Javier Lambán, líder del PSOE aragonés y presidente del Gobierno regional
Javier Lambán, líder del PSOE aragonés y presidente del Gobierno regional - FABIÁN SIMÓN

Los «barones» se plantan ante la deriva de Sánchez, cada vez más débil entre sus filas

El aragonés Lambán urge a combatir al independentismo desde el Gobierno y con todo el rigor que permite la ley

ZaragozaActualizado:

La fracasada política de apaciguamiento cultivada por Pedro Sánchez frente al independentismo ha colmado el vaso de la paciencia de los barones del PSOE, que en cinco meses se la juegan ante las urnas y ven cómo la deriva del líder socialista amenaza con abocarlos a un fiasco electoral. En público, y sobre todo en privado, los líderes regionales del PSOE reconocen su hartazgo y evidencian la posición cada vez más débil de Pedro Sánchez en sus propias filas.

El distanciamiento de los barones se une a los otros dos frentes de soledad política que apuran a Sánchez. De un lado, las voces críticas surgidas en el seno de su grupo parlamentario; de otro, las disensiones que han empezado a aflorar entre sus propios ministros. Relevante ha sido en las últimas horas el lamento del ministro Borrell, que ha dado por fracasada la tibieza de Sánchez ante el independentismo catalán.

Entre los «barones» del PSOE, el aragonés Javier Lambán es el que más está alzando la voz. Lo ha hecho con especial intensidad esta semana, pero sus advertencias se remontan varios meses atrás. Abiertamente crítico con Sánchez en su primera y accidentada etapa al frente del PSOE, Lambán le profesó públicamente lealtad cuando Sánchez recuperó el timón del partido tras las primarias. Acogió con optimismo la moción de censura que permitió la llegada de Sánchez a La Moncloa, pero en apenas cuatro meses empezó a advertir que la deriva ante el independentismo había entrado en un terreno políticamente desacertado, peligroso para el interés general y demasiado dañino para el PSOE.

A finales de septiembre, visto lo visto, Lambán ya lanzó una clara advertencia: «La política de apaciguamiento» no vale para defender al Estado de Derecho frente a los independentistas que lo atacan, y no sería admisible que el Gobierno de España hiciera con el secesionismo catalán «lo que intentaron Chabmerlain y Daladier con Hitler». Los ciudadanos necesitan un Gobierno que les «ofrezca seguridades y certezas», advertía Lambán en septiembre con unas declaraciones en las que intentaba hacer recapacitar a Sánchez, pero sin enfrentarse abiertamente a él.

Un pozo profundo

Ahora, tres meses después, el Gobierno de Sánchez mantiene el mismo rumbo, las elecciones andaluzas han dejado claro la erosión del PSOE y las autonómicas están a cinco meses vista, en mayo. Y el malestar de Lambán es compartido por otros homólogos territoriales del PSOE que, en privado, coinciden en que Sánchez está llevando al partido a un pozo demasiado profundo tras años en los que su liderazgo no ha hecho más que acumular fiascos electorales.

El castellano-manchego Page también ha vuelto a alzar la voz ante el Gobierno, y Lambán insiste en advertir que el PSOE no puede seguir por este camino y que él no comparte la estrategia de Sánchez. El martes, desde el simbólico Monasterio de Sijena (Huesca), el «barón» aragonés elevó el tono de sus exigencias ante el Gobierno de Sánchez. Calificó el independentismo como «el disolvente más letal de la democracia», advirtió que el secesionismo catalán amenaza la paz, y exigió al Gobierno actuar contra él «con la ley y la verdad». Puso en valor el artículo 155, para considerar en firme una nueva intervención de la Generalitat, pero fue incluso más allá y reclamó que el Estado vuelva a hacerse presente en Cataluña como no debió de haber dejado de estarlo nunca, tras décadas de «dejación».

«Se ha demostrado hasta la saciedad que es imposible el trato ni la transacción con el independentismo, que solo cabe combatirlo por la vía de la política, de la ley y de la cultura», aseguró Lambán el martes desde Sijena, y –con palabras similares- volvió a repetirlo este jueves en una entrevista en Cope. Reconoce públicamente que hay «preocupación» entre los líderes regionales del PSOE y certifica en público lo que es un clamor en privado: que los «barones» no están dispuestos a verse arrastrados por la deriva de Pedro Sánchez, cada vez más debilitado en su liderazgo y contestado desde sus propias filas.