El abogado del Estado purgado por el Gobierno de Sánchez se estrena como diputado en una sesión de control
El abogado del Estado purgado por el Gobierno de Sánchez se estrena como diputado en una sesión de control - Efe

Edmundo Bal se desquita en un tenso debate con la ministra Delgado: «¿Dio usted la orden a la Abogacía?»

El abogado del Estado, ahora diputado de Ciudadanos, reclama sin éxito a la titular de Justicia la promesa de que el Gobierno no indultará a los cabecillas del «procés» si hay sentencia condenatoria

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MadridActualizado:

Edmundo Bal ha caído de pie en la política. El abogado del Estado se ha estrenado hoy en una sesión de control al Gobierno —primera que se celebra después de las elecciones del 28 de abril— y, al igual que demostró en los mítines durante la campaña electoral, se mueve como pez en el agua. Su debut, caprichos del destino, ha sido en una interpelación urgente dirigida a la ministra de Justicia, Dolores Delgado; titular del departamento que cesó a Bal de la causa del «procés» cuando este se rebeló al «dejar de ver» la Abogacía del Estado la violencia en la causa separatista.

El motivo de la interpelación, a las puertas de que el Tribunal Supremo se pronuncie sobre la sentencia del «procés», era la enésima oportunidad que un partido de la oposición brinda al Gobierno para comprometerse a respetar la decisión judicial y a no indultar a los líderes del proceso soberanista. Delgado no contestó a ninguna de las preguntas de Bal ni en su primera intervención ni en el turno de réplica.

El ahora portavoz adjunto de Cs en el Congreso, con una «espina» clavada que aún le duele, aprovechó su cara a cara con la ministra para reabrir una herida todavía sin cerrar. «Usted fuerza quitar del relato de los hechos la palabra violencia. ¿Fue usted la responsable? ¿Dio la orden a la Abogacía del Estado de que quitasen la violencia? ¿En base a qué si usted no estuvo en la instrucción?», ha inquirido Bal desde la tribuna del Congreso.

La clave de que aparezca o no la palabra «violencia» en los distintos escritos de acusación es que solo si esta se produjo, se justifica la petición de pena por rebelión. Al contrario que la Fiscalía y que la acusación popular de Vox, la Abogacía del Estado finalmente no pidió rebelión —tampoco lo ha hecho al final del juicio— y ha dejado lo sucedido en las fechas claves del «procés» en delitos de sedición y malversación de fondos públicos.

Bal ha preguntado a la ministra si no vio violencia el 20 de septiembre en el asedio a la Consejería de Economía catalana durante el registro de la Guardia Civil o durante el 1 de octubre, en el referéndum ilegal de independencia en el que se trató de evitar la actuación policial.

Tono brusco de la ministra

«Bienvenido a esta Cámara. Entiendo que usted tiene que ganarse el escaño y en ello se ha empeñado», ha comenzado la ministra con sorna, con un tono brusco que no ha abandonado en ningún momento de la interpelación. «No hay un solo argumento original que usted haya justificado en su intervención que sostenga lo urgente de esta interpelación», ha continuado, y ha recordado, echando balones fuera, que el PSOE apoyó al Gobierno de Mariano Rajoy con la aplicación del artículo 155 de la Constitución cuando el Parlamento catalán declaró ilegalmente la independencia.

La ministra ha atacado después al diputado liberal echándole en cara un supuesto intento de «interferir en el poder judicial» con su interpelación. Ha apuntado que el indulto es una ley, «le guste o no», que reconoce al Gobierno la potestad de conceder esta gracia por «justicia, equidad o utilidad pública», pero se ha negado a aclarar si es partidaria o no de concederlo. Según ella, dado que el Supremo puede solicitar el indulto gubernamental tras una sentencia, estaría condicionando al alto tribunal si se pronunciase.

«¿Entiende que es de utilidad pública vender indultos a cambio de la investidura de Pedro Sánchez?», le ha espetado Bal, visiblemente molesto con la pulla de la ministra por su presunta intención de influir en los magistrados. «¿Usted quién se ha creído que son esos siete brillantes magistrados del Tribunal Supremo? ¿Se cree que pueden ponerse nerviosos? ¿Que puedo influenciarlos por una simple pregunta? ¿Que no son los mejores jueces de España?», ha cargado Bal, arrancando los aplausos de su bancada.

La «urgencia» que no ve la ministra está en las amenazas de Quim Torra, presidente de la Generalitat de Cataluña. Estas dos últimas semanas, el líder independentista ha amenazado con no acatar la sentencia —si es condenatoria— y con hacer «que arda la calle» si no se absuelve a los políticos presos. «Se envalentona», según Bal, por la «impunidad» de la que cree gozar gracias a un Gobierno socialista que no ha condenado el penúltimo chantaje del sucesor elegido a dedo por el fugado Carles Puigdemont.

Ciudadanos, «aliado» de los independentistas

En un inesperado giro de guion, la ministra ha acusado a Cs —y al PP de paso— de ser ellos quienes se «alían» con los independentistas por haber tumbado los Presupuestos Generales del Estado. «Se lo van a contar a los pensionistas, a los dependientes, a los estudiantes, ¡y se lo va a contar usted!», ha clamado la ministra socialista; la más reprobada en la historia de la democracia.

«Dice que nos hemos aliado con los independentistas, ¡nosotros! A los dirigentes de mi partido les tienen que poner escolta en Cataluña —le ha replicado Bal—. Dice que nos hemos aliado con ellos por no aprobar los Presupuestos. Eso es sectarismo puro».

Después, cuando a Bal ya no le quedaba opción de réplica, Delgado le ha acusado de haber pedido revisar el escrito de acusación de la Abogacía del Estado solo por temor a «cómo se iba a pronunciar Vox». «Usted está en conexión con Ortega Smith —quien también ha preguntado, sin suerte, a la ministra por los indultos—, está en conexión con Vox», ha zanjado. Momento en el que Bal ha solicitado la palabra, algo denegado por la presidenta de la Cámara Baja, Meritxell Batet, por ser un debate «reglado y con tiempo».