Real Madrid-GironaAsí fue la exhibición de Vinicius

El crecimiento del brasileño no tiene fin: «Su evolución es sorprendente y fantástica», explica Solari

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En el fútbol, siempre es más sencillo que brillen tus virtudes cuando el colectivo tiene una tónica general muy elevada. El alto rendimiento del uno por uno eleva el buen juego del equipo y aflora la confianza y el talento de los jugadores. Eso le ocurre al Real Madrid de Solari en estas últimas semana, donde todos sus jugadores, sin excepción, parecen otros. Vigor, energía, ilusión, velocidad, intensidad y hambre. Todas esas cualidades que se les presupone a un equipo de élite han estado escondidas la mayor parte de la temporada y, por primera vez, el Madrid las ha mostrado en dos partidos consecutivos. No es casualidad que en ambos se haya visto la mejor versión del equipo en meses: «El fútbol es algo integral. Va de la mano lo físico, lo anímico, lo técnico y lo táctico, y el equipo está ahora muy bien en todos los aspectos»

Al frente de este impulso, aparece Vinicius, un niño de 18 años que empieza a cumplir las expectativas puestas en él: «En unos meses, nadie se acordará de Mbappé», mascullaban el día de la presentación del brasileño en la T4 blanca. Aquella premonición se empieza a cumplir. Ayer, provocó el penalti del segundo gol, inició la jugada del tercero y asistió en el cuarto: «Mostraba cosas antes de venir y ahora las muestra en el primer equipo. Su evolución es fantástica y sorprendente. Solo tiene 18 años y debe crecer, pero tiene atrevimiento y ojalá siga por ese camino. A su lado tiene el apoyo de los jugadores más maduros. Tenemos que cuidarlo».

El brasileño no ha necesitado muchos partidos de enjundia para demostrar que tiene el club un futuro Balón de Oro por pulir. Del uno al noventa, Vinicius es una película de terror para su marca. Infatigable en el uno contra uno, generoso en zonas de remate e hiriente cuando el Madrid huele sangre. Solo tiene un pero, corregible con el paso del tiempo. Cuando selecciones mejor qué hacer en el último pase, ahí hay un futbolista para marcar una época.

Sergio Ramos «Panenka»

A su lado tiene futbolistas que ya lo son para llegar hasta ahí, como Sergio Ramos. Si Vinicius lidera la revolución del «Baby Madrid», el capitán encabeza el crecimiento de las vacas sagradas. El andaluz ya tiene el tono y la inteligencia que le ha hecho ser uno de los mejores defensas de la historia, y cuando ese sucede, en el Madrid suelen pasar cosas. Y casi todas, buenas. Su penalti a lo Panenka, uno más, lo ha hecho parecer tan sencillo que ya no lo hace ni noticia: «Es una manera de expresar mi forma de ser y de sentir. Mientras siga entrando...».

También se ganó anoche el aplauso del Bernabéu Marcelo, más necesitado que nunca de cariño. Buen partido del lateral, seguramente en su temporada de más espinas con la camiseta blanca. El doble aviso de Solari y la aparición de Reguilón han sido dos toques en el momento justo para hacerle espabilar, algo que no necesita su compañero en la otra banda. La Copa del Rey de Odriozola también está dejando en mal lugar a Lopetegui. El lateral donostiarra ya suma cinco asistencias este curso, el que más junto a Bale y Benzema.

Todas buenas noticias, incluso la de la efectividad. El hándicap fueron esos dos goles encajados. Poco premio para un Madrid que tendrá que ir a Montilivi a sellar su clasificación.