanto a prestigio profesional se refiere, Quim Forn respondió a las preguntas de la acusación y pudo defender su inocencia, aunque con su sinceridad dejara al descubierto el monumental fraude el «procés».

De fondo -y al fondo- se celebró ayer en Barcelona la enésima manifestación en favor de los presos independentistas, muy parecida a las que los primeros sábados de cada mes organizaba el submundo abertzale en el País Vasco. La batasunización de Cataluña-versión light- conduce al catalanismo al colapso en tanto que prefiere alimentarse de cualquier victimismo, como el de exclamar ahora «¡que viene la derecha!», en lugar de aprovechar las oportunidades, como la que le brindó el PSOE de aprobar conjuntamente los presupuestos del Gobierno y la Generalitat.

El independentismo agoniza entre los que para demostrar su inocencia reconocerán el fraude del «procés» y los que para ganar las elecciones intentarán alargar el engaño. Y los sábados por la tarde, fiesta en las calles.

Salvador SostresSalvador SostresArticulista de OpiniónSalvador Sostres