El bono español a diez años apuntó su mínimo histórico el pasado jueves con un 0,044%
El bono español a diez años apuntó su mínimo histórico el pasado jueves con un 0,044% - NIETO

Quién gana o pierde con el bono en rentabilidades negativas

El Tesoro español es el gran beneficiado de esta situación disminuyendo los costes de endeudarse, mientras que la banca sigue lejos de lograr el margen deseado y los inversores deben tomar mayores riesgos

MadridActualizado:

El Tesoro Público español lleva tiempo colocando deuda con rentabilidades muy bajas, muchas de ellas en negativo. Sin embargo, lo que jamás había sucedido podría producirse próximamente: el bono español a 10 años podría registrar rentabilidades negativas en los mercados y seguir una senda, por la que transita desde hace mucho tiempo su homólogo alemán. En concreto, el bono español marcó el pasado jueves un interés de apenas el 0,044%, el más bajo de su historia. Este lunes se ofrecía al inversor con una remuneración del entorno del 0,13% y si echamos un vistazo a la tendencia: el bono a tres años y el de a nueve años ya ofrecen rentabilidades negativas del -0,51% y del -0,004%. Pero, ¿es esto positivo para España? Aquí te lo aclaramos:

¿Qué significa que el bono a 10 años (español, alemán...) tenga una rentabilidad negativa?

Tal y como sucede con el bono alemán a diez años, la persona que compre este instrumento de deuda no recibiría ningún interés por este. Al contrario, el inversor debe pagar al emisor. Como apunta José Manual Amor, socio del área de mercados de Afi (Analista Financieros Internacionales) la principal consecuencia es que «el coste de financiar la deuda pública sigue cayendo» y lo hace reduciendo el coste medio del stock de deuda viva, ya que la nueva deuda se coloca a tipos menores. ¿Consecuencia? Si estos intereses son cero o negativos, y el cupón se mantiene superior a cero, la carga financiera no computará para el déficit público y se ganará en margen fiscal (o capacidad para elevar deuda y déficit).

¿Qué conduce a los inversores a ver a apostar por la deuda española, en línea con la alemana?

«Los inversores están viendo el bono español como un activo seguro», señala Antonio Pedraza, presidente de la comisión financiera del Consejo General de Economistas. Brexit, la guerra comercial, el menor crecimiento de China o Alemania y el riesgo de una fuerte desaceleración (incluso recesión) global, empuja a los inversores a buscar activos refugio como el oro, determinadas divisas como el yen o el franco suizo y la deuda pública.

¿A quiénes beneficia las rentabilidades bajas de la deuda pública española?

A priori, a decir de Pedraza (Consejo General de Economistas) y Ana Gómez (Renta 4), el gran beneficiado es el sector público en España representando por el Tesoro, con una deuda pública próxima al 100% y el menor coste de financiación. Como comenta Pedraza, en esta situación, el Tesoro está «logrando disminuir el ratio medio del pago de deuda y alargando el plazo, con una deuda pública abultada, que ha disminuido casi tres puntos y bajando los intereses», apunta el miembro del Consejo General de Economistas quien reconoce su sorpresa si el bono a 10 años finalmente registra intereses negativos.

¿Quiénes son los que más pierden en esta situación?

El sector bancario y los propios inversores. Para la analista de Renta 4, Ana Gómez, a los inversores se les pone «contra la espada y la pared» porque en su opinión se esta empujando a los perfiles de inversor más conservadores a asumir riesgos mayores. Respecto a la banca, Pedraza recuerda que no están logrando el margen deseado y lo achaca a la política de bajos tipos del Banco Central Europeo (BCE). En este sentido, ha apuntado a la posibilidad de que entre los próximos movimientos de Draghi- si finalmente despliega el cada vez más esperado paquete de estímulos- se encuentre elevar la tasa de facilidad de depósito del -0,40% al -0,60% para incentivar la inversión incrementando lo que le cuesta a los bancos depositar sus excedentes en las arcas del BCE. «El cliente que quiera tener una rentablidad deberá acudir al riesgo, que ahora mismo es mucho», sentencia Pedraza.

¿No hay peligro de que este contexto incentive al Gobierno a endeudarse más?

Los tipos son favorables para el emisor. Si uno revisa las últimas subastas del Tesoro Público, verá una constante: las rentabilidades exigidas por los inversores disminuyen. ¿Miel sobre hojuelas? Para Gómez (Renta 4), no estamos ante «una situación económica lo suficientemente boyante como para respaldar una financiación barata» y recuerda que la entrada de capitales tiene su origen en el temor a una recesión. Para José Manuel Amor, de AFI, España no posee como Alemania una deuda baja y un superávit. Nuestro país tiene un margen fiscal mucho más reducido: a un déficit con un fuerte componente estructural se le suma una ratio deuda/PIB próxima al 100% (en Alemania apenas supera el 60%). «El riesgo de incrementar la deuda a cualquier tipo de interés es que se produzca después un periodo de crecimiento negativo y aumento del déficit: eso dispararía la ratio deuda/PIB», apunta Amor.

¿Se puede considerar ahora al bono español tan seguro como el alemán?

A España le favorece el «entorno actual de búsqueda de rentabilidades positivas», a decir de Amor (AFI), y que está provocando menores diferencias entre las primas de riesgo. A lo que se le suma «la buena marcha económica del país» y el que se hayan «corregido» los principales «desequilibrios estructurales» del sector privado. Todo ello, a pesar de la elevada deuda y que explica el menor diferencial con el bono alemán a 10 años. Pedraza añade un actor más: el todopoderoso BCE y su política monetaria, que apunta a mayor laxitud a través de compra de bonos, «e incluso de acciones como hicieron los japoneses». A su juicio, España cuenta con sendos vientos de cola: la política de tipos bajos de Draghi y la caída del precio del petróleo, que importa en grandes cantidades.