Thiem celebra un punto ante Federer
Thiem celebra un punto ante Federer - REUTERS

Mutua Madrid OpenThiem despide a Federer de Madrid

El austriaco salva dos pelotas de partido y remonta en un partido precioso ante el suizo, al que le fallaron las fuerzas al final

Madrid Actualizado: Guardar
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En un duelo estupendo, de menos a más para encender a una Caja Mágica abarrotada como todos estos días, Dominic Thiem exprimió a Roger Federer hasta dejarle seco en dos horas y 10 minutos (3-6, 7-6 (11) y 6-4), exhausto el suizo porque se quedó sin gasolina después de una puesta en escena soberbia. Avanza Thiem a las semifinales de este Mutua Madrid Open y llega hasta Novak Djokovic, que ni siquiera tuvo que saltar a la pista porque Marin Cilic se retiró y llegará fresquísimo al duelo de este sábado. Thiem, por contra, se pasó más de dos horas en la pista, pero es un tenista que posee un físico envidiable, como demostró ante Federer, y ahora mismo está a un nivel altísimo en tierra. Después de Barcelona, persigue el cielo de Madrid.

Con todo, es cierto que el pulso estuvo cerquísima de llevárselo Federer, quien tuvo dos bolas de partido en el magnífico tie break del segundo set. Tiene algo de arrebatador el suizo en las distancias cortas ya que resulta peligrosísimo y por norma letal cuando las peleas van rápidas, pero también es verdad que el cuerpo le da para lo que le da y, camino de los 38 años, le pesa en exceso un viaje de largo aliento. En el tercero, ya no tenía las mismas fuerzas y aceptó su destino, digno su regreso a la tierra pese a llevar tres años sin pisarla, desde Roma 2016. Ahí, casualmente, perdió con Thiem.

Ante Thiem, Federer volvió a completar un prólogo sensacional, una maravilla para la vista. Es cierto que el jueves, con Monfils, no encontró oposición, pero con Thiem todo el mérito fue suyo, impecable con el servicio y portentoso a la hora de aplicar su libro de estilo. Cuando está así, da gusto verle y se crea una conexión preciosa con la grada, independientemente del lugar en el que juegue. Federer es Federer, y se le querrá siempre.

En 29 minutos, ya se había apuntado el primer parcial con unos numerosos maravillosos. Le funcionó el saque de tal manera que puso en juego el 88% por ciento de primeros, un dato descomunal, y en un visto y no visto se escapó hasta el 3-0 después de beneficiarse de los titubeos de Thiem, menos fiero de inicio de lo que se esperaba. Salió algo dormido y cuando se despertó ya no tenía nada que hacer salvo pensar en una remontada que nunca llegó.

El austriaco, que precisamente se apuntó Indian Wells este año al vencer Federer en la final, y que llegaba a Madrid después de alzar el Trofeo Conde de Godó (eliminó a Nadal con maestría en semifinales), perdió el hilo demasiado pronto y le costó horrores afinar desde el fondo de la pista. Es un jugador que le pega durísimo a la pelota (llegó a sacar a 228 kilómetros por hora), con una agresividad sorprendente, pero esta vez fue siempre a remolque de lo que quería Federer, que aparecía por todas partes y siempre para llevarse el punto.

Despertó Thiem en el segundo set de manera obligada, y tuvo claras oportunidades para recuperar la desventaja. Con 3-2 a su favor, Thiem se puso 0-40 al resto y jugó mal esas tres opciones de break, desperdiciadas igual que otras dos que tuvo anteriormente. Se le escapó el tren y a Federer le bastó con mantener el tipo y aguantar hasta el tie break, todo a una carta.

Ese capítulo fue estelar, lo mejor de la tarde. Se puso 3-0 el genio de Basilea, acorralando a Thiem, pero este se revolvió y pasó a dominar la situación. El intercambio de golpes fue precioso, con alternativas continuas, y Federer escapaba una y otra vez del abismo hasta el punto de disfrutar incluso de una pelota de partido. La salvó bien Thiem, al que sin embargo le costó horrores cerrar la manga. No fue hasta la sexta oportunidad, 13-11 en el desempate.

Y ahí se acabó todo porque las piernas de Federer dejaron de moverse con la misma alegría, más o menos lo previsible. . Rompió Thiem al fin el saque de Federer en el tercer juego y luego defendió el suyo con uñas y dientes, aunque el desenlace todavía escondía alguna que otra sorpresa. Federer, a menudo con subidas temerarias más propias de la hierba, recuperó la desventaja con maestría, y Thiem devolvió el golpe a lo bestia, como casi todo en él. A base de palos, se puso con 5-4 y servicio y cerró el duelo más emocionante de todos los vistos en este Mutua Madrid Open. La Caja Mágica aplaude la rebelión de Thiem, dos veces finalista aquí, y despide a Federer, quién sabe si para siempre.