Real MadridEl poco ojo de Zidane

El entrenador francés ha tomado decisiones muy polémicas desde su regreso en marzo y algunas de ellas inexplicables

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El regreso de Zidane al banquillo del Real Madrid fue celebrado casi como un título. Como jugador, primero, y como técnico, después, está por méritos propios en el top cinco de los futbolistas y entrenadores más importantes de la historia del club blanco. Pero seis meses después de su vuelta, hay muchos madridistas que se preguntan qué ve Zidane en ciertas situaciones para tomar decisiones que no comparten una gran parte de la masa social merengue.

El partidazo de Ceballos y Kepa con España ante Rumanía confirma lo que se sospechaba desde hace tiempo. El Madrid tenía en el utrerano un futbolista con mayúsculas que en ningún momento ha sabido valorar Zidane. Ni en el último año de su primera etapa como entrenador blanco ni en su regreso. Con el déficit de centrocampistas que tiene el galo, haber permitido a Ceballos irse cedido al Arsenal suena a chiste.

En el caso del portero vasco, el ojo de Zidane tampoco estuvo ahí clínico. Nadie le va a echar en cara que traer un portero en el mercado de invierno (hablamos de la temporada 2017-2018) cuando tienes total confianza en los que ya tienes sea una medida extraña, pero si hablamos de una oportunidad de mercado todo cambia. El portero del futuro es Kepa, desde sus inicios en el Athletic quedó bien claro. Terminaba contrato y se tenía fichado por 20 millones. Una ganga. Parar esa operación también fue una broma, que ahora paga cara el club con un portero titular, Courtois, muy alejado del top cinco mundial bajo palos y cuya

Otro fichaje paralizado, como ha sido este mes de agosto el de Van de Beek, parece también un atrevimiento por parte de Zidane. El interior holandés no va a ganar nunca un Balón de Oro, pero es un buen futbolista, vertical, con recorrido, y con bastante gol. Si tienes un medio del campo escaso de efectivos, obcecarse con Pogba y negarse a fichar todo lo que le proponga el club porque solo quiere al francés, no parece una jugada maestra.

Seguramente tampoco era necesario gastarse 50 millones de euros en un lateral izquierdo que ejerza de suplente de Marcelo, cuando en la plantilla ya tenías un jugador especializado en esa posición de notable calidad. La cesión de Reguilón obligó al Madrid a invertir un dineral en un puesto que quizás no lo necesitaba. Millones que podrían haberse utilizado para algunos de los deseos de Zidane, como Pogba, pero para Zizou traer a Mendy era básico.

La gestión del caso Bale, el adiós de Keylor Navas tras abonarle a la suplencia en lugar de un Courtois muy lejos de su mejor versión, la venta de Llorente al Atlético o el ostracismo de James hasta que finalmente no tuvo más remedio que aceptar que no sería vendido, son otras de las extrañas medidas que ha tomado Zidane en estos meses. Decisiones polémicas que, unidas a la mala pretemporada y el irregular inicio de Liga, llevan a pensar que Zidane ha perdido ese ojo clínico que tuvo en su primera etapa en el banquillo.