El propietario de Banesco y de Abanca, el venezolano Juan Carlos Escotet
El propietario de Banesco y de Abanca, el venezolano Juan Carlos Escotet - DE SAN BERNARDO

Escotet acusa a Maduro de intervenir Banesco para «distraer» a la opinión pública del drama venezolano

El régimen detiene a 11 ejecutivos de Banesco e interviene la entidad durante 90 días por irregularidades en el mercado negro de divisas

MADRID Actualizado: Guardar
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El dueño de Abanca Internacional, Juan Carlos Escotet ha criticado duramente en un vídeo subido en su cuenta personal de Twitter la intervención de Banesco Internacional por parte del Ejecutivo de Nicolás Maduro. En su opinión, es una decisión «exclusivamente política» que busca «distraer» a la opinión pública de lo que ha denominado como las «tragedias» que viven los venezolanos.

Por otra parte, también ha añadido que a pesar del «dolor» que le ha ocasionado esta decisión del ejecutivo venezonalo estará tranquilio «si esta decisión de tipo político contribuye a asegurar todas las fuentes» de trabajo de sus compañeros, así como la «estabilidad» de sus clientes.

Por otra parte, Escotet decidió ayer abandonar temporalmente la presidencia no ejecutiva de la entidad gallega para regresar de urgencia a Venezuela y atender la crisis judicial que enfrenta a Banesco, primer banco privado del país y de su propiedad, con el régimen de Nicolás Maduro. En plena campaña por las elecciones presidenciales anticipadas que se celebrarán el próximo día 20, el fiscal general de ese país, Tarek Saab, ordenó la detención de once directivos del grupo Banesco en Caracas y el Gobierno ha decretado la intevención de la entidad financiera durante 90 días por supuestas irregularidades cometidas en torno a un mercado en negro con la divisa nacional.

El férreo control de la divisa oficial que ejerce el régimen ha devaluado el bolívar y alimentado un mercado paralelo de dólar, lo que a su vez ha hundido por ejemplo los salarios y disparado la inflación. Todo eso ha llevado a la población a recurrir a las remesas de emigrantes e incluso a cruzar la frontera en busca de víveres. Maduro culpa en cambio a ese mercado negro de los males de Venezuela. En ese contexto, la Fiscalía, por orden del Gobierno de Maduro, ha llevado a cabo una operación contra lo que considera ataques contra el bolívar mediante especulaciones cambiarias basadas en una red de intercambio de divisas en negro en la frontera con Colombia y que a su juicio «atenta contra el desarrollo socioeconómico del país».

«Se determinó que el 90 por ciento de las cuentas asociadas a tales actividades desestabilizadoras pertenecen a dicha entidad bancaria y se presume que la alta gerencia de Banesco está incursa en diversidad irregularidades que atentan contra la moneda venezolana», dijo el Ministerio Público venezolano. Tras declarar ante la Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim), los máximos ejecutivos de Banesco, entre los que se encuentra su presidente Óscar Doval, fueron acusados de favorecer esa red supuestamente irregular no tanto por su participación en la misma como por omisión, es decir, «por incumplimiento de sus funciones» en informar de esos movimientos a la Superintendencia de Depósitos Bancarios (Sudeban), según el fiscal.

El régimen de Maduro fue más allá y horas después decretó la intervención por 90 días de la entidad «por notorias faltas a sus obligaciones de prevención de legitimación de capitales». Al frente de la entidad ha situado a la viceministra de Finanzas, Yomana Koteich. El Gobierno dice que con esta medida busca «que la institución conserve su actividad y continúe brindando sus servicios con absoluta normalidad» y avanza que en estos tres meses de intervención «espera reconducir la administración del banco saneándolo y despojándolo de toda aquella actividad ilícita y favorecedora de la comisión de ilícitos financieros».

Crisis política

La dirección de Banesco niega la mayor y aseguró anoche en Twitter estar tranquila. «Todas nuestras actuaciones siempre están sujetas a derecho y legalidad», explicó. «Por convicción Banesco siempre ha trabajado ajustado a derecho siendo muy escrupuloso con el cumplimiento del marco legal», indicó por su parte Escotet desde su cuenta. El banquero defiende que la mayoría de las cuentas bancarias de Banesco puestas bajo sospecha por el régimen de Maduro por irregularidades «habían sido reportadas ya por la entidad». En este sentido, Escotet se mostró dispuesto a «aclarar hasta las últimas consecuencias lo que sea necesario». «No se nos puede inculpar por una operación o una pretensión de delinquir si nuestra actitud es proactiva y de tratar de resolver los temas con prontitud», añadió.

Fuentes conocedoras del caso atribuyen los hechos a un exabrupto del régimen de Maduro, que ante la quiebra técnica de Venezuela y las elecciones busca chivos expiatorios entre las grandes empresas y fortunas venezolanas y trata de achacar la dramática situación económica del país a los mercados paralelos en los que se mueve la economía venezolana.

Normalidad en España: Eraña, sustituto

Como fuere, Escotet comunicó ayer por la noche a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) su voluntad de cesar temporalmente del cargo de presidente no ejecutivo de Abanca «con la finalidad de atender y apoyar a los equipos de sus empresas sitas en Venezuela ante la gravedad de los hechos políticos que allí acontecen». Con esas palabras el propio empresario atribuía a las detenciones de su equipo un cariz político.

Ante la ausencia temporal de Escotet, el consejo de administración de Abanca aprobó que Eduardo Eraña Guerra, actual presidente de la comisión de nombramientos del banco formado por las antiguas Caixa Galicia y Caixanova, asuma las funciones de presidente de la entidad. Fuentes de la entidad señalaron que no hay una fecha prevista de regreso de Escotet, sino que permanecerá en su país de origen, Venezuela, hasta resolver esta crisis.

No es la primera vez que el régimen de Maduro carga contra Escotet. Ya a finales del año pasado le amenazó con la expropiación de Banesco. El grupo venezolano, propiedad de Escotet, adquirió primero Banco Etcheverría en 2012 y después Abanca en 2013, fusionando posteriormente ambas entidades. Fuentes del grupo recuerdan que la entidad gallega ya no tiene ninguna dependencia societaria de Banesco, y además la sede social de la matriz del grupo se encuentra ubicada en Madrid desde hace años.