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Real Madrid

El «casting» de entrenador: fútbol bonito y apagar fuegos

El club ha marcado un estilo de juego intocable para el sucesor de Zidane: ataque, dominio de balón, serenidad mediática y apuesta por los jovenes

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El Real Madrid ha apostado por un estilo de juego que es invariable. El fútbol de ataque, el dominio del partido y la posesión de balón son las tres premisas ineludibles, que no son óbice para realizar un contragolpe veloz tras el robo de balón. Zinedine Zidane y Carlo Ancelotti han cumplido con ese ideario ofensivo. El sucesor del marsellés será elegido para llevar a cabo esos parámetros.

Pochettino cumple los requisitos: el argentino habló ayer en Barcelona y dejó la puerta abierta. Es madridista, su sueño es dirigir al Real Madrid y sus equipos suelen jugar al ataque con un 4-2-3-1

El «casting» del club busca al hombre que cumpla esos requisitos puramente futbolísticos y otros tres capítulos inviolables: apagar los fuegos ante la prensa con serenidad en las declaraciones, imbuir de tranquilidad el ambiente del plantel y continuar con la apuesta por los jóvenes como Asensio, Kovacic, Isco y Lucas, que deben adquirir mayor protagonismo en el rol del equipo cada temporada.

Esa ascensión constante de estos hombres, que debería repercutir en varios veteranos consagrados por cuestión de edad, es el cambio que Zidane no ha querido acometer definitivamente, tras sentar a Bale y Benzema en diversos encuentros. Sus lazos personales con muchos líderes de la plantilla que han compartido sus títulos le hacían difícil dar el paso. Ha dejado esa potestad a otro entrenador sin relación con el grupo, que parta de cero. Ese es otro papel fundamental del «casting» del Bernabéu, un preparador que viene libre de cargas y se atreva a tomar decisiones crudas.

Un cambio necesario

«El nuevo entrenador debe jugar como lo hacía el Real Madrid de Zidane, tener la mesura ante la prensa de Zidane y de Ancelotti, dirigir a la plantilla con la autoridad moral de Zidane y realizar el cambio necesario con los fichajes que vengan, que será el cometido más difícil en esta nueva etapa», manifestaba ayer ante ABC un profesional del club.

Los agentes de Joachim Low y Mauricio Pochettino fueron consultados por el Real Madrid nada más conocer la dimisión de Zidane, para abordar inmediatamente el punto más importante del futuro Real Madrid, el jefe del plantel. Otros intermediarios FIFA han ofrecido a Antonio Conte, al francés Arsene Wenger y a otros preparadores con menor caché internacional. El seleccionador alemán ha contestado que se encuentra inmerso en pleno Mundial y continuará al mando de Alemania hasta 2022, salvo que le echen. El argentino, sin embargo, nodice que no. Deja abierta su puerta.

Asumiría el órdago

Pochettino estuvo ayer en Barcelona para presentar una libro sobre su carrera en Inglaterra y manifestó que «todo puede suceder». Hay que hablar claro en estas situaciones. El actual técnico del Tottenham es madridista y el anhelo de su vida es dirigir al Real Madrid. Lo que nunca esperaba es que esa oferta le llegara en su mejor etapa en el club inglés y cuando acaba de renovar hasta 2023, tras observar la victoria de Zidane en el Real Madrid.

Pochettino no pudo presagiar que el francés diría adiós cuatro días más tarde del éxito. De haberlo sabido, no habría extendido su contrato desde 2021 hasta 2023. Aunque ese no es el dilema. El preparador argentino ha triunfado en el equipo londinense y ahora debe decidir si acepta la propuesta del Real Madrid.

Demostró su valentía al afirmar ayer, en la ciudad Condal, que coger las riendas del Real Madrid tras conquistar tres Champions sería un honor, no una apuesta peligrosa: «¿Tú crees que los entrenadores pensarán que hay que ser valiente para coger una plantilla así? Pienso todo lo contrario. Es uno de los mejores equipos de la historia».

El «Sheriff de Murphy» asumiría el órdago con ganas. Cumple los fundamentos que exige el club. Crea equipos de ataque. Le gusta el 4-2-3-1 como sistema. Rebaja tensiones en las ruedas de prensa. Genera ambientes tranquilos en sus planteles. Y le gusta apostar por los jóvenes talentos. Para el argentino es una delicia poder dirigir a Marco Asensio, Isco, Kovacic y Lucas. Su antibarcelonismo, alimentado por el sufrimiento de jugar y entrenar al Español en un aura de menosprecio social, es otro dato esclarecedor de su carácter. Quiere ganar al Barcelona con el Real Madrid a su mando.