Barclays pone en venta su negocio de tarjetas en España y Portugal
Barclays pone en venta su negocio de tarjetas en España y Portugal - REUTERS

Barclays pone a la venta su negocio de tarjetas en España y Portugal

El grupo, que seguirá en la Península en banca de inversión, ha contactado ya a posibles interesados

Madrid Actualizado: Guardar
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Confirmado. La banca extranjera en España sigue de retirada. Y para muestra, un botón... más. Según ha podido saber ABC, tras la venta a Caixabank de buena parte de su negocio en España, Barclays ha decidido ahora poner a la venta su negocio de tarjetas en España y Portugal y, de hecho, según fuentes financieras, ya ha contactado con varios de los posibles interesados.

Cuando cierre esta operación, la entidad británica se mantendrá en nuestro país los negocios de banca de inversión, actualmente pilotada por Nacho Moreno y Konstantin Sajonia-Coburgo, y el de banca corporativa.

La unidad de negocio con el cartel de «se vende» es la denominada Barclaycard que, en España, tiene un volumen de negocio de más de 300 millones de euros, mientras en Portugal es prácticamente el doble. En el país vecino, los británicos llevan diez años, tienen más de medio millón de clientes y más del 30% de mercado. Desde 2013, Barclaycard adoptó la tecnología «contactless».

Precisamente en Portugal, la apuesta por el negocio de las tarjetas de crédito era significativa y de futuro. Por ello, en diciembre de 2009 compró este negocio a Citigroup (400.000 tarjetas, un activo valorado entonces en 644 millones de euros).

Las fuentes consultadas afirman además que la propia entidad británica se ocupará de llevar el proceso de venta ante los posibles compradores, con los que ya ha contactado, sin intermediarios, si bien el libro de venta aún no lo tiene listo. La previsión es que empiece a repartirlo entre los potenciales compradores a partir del próximo enero, una vez recibidas las respuestas de «interés». Desde Barclays, por su parte, han declinado hacer comentarios sobre esta información.

Dudas tras la venta anterior

Fuentes del sector aseguran que desde que Barclays decidiera vender su negocio minorista a Caixabank, allá por septiembre de 2014 -aunque la operación se formalizó el 2 de enero del presente ejercicio- la percepción del mercado fue que el grupo británico abandonaba el país. Entonces, parte de los clientes empezaron a mostrar su inquietud, por lo que resultaba difícil mantenerlos, y, por tanto, se depreciaba el valor de su marca. Por supuesto, la captación de nuevos clientes se hace casi imposible. Sin embargo, la entidad reaccionó a los rumores y con la intención de reafianzar su presencia, tras unos meses de reordenación interna de su nueva y reducida estructura, el pasado mes de junio, lanzaba un nuevo producto estrella en su negocio de tarjetas con el que buscaba reposicionarse en el mercado.

Se trataba, concretamente, de una tarjeta con transferencia de línea de crédito, dirigida a captar a los usuarios de visas de otras entidades financieras del país que, operando con su entidad, migren al medio de pago que oferta Barclays. El gancho del nuevo producto es que permite refinanciar durante los 12 primeros meses al 0% hasta 7.000 euros de deuda que los clientes acumulen en sus tarjetas de otras entidades. A partir de ahí, la entidad concederá un 5% adicional de crédito al cliente. Ahora, su tarjeta estrella, que esperaba ser una experiencia pionera entre la clientela española -ya que en el mercado anglosajón funciona con mucho éxito-, también está en venta.

Aún no se sabe qué entidad podría estar interesada en hacerse con el 100% de Barclaycard, si bien las fuentes consultadas aseguran que no son muchos los que se atreven a entrar en el negocio del crédito al consumo en España. Quien saborea los éxitos del negocio es ahora Banco Popular que en junio del año pasado alcanzó un acuerdo para la compra del negocio minorista y de tarjetas de Citi en España. Tras la operación, la entidad presidida por Ángel Ron pasó a gestionar 45 oficinas y cinco millones de tarjetas, además de ser líder en un segmento de alta rentabilidad como el «revolving», que consiste en conceder créditos a través de las tarjetas.

Altos patrimonios

Pero antes de anunciar el abandono del negocio minorista en España, Barclays -el banco extranjero más grande implantado en España hace ya 40 años-, estaba ya apostando más por su negocio de clientes de altos patrimonios con nóminas de 5.000 euros mensuales. De los casi 600.000 clientes activos, solo 100.000 encajaban en este perfil, según datos de la entidad. Para lograr la nueva cartera deseada, la entidad empezó a aplicar comisiones más altas a los que no estaban en este nivel patrimonial. ¿El resultado? muchos abandonaron el banco sin intención de retenerlos.

Las mismas fuentes aseguran que la venta de otra pata de su negocio en España —se queda con la banca de inversión y la banca corporativa— no es ni mucho menos un movimiento extraño. Y es que los intentos de bancos foráneos por alcanzar una cuota de mercado significativa en banca comercial en España se cuentan por fracasos. Los también británicos Natwest, Abbey y Lloyds, el italiano San Paolo y el francés Crédit Lyonnais son sólo algunos de los muchos ejemplos de entidades que acabaron tirando la toalla, vendiendo todo su negocio a un banco nacional o centrándose en exclusiva en el segmento de las rentas más altas.

Y eso que intentos de consolidación los hubo. Desde que en 1979 el Consejo de Ministros autorizase por primera vez la apertura de sucursales de entidades extranjeras en España, y luego con la creación del mercado único europeo, el Gobierno y el Banco de España han concedido decenas de licencias a grupos bancarios internacionales para operar en España.

Los motivos de ese reiterado fracaso son varios, pero fundamentalmente la elevada competencia de las entidades nacionales en el negocio de particulares y pymes, con jugadores de la talla de Banco Santander, BBVA, Caixabank, Bankia, el Sabadell y el Popular y otrora también de las cajas de ahorros.