Joaquim Forn, ayer durante el juicio
Joaquim Forn, ayer durante el juicio - REUTERS

Forn admite que el 1-O fue «ilegal» y defiende a los Mossos

El exconsejero resta valor a la declaración unilateral y acusa al fiscal de «peliculero»

MadridActualizado:

Sus manos nerviosas le delataron. A veces volteaba un bolígrafo, otras no acertaba a encajarse las gafas. Joaquim Forn pasó ayer apuros en el Tribunal Supremo al perseguir un doble objetivo en un frágil equilibrio. El antiguo consejero de Interior de la Generalitat reiteró su «compromiso político» con el referéndum ilegal del 1 de octubre, y a la vez defendió que él cumplió la ley y no impulsó desde su cargo la votación suspendida.

Forn no quiso defraudar al colectivo secesionista, pero buscó «salvarse» jurídicamente, consciente de que la Fiscalía solicita para él 16 años de cárcel por rebelión y malversación.

En su declaración, el segundo interrogatorio, Forn sí contestó a la Fiscalía. El ex consejero catalán de Interior aseguró que los Mossos d’Esquadra «nunca recibieron órdenes políticas» y negó la «inactividad» que la Fiscalía atribuye a los agentes autonómicos en las jornadas claves del «procés», como el asedio a la Guardia Civil el 20 de septiembre y el 1-O.

«Nunca se emplearon tantos efectivos para un referéndum, en este caso ilegal», llegó a decir, admitiendo que el 1-O se situó fuera de la legalidad. También restó «eficacia jurídica» a la declaración unilateral de independencia del 27 de octubre, dejando ahora en papel mojado los principales hitos que le han llevado hasta aquí.

Forn insistió en que hizo todo lo posible por cumplir los mandatos de la Fiscalía y el TSJ de Cataluña -que ordenaron con antelación impedir el 1-O, aunque se quedó sin palabras cuando le preguntaron qué hizo, y enfatizó que también debían preservar «la convivencia ciudadana».

Dispositivo policial

El Ministerio Público acusa a Forn y los mandos de los Mossos de agarrarse a esa expresión para organizar un dispositivo «deliberadamente» insuficiente para evitar la votación. El acusado aseguró que el 1-O se produjo la movilización más importante «en la historia de los Mossos». Unos 8.000 agentes, una pareja por cada centro. El fiscal que le interrogó, Fidel Cadena, salió al paso y puntualizó que en los comicios ordinarios como el 21-D se despliegan unos 12.000. Forn matizó que, en el 1-O, cada agente trabajó más horas y que, además, las del 21-D fueron unas «elecciones legales». «Si hubo una mala actuación fue de la Policía Nacional y la Guardia Civil», añadió el acusado, que encuadró el 20-S en un supuesto «derecho a la protesta». Acusó a la Fiscalía de construir «un relato peliculero» sobre ese día.

Forn se distanció de la ejecución operativa del dispositivo, pero reconoció que él otorgó «el visto bueno». Admitió la «autoridad» del Tribunal Constitucional, aunque lo tachó de imparcial, y admitió que le advirtió hasta en cinco ocasiones de las «responsabilidades penales» si continuaba impulsando el referéndum. Así lo reconoció a preguntas del fiscal Cadena. Por la tarde, ya interrogado por su propio abogado, rectificó y dijo que solo recibió un requerimiento. Ante su letrado, Javier Melero, un profesional respetado, Forn se mostró más tranquilo, con las manos relajadas.

Contradijo a Junqueras sobre la reunión policial del 28 de septiembre, y reconoció que los Mossos les alertaron del riesgo de incidentes. «Nos manifestaron su preocupación por lo que pudiera suceder el 1-O, pero actos puntuales, no una violencia generalizada». Él intentó defenderse.