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Pedro Sánchez teme que la EPA empañe el final de su campaña electoral

La subida del SMI y el hecho de que la Semana Santa se celebra en abril empeorarán los datos

MadridActualizado:

La Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente al primer trimestre de 2019 que publicará el Instituto Nacional de Estadística (INE) el día 25 de este mes adquiere en esta ocasión una gran relevancia, ya que los datos, normalmente malos en este periodo, se conocerán tan solo tres días antes de la celebración de las elecciones generales, lo que supondrá un revés para el Gobierno de Pedro Sánchez.

El año pasado, por ejemplo, el número de parados subió en 29.400 personas en el primer trimestre y situó la cifra total en 3.796.100. La tasa de paro aumentó 20 centésimas, hasta el 16,74%.

En cuanto a los datos del primer trimestre de este año hay que añadir dos cuestiones que pueden empeorar aún más las previsiones negativas que se esperan.

Por un lado, el impacto que tiene en el mercado laboral el incremento del salario mínimo (SMI) hasta los 900 euros mensuales y que entró en vigor el pasado 1 de enero. El Banco de España dijo recientemente que «la subida aprobada para el SMI en 2019 es muy superior a las observadas en el pasado, lo que eleva considerablemente el número de trabajadores afectados y la incertidumbre en torno a los efectos negativos sobre la probabilidad de mantener su empleo. De acuerdo con las estimaciones, estos efectos negativos podrían ser significativos».

Menor creación de empleo

Asimismo, los economistas del BBVA esperan «un impacto negativo en la creación neta de empleo que podría alcanzar entre 20.000 y 75.000 puestos de trabajo durante 2019, mientras que a medio plazo, y en ausencia de incrementos en la productividad que lo compensen, el impacto podría ser mayor y superar los 160.000 empleos».

«Esto afectaría –explican– a colectivos especialmente vulnerables, además de a sectores y regiones expuestos a la utilización de contratos ligados al SMI. Para mitigar las repercusiones negativas del ascenso del salario mínimo, sería necesario que viniese acompañado por mejoras en la eficiencia de las políticas activas de empleo».

Otra cuestión que influirá negativamente en la EPA del primer trimestre es el hecho de que la Semana Santa se celebra este año en abril, por lo que en esta ocasión los miles de contratos que se realizan durante estas fechas no servirán para compensar los también miles de despidos que hay entre enero y marzo al acabar las fiestas navideñas y la temporada de rebajas de invierno.

En este sentido, Asempleo, la patronal de las agencias de empleo y empresas de trabajo temporal, prevé en esta EPA, estacionalmente desfavorable, «un comportamiento algo más negativo al observado en los dos últimos años, en parte como corrección al impulso que se observó a cierre de 2018», que terminó con 3.304.300 desempleados y una tasa de paro del 14,45%.

Asempleo estima una reducción en el número de ocupados de 196.000 personas y un incremento de 36.000 parados en los tres primeros meses del presente año. La tasa de paro se situaría en el 14,7% de la población activa, tres décimas por encima del cuarto trimestre de 2018. Para el conjunto del año, se estima un aumento de la ocupación del 2,1%, que se traduciría en unos 400.000 nuevos puestos de trabajo.

Previsión negativa

El presidente de Asempleo, Andreu Cruañas, afirma que «el mercado de trabajo español ha conseguido mantener el tono de expansión en la creación de empleo y la reducción del paro en un entorno de marcada debilidad de la actividad industrial y del comercio en el área del euro al que la economía española no ha sido inmune. Nuestra previsión algo más negativa para la EPA del primer trimestre respecto al año anterior es lógica, dado el contraste con la situación cíclica de comienzos de 2018».

Y añade que «esta capacidad de resistencia frente a los vaivenes del entorno exterior se asienta en parte en la recuperación del empleo en el sector de la construcción y en la pujanza de la hostelería (que no muestra signos de agotamiento, tras haber impulsado, como ningún otro sector, la creación de empleo en la economía española en la actual fase de recuperación) y del empleo público. No deja de ser un logro, pero tiene también su coste en términos de menor productividad».

Un primer trimestre maldito

La Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre suele ser la peor del año para el mercado laboral español. Así ha ocurrido desde 2001. Desde entonces, y con la única excepción de 2005, los datos del paro han sido negativos. En aquel año, la tasa de paro bajó ligeramente del 10,53% (cuarto trimestre de 2004) al 10,17%.

Sin embargo, en el periodo 1996-2001 la EPA del primer trimestre ofreció datos positivos, según el INE. En el año 2001, la tasa registró un fuerte descenso, al bajar del 13,42% (cierre de 2000) el 10,94% del primer trimestre.

En 2018, la tasa de paro subió 20 centésimas, hasta el 16,74%, y en 2017 se incrementó en 12 centésimas, al 18,75%.