Una imagen de la tierra batida de Roland Garros
Una imagen de la tierra batida de Roland Garros - Reuters

Roland GarrosLa tierra, el último rincón de pensar

Tenistas y entrenadores analizan si la arena neutraliza el tenis potente y directo que domina esta era

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Simona Halep se señaló la sien tras sobrevivir al bombardeo que le propuso Angelique Kerber. Alexander Zverev aprendió que París no solo era pegar. Y John Isner, que hay que tener más que palancas en los brazos. La tierra exige otra cosa, y en la selección natural de este Roland Garros sobrevive la táctica, la paciencia, pensar.

«El tenis en la época de los 60 y 70 lo aprecio porque la fuerza de golpeo tenía menos peso. Había más magia. El talento contaba más, la táctica también. Los puntos se construían más», exponía Rafa Nadal en una entrevista a «L’Équipe» días antes de Roland Garros. Valoraba el cambio de tendencia que se impone ahora con puntos que se quedan en un solo golpe. Y advertía: «En diez años el tenis puede peligrar. La tierra batida es la única superficie en la que todavía pueden darse puntos elaborados e intentar cosas nuevas». Un debate al que se apunta Jordi Arrese, que explica para ABC su apoyo a la teoría del balear: «En tierra tienes que masticar la jugada y pensar lo que haces y cómo lo haces, qué tienes tú de recursos y cómo puedes hacerle daño al rival. Ahora se basa en jugadores de metro noventa, los palos y jugar dentro de la pista para hacer puntos muy rápidos. Y eso en tierra no funciona porque un error o un buen golpe del otro te da tiempo a arreglarlo en ocho golpes. Pero te obliga a ser más paciente. Y es el doble de sacrificio y de pensamiento en cada punto. Excepto en los mejores jugadores el tenis ha perdido mucho tácticamente».

Lo confirma Garbiñe Muguruza, tras vencer a Sharapova, que, sin dejar de ser agresiva, contestó con más cautela y calma a los ataques de la rusa: «La tierra da más de sí, hay más táctica que en otras superficies y te permite cometer menos errores porque los puntos son más largos». Carlos Moyà, entrenador de Rafa Nadal, se niega a aceptar que la madurez del punto ha desaparecido por completo, incluso apuesta por ello en las pistas rápidas: «En Wimbledon hace 30 años o en torneos de pista cubierta, se veía mucho menos tenis que ahora. Sí que es verdad que en tierra los intercambios son más largos, pero para mí siempre hay espacio para una estrategia o una táctica. Luego también depende del rival, claro. Con Isner o Ivo Karlovic -dos sacadores de dos metros de altura- esa parte se reduce un poco. Pero quiero creer que la estrategia puede jugar una parte importante de un partido sea cual sea la superficie».

Sin embargo, cuando le preguntan si le tiene miedo a pegadores como Marin Cilic o Juan Martín del Potro, Moyà asume la realidad: «Son difíciles, sí, pero aquí, pegadores a saco, a cinco sets, en tierra... no es fácil contra Rafa, ¿eh?». Incluso lo notan los jugadores que participan en el cuadro de dobles, aun sin ser estrictamente doblistas como Feliciano López: «En tierra hay más tiempo. En las pistas rápidas y con la norma de no tener ventaja, ni tercer set, a veces los partidos son golpes y se pasan que ni te enteras».

«Antes eran muchos los que cambiaban sus recursos de superficie a superficie. Ahora, junto a Nadal, solo veo a Thiem demostrando esos cambios de altura y de ritmo que hacen que tengas opciones en tierra», añade Arrese en un debate abierto.