Rafael Nadal y David Ferrer, al finalizar el encuentro
Rafael Nadal y David Ferrer, al finalizar el encuentro - AFP
Tenis- US Open

Un gran Ferrer se despide de los ‘grandes’

El tenista alicantino abandona por lesión cuando le plantaba cara a Nadal. Era su último partido de Grand Slam

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Muchos decían en Nueva York que Rafael Nadal, el número uno del mundo, tenía delante ‘un amigo’ en la primera ronda del US Open: David Ferrer. Es un hecho que al mallorquín y al alicantino les une una gran amistad. Pero en la pista central de Flushing Meadows, Nadal no encontró ‘un amigo’ en el sentido deportivo y peyorativo del término. Ferrer, embarcado en su último torneo de Grand Slam, no se tomó el partido como un homenaje en el que recibir una ovación y las palabras de apoyo de Nadal a una carrera brillante. Como siempre, se presentó enchufado, con el nervio intacto y el trasero agachado todos los restos. Empezó el partido ganando su juego, y con el público alentando cada tanto.

Nadal no acababa de encontrarse cómodo en un partido en el que se le suponía favorito claro. El público dominguero -en lunes- del US Open tampoco ayudaba. Se desesperaba con un caballero de polo azul que subía las escaleras de la tribuna lateral en pleno saque, clavaba los ojos a una adolescente que gritaba a su derecha. Era además una noche húmeda, pegajosa, que contagiaba la pesadez a las pelotas y ralentizaba los golpes.

Con todo, Nadal arrancó con un juego agresivo que castigaba con su derecha a Ferrer en los dos ángulos y mostraba gran solidez en sus subidas a la red. La primera manga acabó 6-3.

Todo apuntaba a que el número uno iba a pasaportar a Ferrer sin complicaciones. Pero el alicantino no cedió a convertir su despedida del Grand Slam en un vapuleo. Rompió el saque de Nadal nada más arrancar el segundo set. El de Manacor se recuperó y se puso 2-1. Ahí empezó a acabarse el partido, porque el público vio cómo Ferrer llamaba al masajista y se tumbaba en el suelo. Algo no iba bien en la parte posterior de su pierna.

«Fue en el soleo, en la pierna izquierda. Sentí un tirón en el segundo juego del segundo set», explicó Ferrer después en rueda de prensa. No quiso irse del partido y buscó la heroica. Después de un punto larguísimo, cojeaba con claridad. Pero ganó su saque (2-2). Un espectacular ‘passing’ paralelo botó en la línea de fondo para romperle el saque a Nadal (2-3). Una dejada desesperada culminó un juego más (2-4).

«Si soy sincero, me he despistado»; reconoció Nadal después a preguntas de los periodistas sobre ese momento en el que un Ferrer disminuido le comía la segunda manga. «En un momento pensaba que se iba a retirar, me he sentido mal por él, he perdido la concentración, en un error totalmente mío. Me ha costado el bajón del segundo set».

Con el marcador 2-4, pasó lo nunca visto. Era el partido 208 de Ferrer en Grand Slam. Nunca se había retirado. Y, aunque era patente que estaba lesionado, el público se quedó boquiabierto cuando la megafonía anunció su abandono. La remontada se cortó como un sueño.

Lo que faltó de tenis se compensó con emoción. Ferrer habló desde la pista, con el público en pie. «Me voy con grandes recuerdos del US Open», dijo de un torneo en el que llegó por primera vez a semifinales de un grande. La ovación fue cerrada para un tenista querido, que volvió a entregarse por completo.

«Por supuesto que estoy triste», reconoció más tarde. «Pero no hay problema, soy un hombre con suerte, Me siento orgulloso de haber mejorado cada año, de haber escuchado a todo tipo de personas para ser mejor en mi vida. Y me voy tranquilo a casa por haber dado hasta la última gota de sudor».

Ferrer descansará ahora unos meses. Después, acudirá a torneos que ha seleccionado para despedirse del tenis. Estará, entre otros, en la Hopman Cup, Buenos Aires, Acapulco y con un broche final en España.

Nadal seguirá su camino en Nueva York este miércoles. Se enfrenta en segunda ronda a Vasek Pospisil, un canadiense gigantón y con buen saque al que solo se ha enfrentado una vez, en el torneo de Pekín de 2015, con victoria del español.