Real Madrid

Benzema se pone el traje de Cristiano

Tras nueve campañas a la sombra del luso, ahora se destapa con mayor actitud y goles

MadridActualizado:

La paleta de colores del fútbol es tan amplia como la de un Macintosh. De ahí que en el gremio del deporte favorito del planeta, el aficionado se tope con jugadores que abarcan un océano de personalidades y comportamientos. Un escenario ideal para darle cuerpo a las muchas filias y fobias acerca de los futbolistas que se escapan más allá de los méritos (y deméritos) contraídos en el terreno de juego.

Pensemos en Karim Benzema, delantero del Real Madrid durante las últimas diez temporadas temporadas. Todas ellas, menos la actual, el futbolista francés ha vivido bajo el paraguas de un futbolista voraz, Cristiano, cuyos números tapaban todas las carencias que acumularan él y el resto de sus compañeros de ataque. Pero con la marcha de Ronaldo, a muchos jugadores les ha tocado mojarse, y uno de ellos ha sido Benzema, siempre señalado por la crítica: «El problema para Karim es que el gol es un objetivo de resultado, no de rendimiento, y ese tipo de objetivos no depende solo de uno mismo», detalla María Blanco, psicóloga deportiva de «Train Your Mind». «Cuando a un futbolista se le exigen números, sin ser este su principal don, es muy común la aparición de estrés y ansiedad, pero cuando a un jugador se le pide que centre sus objetivos en el rendimiento, ahí es cuando aumentará la probabilidad de que lleguen los resultados», añade la experta.

Ideas claras

Los 40 goles, como mínimo, que aseguraba Cristiano por temporada los lleva Benzema en la etiqueta de su camiseta desde el pasado el mes de julio. Una cifra que genera sentimientos bipolares. Mientras el madridismo se queda sin uñas, el ariete ni pestañea: «Yo no tengo ningún peso en la mochila. Juego al fútbol para hacer historia y no me molestan las críticas sobre mi falta de gol. Un delantero que solo mete goles no es un buen delantero, bajo mi punto de vista», explicaba el francés tras su exhibición en Pilsen la pasada semana que puso al Madrid con pie y medio en octavos de la Champions.

Benzema suele tener un lenguaje gestual poco expresivo. Celebra los goles con timidez, no suele protestar a los árbitros, no es de echar arengas al equipo, ni tampoco lidera una reacción en el campo cuando sale cruz, situaciones todas ellas en las que Karim ha tomado medidas: «Por la razón que fuere, ahora se le ve en campo con una actitud distinta de la conocida. Presiona y muerde al rival como casi nunca ha hecho, le pide al equipo que no baje los brazos, se le ve enfadado cuando falla una ocasión, celebra los goles con efusividad y hasta se molesta con el árbitro si toma una decisión que le parece equivocada. Si el Madrid quería un líder que ocupara el hueco de Cristiano y le sacara de apuros en momentos delicados, quizás sí que lo tenga en Benzema», argumenta María Blanco.

Como el resto del equipo, Karim se quedó petrificado en el ocaso de la corta etapa de Lopetegui en el banquillo blanco, pero su inicio de temporada y su momento actual es brillante. 10 goles entre todas las competiciones, números por encima de rivales directos como Luis Suárez, Griezmann o Diego Costa, o de espejos donde mirarse, como Cristiano. También sus registros no están por debajo de futuribles, como Icardi o Kane, cuyas cifras realizadoras no superan las de Benzema. El interrogante es si este nuevo rol de Karim tendrá recorrido o es casuístico: «Aquí hay dos lecturas. Si el jugador ha recibido una serie de consejos que le han guiado hasta aquí, muestra un don de aprendizaje y saber escuchar que siempre marca la diferencia en la élite. Ahora, si se ha hecho con la bandera del Madrid motu propio, habrá que ver si eso tiene continuidad en el futuro o es un episodio pasajero, como muchos creen teniendo en cuenta su pasado de irregularidad», explica la psicóloga.

Incertidumbre judicial

El caso Valbuena, que sigue su camino judicial tras el rechazo por parte del Tribunal de Apelación de París de anular el procedimiento, es el único solor de cabeza que aparece en el horizonte de un Benzema más maduro y responsable, que se ha probado el traje de Cristiano y, de momento, le ha sentado fetén.