Vídeo: Estados Unidos se suma al veto global a los aviones Boeing

Las aerolíneas se replantean sus pedidos tras la crisis de Boeing

Estados Unidos y Canadá se unen a la UE y cierran su espacio aéreo a los 737 MAX 8

Madrid - Nueva York Actualizado: Guardar
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La crisis del Boeing 737 MAX 8 trasciende ya a las aerolíneas. El veto a estos aparatos -que alcanza ya casi 50 países después de extenderse ayer a Estados Unidos y Canada- ha desatado una oleada de cancelaciones por parte de compañías en posesión de estas aeronaves. Como respuesta, algunas de estas firmas empiezan a exigir al fabricante americano indemnizaciones millonarias y otras directamente estudian cancelar pedidos pendientes de Boeing.

Norwegian se sitúa por el momento en el primer grupo. La compañía noruega de bajo coste, en posesión de 18 Boeing 737 MAX 8, anunció ayer que reclamará una compensación al fabricante por tener que inmovilizar estas aeronaves. «Vamos a pasar la factura a Boeing», advirtió ayer la empresa en un comunicado. La advertencia de la «low cost» noruega, que tiene una gran presencia en España, puede ser replicada en las próximas horas.

Otras compañías como VietJet Air y Kenya Airways estudian dar un paso más y cancelar los pedidos pendientes que tienen de este avión. Lion Air, según ha apuntado Bloomberg, incluso está teniendo conversaciones con Airbus para reemplazar el encargo de 737 Max que mantenía por uno de aviones A320, el principal competidor de este aparato.

Fuentes del sector explican que, pese a la compensación económica que implica la cancelación de un pedido en marcha, un buen número de compañías están dirigiendo sus miradas al gigante europeo tras los problemas de Boeing.

En este contexto, el fabricante americano está trabajando contra reloj para intentar despejar las dudas sobre el 737 Max y que se despejen así los vetos sobre el aparato. Esto, sin embargo, no ha evitado que EE.UU. y Canadá se hayan sumado a la mayoría de países industrializados y decida vetar el uso del modelo 737 MAX 8.

Ayer el presidente del país, Donald Trump, emitió una «orden de emergencia» para suspender las operaciones de los MAX 8 y los MAX 9 tras el siniestro de uno de estos aparatos en Etiopía. Horas antes, el mandatario ofreció una rueda de prensa en la que subrayó que tanto la Administración Federal de Aviación (FAA) como Boeing estaban «de acuerdo con la medida», al tiempo que explicó que los aparatos de este modelo que estén en vuelo llegarán a su destino y quedarán entonces en tierra hasta nueva orden.

«Los pilotos han sido notificados, las aerolíneas han sido todas notificadas. Las aerolíneas están de acuerdo. La seguridad de las personas estadounidenses y de todas las personas son nuestra principal preocupación», añadió Trump, que también expresó sus condolencias a los familiares de las 157 víctimas del siniestro producido la semana pasada en Etiopía.

Eso sí, el presidente americano quiso dar un espaldarazo a Boeing, uno de los orgullos industriales del país, destacando que «es una compañía increíble» y asegurando que la firma está trabajando «muy duro» para encontrar una solución. «Esperemos que tengan rápido una respuesta», concluyó.

Pocos minutos después, la empresa emitió un comunicado en el que señalaba que «apoyaba» la acción tomada por el Gobierno de su país.

Turbulencias en Bolsa

La decisión de Donald Trump sorprendió a propios y extraños, ya que se produjo apenas unas horas después de que la responsable de transporte de su Gobierno, Elaine Chao, volara junto a su equipo en un vuelo comercial operado por Southwest -compañía que junto a American Airlines, mantenía en ese momento operativos estos trayectos- con el 737 MAX 8 desde Austin (Texas) a Washington. Y este no fue el único intento de Estados Unidos de transmitir confianza en estos aparatos. Paradójicamente, el director de la Administración Federal de Aviación (FAA, en sus siglas en inglés), Daniel Elwell, destacó que sus estudios «no muestran problemas en su funcionamiento y no dan base para ordenar que dejen de volar».

Estas explicaciones, sin embargo, sí parecen haber dado un pequeño respiro a la cotización de la compañía. Ayer, después de iniciar la sesión con unas alzas cercanas al 1%, las acciones del fabricante se dieron la vuelta tras conocerse el veto de Canadá y las palabras de Trump. Sin embargo, los títulos de Boeing se fueron recuperando según avanzó la sesión y cerraron con una subida cercana al 0,5%. Un resultado que permitió mitigar las pérdidas registradas el lunes y el martes.