El Rey Felipe VI, junto a Mauricio Macri, presidente argentino, saluda al presidente de la CEOE Antonio Garamendi
El Rey Felipe VI, junto a Mauricio Macri, presidente argentino, saluda al presidente de la CEOE Antonio Garamendi - EFE

La empresa española cree que aún hay respuestas para la incógnita argentina

El viaje oficial de los Reyes sirvió para reforzar el mensaje de confianza en las políticas de Macri, pese a la delicada situación económica del país

MadridActualizado:

Tener y no poder, ese parece el sino de Argentina. En cierta ocasión, y en referencia al escaso correlato entre su potencial y su realidad económica, Cristina Fernández de Kirchner llegó a definir al país sudamericano como un inmenso interrogante. Al margen de que sus políticas no ayudaran precisamente a despejar las incógnitas, la imagen se ajusta como un guante a la situación actual. Mauricio Macri llegaba al Gobierno a finales de 2015 con la promesa de acabar con el proteccionismo y el intervencionismo peronista y con el objetivo prioritario de recuperar la confianza inversora internacional. Cuando el mensaje comenzaba a calar, el país cayó en el abismo de la emboscada cambiaria y los peores fantasmas económicos del pasado volvieron a manifestarse, intervención del FMI incluida. Tras el nuevo derrumbe, la economía del país sudamericano retrocedía en 2018 un 2,5% (un 6,2% en el último trimestre), dinamitando todas las previsiones previas. Un año para olvidar en el que la deuda crecía 20 puntos, desde el 57% al 77%, la inflación terminaba rozando el 50% (los niveles más altos en 27 años) y el peso perdía la mitad de su valor. Una herencia que complica el futuro electoral de Macri (los comicios presidenciales son a finales de octubre) aunque acelerar las reformas y el programa de consolidación macroeconómica no se discute (y si flaquea la convicción, siempre estarán los hombres de negro del Fondo Monetario para obligar a aparcar tentaciones electoralistas).

En este contexto complejo, la visita oficial de los Reyes a Argentina de esta semana se traducía en un mensaje de confianza en el futuro del país y de respaldo a Macri. «Somos muy conscientes de la situación que ha atravesado Argentina en términos económicos y apoyamos todos sus programas de reforma que están en marcha», subrayaba Don Felipe en su intervención en la Casa Rosada. Un apoyo que también refrendan las empresas españolas desplazadas a Buenos Aires. «La crisis cambiaria y el subsiguiente rescate del FMI incidieron de forma negativa en el clima de confianza que intentaba generar con sus medidas macroeconómicas y reformas estructurales el Gobierno de Argentina. Sin embargo, este revés, motivado por unos desequilibrios estructurales resultantes de varias décadas de política económica, así como por factores coyunturales como el aumento de los tipos de interés de referencia de la Reserva Federal, en ningún caso ponen en tela de juicio la política de reformas de Macri. Por ello, los empresarios españoles hemos pedido al actual Gobierno argentino que persista en un proceso de reformas, en el que se precisa ahondar para establecer las bases de un crecimiento sólido y duradero», explica a ABC Antonio Garamendi, presidente de CEOE.

Garamendi: «Hemos pedido al Gobierno que persista en el proceso de reformas»

Una opinión que comparte José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España. «Es verdad que Argentina ha sufrido turbulencias financieras durante el pasado año que han derivado en el deterioro de la actividad económica. Sin embargo, las expectativas apuntan hacia una paulatina recuperación. Detrás de esta evolución está la puesta en marcha de un nuevo programa económico liderado por el Gobierno de Macri, que incluye una reducción de gastos, un incremento de ingresos, la unificación de la tasa de cambio y un acuerdo con el FMI, entre otras reformas de calado», defiende Bonet.

Sin embargo, las elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina no ayudan a reducir la sensación de incertidumbre y podrían frenar aún más las decisiones de inversión. «Cuando Argentina cambió de Gobierno, se recuperó la confianza. No era el país el que generaba desconfianza, era el Gobieno de Cristina Fernández de Kirchner. Macri modificó la política económica, acabó con el cepo cambiario, llegó a un acuerdo con los acreedores para abrir Argentina a los mercados, se respetó otra vez a la inversión extranjera... pero ahora existe el riesgo de que un gobierno peronista vuelva al poder. Y la experiencia de los últimos quince años en Argentina ha sido de mucha hostilidad hacia el capital extranjero», recuerda Juan Carlos Martínez Lázaro, profesor del Área de Entorno Económico de IE Business School. Una animosidad que tiene su epítome en el caso YPF, «pero que venía de lejos. Ya antes las empresas españolas preferían dirigir sus inversiones hacia otros territorios de la zona donde encontraban un marco más adecuado y receptivo para la inversión, como Perú o Colombia». El profesor del IE reconoce que «la situación económica argentina es ahora complicadísima y el país está en pleno proceso de ajuste, pero el marco institucional es el adecuado y la confianza en las instituciones se mantiene».

«Las empresas reclaman estabilidad legislativa y seguridad jurídica para llevar a cabo su actividad», recuerda en este sentido Bonet. «Lo importante es que el nuevo gobierno resultante de la elecciones prosiga con el proceso de reformas iniciado por el Gobierno Macri», subraya Garamendi.

Tiempo de prudencia

Mientras se despeja el horizonte político, la prudencia se impone. En el reciente «XII Informe Panorama de Inversión Española en Ibeoroamérica», elaborado por el IE y Llorente & Cuenca, las empresas españolas apuntaban Argentina como uno de los países con peor situación económica de la zona, solo por delante de Venezuela. También son los dos únicos países de Sudámerica donde las compañías de nuestro país no tenían previsto aumentar su posición inversora. Las exportaciones españolas ya cayeron ligeramente en 2018 (de 1.286 millones a 1.191), algo que Garamendi cree que «puede explicarse por la devaluación de la moneda», aunque en el primer mes del año la caída interanual se ha ahondado hasta el 41%. Curiosamente, el flujo de inversión neta se disparó por encima de los 1.500 millones en 2018, aunque el presidente de la CEOE apunta «que no hay que olvidar que las inversiones son fruto de procesos de maduración largos».

A pesar de la delicada situación, Bonet cree que Argentina siempre está y estará bajo la lupa de la inversión española. «El interés es evidente. La confianza y compromiso de permanencia de las empresas españolas es absoluto. Hay numerosos sectores económicos como las infraestructuras, la energía, la agroalimentación o las telecomunicaciones que resultan del máximo interés para los inversores internacionales», subraya el presidente de la Cámara de Comercio de España. Puede que, después de todo, nuestro país aún tenga muchas respuestas para resolver la incógnita argentina.