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Éxodo de empresas por el Brexit

La opción de que el Reino Unido salga abruptamente de la UE ha metido el miedo en el cuerpo a grandes empresas

LondresActualizado:

Con el Parlamento británico completamente embarrado por el Brexit y con los dos principales partidos políticos en una crisis constante, muchos miran al resquebrajamiento de la política en el país cuando otros advierten sobre la otra cara del proceso de salida de Reino Unido de la UE, la más preocupante. No es otra que el estado de la economía británica una vez el país quede fuera del club comunitario. La incertidumbre que se ha generado y, sobre todo, la amenaza de salir abruptamente ha metido el miedo en el cuerpo a decenas de grandes empresas que tienen en suelo británico su sede y que temen que Reino Unido salga sin acuerdo de la UE.

El cierre de la fábrica de Honda en la localidad de Swindon, situada en el suroeste de Ingalterra, para el año 2021 ha sido portada en los principales periódicos del país en los últimos días. No es para menos. El fabricante japonés daba trabajo a 3.500 ciudadanos que ahora se verán en la calle y su clausura es un quebradero de cabeza también para las autoridades ya que esta produce actualmente unos 150.000 coches al año (aproximadamente un 10% del total de la producción de automóviles en el Reino Unido). El presidente de la compañía no lo achaca al brexit, dice que es por «la reestructuración global» de su compañía, pero en las islas británicas todos creen que el futuro incierto al que se aboca el país ha tenido mucho que ver en la decisión.

Sobre todo, porque lo llevan viendo desde hace meses, desde que la partida de ajedrez que juegan Londres y Bruselas parece imposible de resolver y la sombra del no acuerdo sobrevuela sobre el proceso. La fuga de empresas que se avecina si todo acaba mal puede ser devastadora para las arcas británicas y el último gran ejemplo de todo ello vino de alguien que pocos se esperaban. James Dyson es, quizá, el espejo en el que muchos emprendedores y empresarios británicos se miran para tratar de llegar a la cima del éxito. Él, ya se encuentra en ella. El fundador de la empresa que lleva su apellido, famosa por sus aspiradoras y secadores de diseño, es el hombre más rico de todo Reino Unido (se calcula que posee una fortuna de 12.000 millones de euros) y, además, es un ferviente «brexiter» que hizo campaña en su día por la salida de Reino Unido de la UE. Sin embargo, antes de que suceda algo tan esperado por este magnate euroescéptico como es el Brexit, Dyson ha decidido sacar su empresa de Gran Bretaña para llevársela a Singapur. Un golpe que sorprendió y que ha llamado mucho la atención.

Aunque quizá la mayor amenaza de todas, y la que más puede afectar económicamente hablando es la de la compañía Airbus. La empresa advirtió que se vería forzada a redireccionar sus futuras inversiones si se produce un brexit abrupto. El gigante aeronáutico europeo dejaría de fabricar sus alas de sus aviones en la isla, donde emplea a 14 mil personas.

Este caso es otra ficha más en el dominó de empresas que no quieren jugarse permanecer en el país si esto pasa. Otras temen quedarse sin representación en suelo europeo y por eso muchas están anunciando su intención de trasladar sus sedes fuera de Reino Unido. Tanto la firma japonesa Sony, cuyo destino de su cuartel general será Amsterdam (sin trasladar ni oficinas ni trabajadores) como su principal rival, Panasonic harán lo mismo sobre todo debido a los problemas fiscales potencialmente creados por el Brexit.

También otra histórica marca cuyos planes han cambiado por la incertidumbre provocada por el bloque político en Westminster es la histórica empresa de transbordadores de canales P&O. A principios de mes anunciaban que también se suman al carro de los que se marchan del país. A partir de ahora, su flota se volverá a registrar bajo la bandera chipriota.

Las primeras que anunciaron su intención de mover su sede y oficina fuera de Reino Unido fueron las principales financieras, que buscan acomodo en Europa para no perder negocio. Dublín dio un golpe de mano en este aspecto con la confirmación por parte de dos gigantes como Barclays o Bank of America de que instalarán su sede europea en la capital irlandesa. También el banco de inversiones JP Morgan espera trasladar más puesto de trabajo intermedios y administrativos allí desde donde pretende realizar la gestión de riesgos y el procesamiento del negocio entre otras actividades.