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El transporte se rebela contra el alza del diésel

Según los cálculos de los transportistas, la medida ocasionará un gasto medio anual de 5.500 euros por camión

MadridActualizado:

La subida de impuestos al diésel no está del todo perfilada por el Gobierno. Pero su simple planteamiento ha sido suficiente para poner en pie de guerra a varios sectores. Uno de ellos es el del transporte, donde la Confederación Española de Transportes de Mercancías (CETM) destaca que imponer un nuevo tributo representa una medida «imprudente», que no solo lastraría al sector, «sino a la economía entera».

Según los cálculos de los transportistas, la medida ocasionará un gasto medio anual de 5.500 euros por camión. Una cuantía que irremediablemente encarecerá el transporte de mercancías por carretera. «Y dado que este representa casi el 90% del total, la subida también afectará al consumo y a las exportaciones. Colaboramos con muchas industrias», advierten desde CETM, la patronal del sector. En este sentido, los transportistas defienden que se verán afectados por la medida incluso teniendo acceso al gasóleo profesional. Un combustible al que solo pueden optar los camiones que pesan más de 7,5 toneladas y que, por tanto, deja fuera al transporte ligero.

La patronal considera de igual forma que un proyecto de estas características frenaría la recuperación de uno de los sectores más golpeados por la crisis económica, un periodo que según sus cálculos se llevó por delante unas 30.000 empresas y 90.000 puestos de trabajo. «Las cifras crecen año a año y un nuevo impuesto puede suponer un varapalo para la industria», señalan desde la Confederación.

Lo cierto es que los transportistas no son el único gremio que ha cuestionado el impuesto. La Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) también ha advertido de los «peligros» que conlleva una subida del diésel, que supondría en la práctica una carga fiscal adicional de 2.100 millones para el sector de la automoción. La asociación trasladó esta preocupación al Gobierno el martes, durante el primer encuentro mantenido entre ambas partes desde la llegada al poder del PSOE.

El Ejecutivo, pese a todo, parece decidido a limitar el diésel. Ayer, la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, afirmó que «tiene los días contados, durará más, durará menos, pero sabemos que su impacto en partículas y el aire que respiramos es suficientemente importante para ir pensando en un proceso de salida». Menos tajante fue Ribere cuando se le preguntó si esta transformación irá acompañada de incentivos para las empresas. «El cambio que asistimos necesita muchas cosas a la vez», apostilló.