María Jesús Pérez - ECONOMÍA

Con De Guindos, España vuelve a jugar en la primera división en la liga europea

Tras seis años en la recámara, con el ministro de Economía el país vuelve a tener peso específico en las decisiones monetarias y financieras del núcleo duro de la Unión

María Jesús Pérez
MadridActualizado:

Desde julio de 2012, España dejó de tener peso específico en las decisiones de las instituciones europeas. El país se quedó sin silla en el directorio del Banco Central Europeo (BCE) coincidiendo además con un momento muy delicado para la economía, tras el rescate del el sector financiero que evitó el rescate-país. Hoy, con la elección del ministro de Economía español, Luis de Guindos, como nuevo vicepresidente de la autoridad monetaria europea, España da un paso de gigante en sus aspiraciones dentro del núcleo duro de decisión de la Unión Europea y, sobre todo, de la Unión Bancaria futura.

España ha recibido en estos años dos duros varapalos del que hoy nos resarcimos. En 2012, el Eurogrupo eligía al luxemburgués Yves Mersch para sustituir al español José Manuel González Páramo en el Comité Ejecutivo y descartaba al candidato que había presentado el Gobierno de Mariano Rajoy, Antonio Sáinz de Vicuña. Se rompía así el pacto no escrito según el cual los cuatro grandes países de la eurozona (Alemania, Francia, Italia y España) debían tener siempre a un representante en este órgano. A pesar de que las razones esgrimidas fueron meramente técnicas, de currículum -el elegido por Rajoy era un jurista y no un experto en política monetaria- el propio De Guindos entonces atribuyó esta decisión a un castigo de la canciller Angela Merkel. Para la líder alemana, las políticas económicas del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero hicieron flaco favor a la economía europea.

Pero el siguiente palo fue más duro. Y es que cuando la recuperación empezaba a consolidarse, el propio ministro de Economía había intentado el asalto a la presidencia del Eurogrupo en julio de 2015, pero fue derrotado por el holandés Jeroen Dijsselbloem pese a contar con el apoyo de Alemania. Las razones se entendieron aún menos, máxime cuando España estaba haciendo sus deberes y cumplía con las directrices franco-alemanas.

Con De Guindos sentado en la institución más poderosa de la UE para combatir épocas de recesión futuras, se abre una ventana de optimismo para las finanzas y política monetaria española dentro de la Unión. Una vez que la recuperación se ha consolidado y que la eurozona vuelve a crecer a velocidad de crucero, el debate ahora es cuándo se retiran los estímulos monetarios y vuelven a subir los tipos de interés, que siguen en mínimos históricos. Pero con el actual presidente, Mario Draghi, no va a ser. El cambio está siendo muy lento, y sobre la paulatina subida de tipos ha deslizado ya que no será durante su mandato, que expira en 2019. Es decir, el ministro español tendrá entre sus funciones más inmediatas -o, mejor, cuando haya sustituto para Draghi- decidir sobre lo que está en juego para ciudadanos de a pie y empresas: cuándo empezarán a subir de nuevo los tipos de hipotecas y créditos.

En cualquier caso, el aún ministro de Economía español se convierte en el escudero de Mario Draghi en las ruedas de prensa del BCE cada seis semanas para anunciar las decisiones de política monetaria además de encargarse específicamente de la regulación de los bancos europeos, función en la que ha destacadopor su empeño en dejar el sistema financiero español lo más saneado posible, tras la última intervención europea con el Banco Popular. En este sentido, De Guindos siempres se ha mostrado claro, y su mano se hará notar en el futuro financiero europeo: «la eficacia de la política monetaria ha sido incontestablemente uno de los factores de crecimiento en Europa».

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