Djokovic le muestra el trofeo a su hijo y su mujer, presentes en el palco
Djokovic le muestra el trofeo a su hijo y su mujer, presentes en el palco - Reuters

WimbledonDjokovic: «Ver a mi hijo en el palco lo hace extraespecial»

El serbio admite el sufrimiento de este viaje desde los infiernos de la lesión en el codo hasta el cielo de su cuarto título de Wimbledon

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Ahora, con la Copa de Wimbledon en sus manos, le resulta más fácil hablar sobre todo lo que ha pasado, pero Novak Djokovic no olvida esos meses de dolor físico y psicológico: «He aprendido a ser paciente en este proceso. Durante mucho tiempo hubo turbulencias mentales, frustración, decepción, enfado. Momentos de preguntarme si podría volver al nivel que quería. He aprendido de la forma más dura porque nunca había tenido una lesión así, pero me ha hecho conocerme a mí mismo y tener la oportunidad de levantarme como un fénix y evolucionar», admitió el campeón, sonrisas y emoción porque hace apenas un mes y medio no creía que podría vivir esta experiencia. «Quise volver demasiado rápido y me costó mucho sentirme con confianza jugando a alto nivel. No pensé que volvería tan rápido a jugar así, pero sí confiaba en mis habilidades. Mi ambición vuelve a ser muy alta otra vez y me ayuda para el futuro».

Se ha demostrado que puede volver a alcanzar lo que quiera, espera con ganas el US Open y quién sabe si regresar a esa tiranía con la que doblegó a todos sus rivales. «Ahora mismo no puedo pensar en eso, pero eso espero. Jugar contra Nadal en semifinales fue un buen examen para saber lo que podía alcanzar. Por eso puse toda mi energía, sabía lo que significaría para mí», admitió sobre sus aspiraciones en este Wimbledon. «No puedo imaginar un escenario mejor para confirmar mi regreso. Un torneo con el que soñaba desde pequeño. Incluso me construía trofeos improvisados. No puedo comparar con los demás (2011, 2014 y 2015), son todos especiales. Pero me quedaría con el primero y con este porque mi hijo ha estado en la ceremonia, y lo hace extraespecial».

Ser padre, de Stefan y Tara, de cinco años y diez meses respectivamente, también ha sido un cambio emocional en su construcción como persona y tenista. «Era otra gran motivación este año. Visualicé el momento de él entrando en la pista. Nunca había estado en el palco, y ahora podía porque puede estarse quieto más de diez minutos. Ha entrado mientras me hacían la entrevista y... es un momento que guardaré siempre en mi corazón».