Manuel Cano, director gerente de la Federación de Arroceros de Sevilla
Manuel Cano, director gerente de la Federación de Arroceros de Sevilla - JUAN FLORES
Chequeo al sector arrocero

El futuro del arroz sevillano, condicionado por la entrada de producto a Europa sin aranceles

El director gerente de la Federación de Arroceros de Sevilla, Manuel Cano, analiza los retos del sector

SEVILLAActualizado:

El aumento de las importciones de arroz procedente de terceros países, como Camboya y Myanmar, la antigua Birmania, es uno de los principales problemas a los que se enfrenta el sector arrocero español y, por ende, el sevillano. «No podemos competir con un arroz que entra en la Unión Europea sin aranceles», insiste Manuel Cano, director gerente de la Federación de Arroceros de Sevilla.

«Llevamos años pidiendo a la UE Europea que establezca unos contigentes razonables al arroz que entra en la UE», asegura. En datos, y para contextualizar sus demandas, Cano explica que el arroz procedente de Camboya en la campaña 2009-2010, año en el que se firmaron los acuerdos EBA («Everything but arms», todo menos las armas), que permiten a naciones en desarrollo exportar sin arancel este producto, suponían un 0,94% del arroz que se importaba en Europa, unas 7.458 toneladas. En la última campaña cerrada, la cifra ascendía a un 27,28% del total, hasta 340.583 toneladas.

«Estos países producen arroz blanco a unos 410 dólares la tonelada, que es prácticamente el precio que tendríamos que cobrar los agricultores europeos por el arroz cáscara», se lamenta Cano que, por otro lado, explica que en los últimos tiempos el problema se ha agravado aún más: la industria camboyana ha visto más rentable traer directamente los paquetes de un kilo de arroz en vez de sacos de más cantidad, lo que evita también el paso por las envasadoras y el resto de industria auxiliar y lleva el producto directamente a los lineales de los supermercados de Francia, Alemania y Reino Unido, los principales clientes europeos.

«¿En esta situación, qué valor añadido se queda en Europa?», se pregunta Cano. Además, detalla que también el arroz basmati procedente de la India entra sin aranceles, lo que supone que, sumando los distintos orígenes, «hasta un 70% de las 1.300.000 toneladas que Europa importa no pagan arancel».

Aunque en España las importaciones no suponen una cifra elevada (80.000 toneladas en las últimas campañas), la entrada del arroz del exterior afecta a los precios del mercado comunitario y, por tanto, a las exportaciones españolas a otros países europeos.

Autoridades europeas

Tras numerosas peticiones del sector al Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, hace varios meses tuvo lugar una reunión de todos los países europeos productores de arroz, que firmaron un documento para pedir a las autoridades comunitarias una cláusula de salvaguardia que impida la entrada masiva de arroz del exterior en condiciones preferenciales, algo que aliviaría sobremanera el aciago futuro de los arroceros españoles. Además, la Unión Europea, en base a esta solicitud, se ha comprometido a elaborar un informe para ver cómo afecta la entrada del arroz importado a los agricultores europeos.

También la vicepresidenta de la Comisión de Agricultura y Desarrollo Rural del Parlamento Europeo, Clara Aguilera, ha formulado dos preguntas con solicitud de respuesta escrita a la Comisión Europea para pedir la activación de la cláusula de salvaguardia, y los eurodiputados del PP han elaborado una pregunta parlamentaria en la que destacan las desventajas competitivas a las que se enfrenta el arroz español frente al proveniente de Camboya. Además, el sector también teme que el acuerdo que Europa prepara con los países de Mercosur pueda afectar, aún más, al producto español.

El agua y los sistemas de riego son, por otro lado, uno de los principales problemas que el sector sevillano lleva años arrastrando. «Hemos temido mucho por la cosecha de este año», explica director gerente. No obstante, con el Sistema de Regulación General a más del 56% de su capacidad, parece que impera la tranquilidad. Sin embargo, recuerda que «para solucionar de verdad el problema del agua es necesario modernizar el sistema de riego», una demanda histórica que espera respuesta estatal.

De otra parte, la entrada del arroz de Camboya trae consigo un cambio de tendencia que, a la larga, puede perjudicar a los arroceros sevillanos: ante la bajada de precios del arroz de grano largo, los agricultores están volviendo a optar por el arroz redondo. «El año pasado ya se alteró el porcentaje de 80% grano largo y 20% grano redondo, alcanzando este último un 36% de la superficie sevillana», explica Cano, que teme que esto «pueda desembocar en un excedente de arroz redondo que no podremos asumir».

Por último, destaca el enorme problema que el sector vive debido a la escasez de fitosanitarios para tratar el cultivo. «Estamos sufriendo las consecuencias de una cuestión que compete a la industria y a las autoridades europeas; no podemos tratar las plagas, y las pérdidas ya han sido graves, el año pasado la pudenta hizo graves destrozos».