El presidente de la Sala, Manuel Marchena
El presidente de la Sala, Manuel Marchena - EP

Los acusados podrán hablar en catalán en el juicio del «procés», pero sin traducción simultánea

El presidente de la Sala deja claro que no va a permitir ningún «debate político» en la Sala: «El interrogatorio de acusaciones y defensas solo va a poder centrarse en los aspectos fácticos»

Madrid Actualizado: Guardar
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El presidente de la sala que juzga a los líderes del proceso independentista en Cataluña, Manuel Marchena, ha abierto la tercera sesión de las vistas resolviendo algunas de las cuestiones previas planteadas por las defensas.

[ Sigue en directo la tercera sesión del juicio al «procés»]

Al inicio de la jornada de hoy, Marchena ha anunciado que permitirá que los procesados que lo deseen puedan declarar en castellano, pero ha dejado claro que no lo hace por una hipotética indefensión, sino por atender a razones de «carácter emocional».

En cambio, a los letrados no les deja expresarse en catalán porque la Ley Orgánica del Poder Judicial regula que la lengua en los actos judiciales fuera de una comunidad autónoma será el castellano.

El tribunal permite a los acusados responder en catalán, pero no autoriza la traducción simultánea, sólo la sucesiva, para garantizar que todo aquel que sigue el juicio en directo pueda entender el contenido de las declaraciones, respetando el principio de publicidad de la justicia.

Marchena entiende que aceptar la traducción simultánea restringiría el principio de publicidad que exige un juicio público. «Todos aquellos que no disponen de auriculares fuera y dentro de la sala no podrían entender las respuestas», ha explicado el magistrado Marchena, que ha señalado que los magistrados tiene que buscar el mejor equilibrio en esta situación.

Sobre las denuncias de vulneraciones de derechos fundamentales, Marchena ha señalado que serán resueltas en la futura sentencia que escriba el desenlace del caso. «No podemos pronunciarnos cuando todavía no hemos proclamado la tipicidad de los hechos que las acusaciones atribuyen a los procesados», ha manifestado.

El tribunal rechaza suspender el juicio a la espera de documental admitida que todavía no está en manos de la defensa. La Sala está dispuesta a abrir un segundo interrogatorio si, una vez recibida esa documental, el letrado en cuestión considera fundamental preguntar a su cliente por determinadas cuestiones.

También rechaza incorporar a la causa los procedimientos abiertos en otros juzgados relacionados con el «procés». «Provocaría un aluvión, una metástasis documental que provocaría una merma del derecho de defensa de los procesados», ha señalado Marchena.

Sobre la posibilidad de que el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, declare como testigo, ha dicho: «No se puede venir por la mañana de acusado y por la tarde de testigo».

En su intervención para resolver todas las cuestiones procesales, necesarias para ordenar el desarrollo del juicio, el tribunal ha permitido a los acusados que se sienten en estrados junto a sus abogados si consideran que «un contacto físico con el letrado permite un ejercicio más efectivo del derecho de defensa».

Las soluciones del tribunal, que ha adoptado una interpretación garantista de muchos aspectos, cierra el espacio para el previsible recurso de los acusados al Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

El presidente ha dejado claro desde el principio que no va a permitir ningún «debate político» en la Sala. «El interrogatorio de acusaciones y defensas solo va a poder centrarse en los aspectos fácticos», es decir, en la posible comisión de los delitos de los que se les acusa.